Esos ya no son seres humanos

Cuando tenía ocho años, se acercó al pran de la comunidad quien se tomaba un refresco en el abasto. "Contigo quería hablar", le dijo. "Quién eres tú muchacho´el coño", le contestó el pran. "Es que yo quiero que seas mi jefe, porque yo quiero pertenecer a tu banda. Yo quiero es matar gente. Si me das una pistola mato a ese viejo que está barriendo que siempre le reclama a uno que no ensucie".

Sorprendido por la actitud y la determinación del niño, el pran sacó una pistola de la cintura y se la dio. El niño fue hasta donde el hombre que estaba barriendo, quien ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasando y le metió dos tiros. El pran subió al niño en la parte atrás de la moto y desde entonces fue el lugarteniente más temido y más osado de la banda. No había sitio a donde no fuera el pran que el niño no anduviera con él, ya con una Glock 22 de 17 tiros encima que su protector le había regalado. Cuentan en la comunidad que fueron uña y sucio hasta que mataron al pran en Guacara, dicen que en un encuentro con la policía. Ya el niño tenía 14 años y tenía una tendencia especial a asesinar por gusto, no importa quien fuera. Dicen que en una oportunidad discutió con un primo con quien se había criado, y le metió dos tiros, aunque afortunadamente vivió. Toda la banda estaba convencida de que heredaría el puesto de su jefe y mentor, pero no fue así, y aseguran que se mantiene más o menos motus propio, haciendo sus cosas personales, sin que la banda lo autorice.

Hace dos semanas, un policía fue en su moto a un CDI a llevar a su esposa porque tenía un fuerte dolor de muela. Eran las 6:30 de la mañana, cuando llegan, se encuentran a tres malandros que lo interceptan. Él estaba todo vestido de blanco, incluyendo una gorra blanca, el policía no portaba su arma de reglamento. Los encañonan y los requisan. Cuando descubren las credenciales del policía, de inmediato le mete dos tiros, y va por la esposa, quien, en un arrebato de arrojo, tira las llaves de la moto hacia el techo del CDI. De inmediato recibe un disparo y cae al suelo. Los compinches no pueden encender la moto y se la llevan empujada. Y en la frialdad del sanguinario, tal como le hiciera ocho años atrás al hombre que estaba simplemente barriendo, apunto la pistola y disparo una vez a la cara. El video muestra como la mujer rebota en el piso. Él espero unos segundos -quizás haciendo tiempo a un atisbo de conciencia en su víctima- y le asestó un segundo disparo que entró por el ojo izquierdo.

Ese mismo día en la noche, llegaron comisiones policiales desde Caracas para asumir la captura, vivo o muerto, del adolescente de apenas 16 años, hecho que por cierto llevó disgusto en las fuerzas policiales de Carabobo. No obstante, aún lo buscan.

Desde entonces, los movimientos policiales gigantescos se realizan por todo el sector y en los alrededores sin resultados positivos. Dicen que mientras lo buscan en un sitio, está en su comunidad, caminando como si nada, aterrorizando a todos, porque saben que si le provoca le descerraja un tiro a cualquiera. La gente se mete en su casa y no se asoma hasta que él se va o se mete a su casa a ver televisión. Cuentan que en eso transcurre sus días, viendo televisión con dos pistolas: una con un supercargador de quince tiros y una con cargador normal. También dicen que sigue activo en las redes y se fotografía con sus dos pistolas.

.- Que pasará por la cabeza de ese tipo. Fue mi comentario en voz alta ante un grupo de policías

.- No ves que es un depredador. Ha matado a 14 personas en ocho años. Dejó de ser humano hace mucho tiempo. Esos ya no son seres humanos. Hay que matarlos. Fue el comentario de un oficial



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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