No es vandalismo, es un nuevo Caracazo

“Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no está muriendo de hambre”

León Tolstoi

En el estado Zulia como en el resto de las entidades del país, hemos sufrido una gran conmoción en la privación de energía eléctrica. ¿Qué efectos producen estos eventos en la población venezolana? Desde hace varios meses, los trabajadores de la industria eléctrica, han advertido en los medios de comunicación, la falta de mantenimiento de las maquinarias; haciendo llamados públicos a los entes gubernamentales para evitar fallas en el sistema eléctrico. No pudimos pronosticar los venezolanos, que las deficiencias en esta Industria eran tan graves, que llegarían a generar un colapso como el sucedido este 7 de marzo de 2019. En esos 5 días apocalípticos, en el estado Zulia –por ejemplo-, padecimos temperaturas cercanas a los 40 grados; se podían oír a los niños llorando por hambre, sed y calor. En las comunidades, las personas agobiadas por las circunstancias, decidieron colocar sus colchones en las afueras de sus casas; además de hamacas y chinchorros.

A nuestro alrededor, habían adultos mayores con tensiones arteriales elevadas, pacientes convalecientes; en fin, se confundían en el aire los gritos, llantos y quejidos, que denotaban frustración e incertidumbre en la población -una auténtica zona de desastre-. En nuestro estado, se percibía un ambiente de desolación y a las limitaciones ya descritas, se le agregaban la búsqueda de alimentos y agua potable. Muchos comerciantes usureros e inescrupulosos -con extrema frialdad- sacaron provecho de la necesidad del pueblo; y aunque parezca inverosímil, comenzaron a cobrar el hielo en dólares -sí estimado lector, en dólares- ellos, utilizando sus plantas de energía, alquilaron enchufes para cargar los celulares de sus clientes.

En el centro de mi ciudad, unos comerciantes chinos, prefirieron desperdiciar la carne y embutidos, que dárselos al pueblo; otros árabes donaron los alimentos perecederos o los vendieron a bajos precios –emergió del ser humano, su capacidad ilimitada de hacer el bien o de hacer el mal- Con estupor, intentaba asimilar lo que ocurría en estas horas terribles, y sólo podía ver a un pueblo llevado a condiciones extremas de lucha por su supervivencia, fatigado, desconsolado y engañado por promesas demagógicas. A lo lejos, se podían escuchar todas las noches, cacerolazos y maledicencias en distintos sectores ¿Qué creen ustedes que podía surgir de esta riesgosa combinación? Estimado lector, en Maracaibo y la Costa Oriental del Lago, se registraron tres días de saqueos contínuos; sería ingenuo pensar que fueron simples “vándalos”, quienes atacaron a los comerciantes “honestos”.

Compatriotas, hace 30 años, cuando se sucedían los acontecimientos de “El Caracazo”, se quedaron grabadas en mi memoria las palabras del infausto Carlos Andrés Pérez, quien declarara en ese momento, que sólo debía reportar que unos “revoltosos” se habían hecho daño con los vidrios de las tiendas. Vale decir, mentirle abiertamente al país de la grave situación que vivía la capital venezolana. ¿Puede asegurar la historia de esta nación, que las más de 3000 víctimas de “El Caracazo” eran vándalos que no respetaron la propiedad privada? En el momento que pude ver las primeras imágenes de los saqueos en Maracaibo -el 12 de marzo de 2019- con más de 500 locales afectados -según fuentes periodísticas-, se observaba a las personas cargar no sólo con alimentos, sino colchones, lavadoras, televisores, entre otros enseres. Inmediatamente, me trasladé hasta el año 1989, cuando mis compatriotas de la época, presos de la anarquía y la desesperanza, comenzaron a tomar la justicia por sus propias manos -Las masas de hambre no pueden ser contenidas ni individualizadas-. En ambos fenómenos, había un pueblo enardecido, entonces, me dije a mi misma: “No es Vandalismo, es un nuevo Caracazo”. Al referirme a esta impresión perturbadora, reflexiono sobre la actividad desenfrenada de las multitudes, guiadas por la acumulación de resquemores y frustraciones colectivas, que desembocaron en ese reciente estallido social -nótese que en todo hecho histórico de relevancia, se manifiestan varios precedentes que preparan su aparición definitiva-.

Los comerciantes, hoy colocan en las redes sociales “NO AL SAQUEO”, llamando ladrones a quienes lo hagan; y hasta amenazan con matarlos, preguntémonos: Y ¿Qué han hecho ellos con el pueblo?; ¿Dónde está el acatamiento a los precios acordados? ¿Dónde está el imperio de la ley? Decía nuestro Libertador Simón Bolívar: “Si no hay un respeto sagrado por la patria, por las leyes y por las autoridades, la Sociedad es una confusión, un abismo, es un conflicto singular de hombre a hombre y de cuerpo a cuerpo.” Hasta la saciedad, se han hecho advertencias en este foro, sobre las consecuencias de la corrupción, la ineficiencia y la falta de Ley. Venezuela, hoy vive un ambiente muy peligroso colmado de anarquía, recuérdese que los comerciantes nunca atendieron –precisamente- el llamado que les hiciera el pueblo de “NO AL BACHAQUEO” y “NO A LA ESPECULACIÓN”.

Conciudadanos, sean cuales hayan sido las causas de la Mega Falla eléctrica, que afectó la vida de los venezolanos, meditemos sobre el futuro inmediato que nos espera, de continuar este caos institucional -Hay que retomar el Estado de Derecho y hay que hacerlo pronto-. Desde distintas Organizaciones, hemos anunciado al mundo, que la forma pacífica para encauzar al país hacia una salida democrática, lo representan las elecciones libres, universales, directas y secretas- Sólo el pueblo posee el legítimo derecho a decidir su destino- No podemos desfallecer, en la tarea de pedirle a cada venezolano (a), que eleve su voz y exija elecciones libres, sin injerencia extranjera. El tiempo se agota y estos acontecimientos suscitados en esos 5 días, son una verdadera advertencia y una muestra muy ínfima –a mí entender- de lo que pudiera llegar a suceder en un nuevo estado de conmoción nacional. “5.Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación; esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar. 6 Tú el que afirma los montes con su poder, ceñido de valentía; 7 el que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas y el alboroto de las naciones” (Salmo 65: 5, 6 y 7)

A ustedes mis hermanos coterráneos les digo, que aún en estas horas aciagas, cuando la falta de seguridad y la incertidumbre nos acechan, no dejemos de sentir esperanza en un futuro mejor. Desde este espacio, una y mil veces insistiré en invocar el despertar de nuestro pueblo, para que en absoluta sabiduría, encontremos la salida hacia la paz y a la Reconciliación de todos los venezolanos.

 

*Abogada, Luchadora Social y Articulista.

 

rendiles.celida@gmail.com



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