Reflexiones macondianas: Señor presidente Maduro, no basta solo con un mea culpa

"Es mejor no ofrecer ninguna excusa, que una mala"

George Washington

Mientras escribo estas líneas, aún resuenan en el país los ecos del intento de magnicidio frustrado ocurrido el pasado sábado en Caracas. No es ese el tema que quiero tratar en esta columna, pero considero conveniente, dada la gravedad del caso y lo que implica e implicaría para la nación un hecho de tal naturaleza, emitir mi opinión al respecto. Como ciudadano libertario que ama la democracia, el estado de derecho, la civilidad, el progreso, la concordia, la fraternidad y respeta profundamente el derecho a la vida, enmarcado profundamente en los valores socialdemócratas que profeso, debo, considero, que tengo la obligación y el deber de rechazar categóricamente ese hecho. Es una afrenta a la democracia y a nuestros valores como pueblo que quiere ser grande sin ser ruin, que quiere el progreso sin envilecerse. Nuestra nación debe enrumbarse de forma apodíctica al cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto, y no es con métodos de lucha que nos retrogradan, como lo lograremos. La violencia, y el sicariato político deben ser prácticas desechadas, vergonzantes, de un pasado del cual tenemos que tomar duras lecciones. La valentía del ciudadano del siglo XXI no reside en el tremendismo, la revancha y el odio, si no en la tolerancia, el conocimiento, la cultura y el cultivo de los más altos valores de civilidad y convivencia.

Hechas estas necesarias observaciones, continúo con la exposición del motivo de mi escrito. Esta columna, como carta abierta, va dirigida al presidente maduro como jefe del Estado, pero también, ojalá, fuera leída por los personeros de la nomenklatura del poder rojo. Recientemente, el país recibió con sorpresa las declaraciones de sendos personeros de las altas esferas del poder en la administración roja, expresar inusitadamente críticas al sistema, y asumir – de forma inédita - la culpabilidad de la crisis, en un giro inesperado de un mensaje sostenido por más de 20 años, donde se vociferaba a voz en cuello que la causa de la espantosa crisis social, económica y moral que nos aqueja, era culpa de una "guerra económica", fraguada en el ala oeste de la Casa Blanca, por los altos representantes planetarios del imperialismo con sus cipayos locales. Luego, usted, señor presidente, en una alocución en Miraflores, aunque califica de "showceros" y de "seguir una moda" a los críticos de su administración desde sus propias filas, admite la culpabilidad en la crisis, por ineficiencia, y manda a sus ministros y seguidores a dejar el lloriqueo; no pararle al cuento de la guerra económica y ponerse a trabajar en la recuperación económica. Mi primera pregunta es: ¿Por qué un mea culpa tan tarde, tan irresponsablemente tarde, tan sospechosamente tarde,…? Y otras preguntas para usted y su equipo, que constituyen la base de este escrito, es la siguiente: ¿Os parece suficiente solo con un "por mi culpa, por mi gran culpa", y seguir adelante como si nada? ¿Y el estado desastroso en que se ha sumido la nación luego de años de desatinos, y la miseria, la vergüenza, la necesidad, el envilecimiento, el odio, los muertos, la violencia, la ruptura de la unidad y conciencia nacional, el hambre intolerable, la corrupción, las familias rotas, la desesperación y lo más triste, la perdida de esperanza y orgullo de una nacionalidad, todo ello, llevado a cabo por usted y sus acólitos, se olvidará y perdonará solo con un simple, es mi culpa, asumo la culpa, soy responsable? Que simple. De ser así, en estos momentos se está cometiendo en el país una gran injusticia, por no decir en el mundo, porque tenemos miles de seres humanos que han cometido crímenes, presos, pero que en base a este simple concepto debieran estar libres. En efecto si un criminal asume su culpa, entonces, como premio a su honestidad y valentía, solo le dirá la sociedad, que bien tunante, has asumido tu culpa, es suficiente, estas libre, la vida sigue, la redención esta demás.

Si se hubiera tenido la valentía y la responsabilidad de asumir la culpa y las críticas desde hace mucho tiempo, de llamar a un gran consenso nacional, de hacer oídos a los "sesudos analistas" que bastante alertaron sobre las causas del desastre, si se hubiera comprometido a lo mejor de la nación, si se hubiera apelado a la conciencia nacional, si se hubiera llamado a la unidad en vez del sectarismo, si se hubiera hecho el llamado a poder de la nación, no se hubiera cometido el crimen que se cometió y se comete y, ¿Cuántos sufrimientos se hubieran ahorrado a nuestro pueblo? Por eso os digo que no basta solo con un mea culpa. Usted y su equipo sabían que el socialismo del siglo XXI, que el chavismo identificado con tal ideología, era un derivado aberrante del Marxismo, basado en dogmas anacrónicos y retrógrados que solo conducirían a donde siempre han conducido tales ideologías: al populismo. Y la hiperinflación, la causante de la miseria y sufrimientos de nuestro pueblo es un crimen del populismo. No creo exagerar cuando utilizo aquí esta terrible palabra, pero, ¿Cómo se llama a la impresión de dinero falso (en este caso quiere decir inorgánico), como se llama la apropiación indebida de bienes que no nos pertenecen, como se llama hipotecar el futuro de la nación mediante la dilapidación y entrega irresponsable de sus activos y riquezas, del endeudamiento irresponsable? Creo que se adaptan perfectamente a la definición de crimen que se maneja en el mundo jurídico, porque van contra la ley. Porque estas y no otras son las causas del crimen de la hiperinflación, causas que fueron advertidas, pero no oídas, por omisión, incapacidad, ineptitud, o peor aún, por algún interés oculto.

La hiperinflación es un crimen. Es un crimen porque es la consecuencia de una acción deliberada y consciente, que tiene como leit motiv al populismo. El populismo es el mal de la izquierda, el populismo es el mal del socialismo, porque se nutre de la inmoralidad, la hipocresía y la indecencia. Solo examinemos un concepto manejado por el populismo, como herencia anacrónica y bárbara del comunismo, como es la lucha de clases. La "lucha de clases" es un ardid, una artimaña para vivir de las expectativas de los desvalidos, de los pobres, que en nuestros países del sur del rio Grande son la mayoría. ¿Por qué el populismo conlleva a cometer el crimen de la hiperinflación, cosa que usted y su equipo sabían y saben? Por las siguientes razones que solo les expondré, sin mayores detalles, ya que no soy especialista en el tema, pero que han sido suficientemente advertidas por especialistas económicos, políticos y empresariales, en documentos públicos y entrevistas, y ahora reconocidas por connotados dirigentes socialistas.

1). El descomunal, absurdo e irresponsable déficit público, causado por un gasto desenfrenado, muy superior a lo que recibe el estado, para impulsar programas paternalistas, clientelistas, partidistas y, evidentemente, populistas. Ese déficit fue cubierto, a duras penas en el tiempo de las vacas gordas, con un barril por encima de 100 dólares. Usted debe saberlo, cuando se tiene un déficit, ya sea una persona o el estado solo tiene las siguientes opciones: vende activos, cobra deudas (el Estado aumenta o crea impuestos), o se endeuda. Claro, estas medidas como usted sabe son impopulares, en el tiempo de las vacas gordas nos endeudamos irresponsablemente, ya nadie quiere prestarnos, entonces comienza a orquestarse el crimen, se empieza a imprimir dinero falso (inorgánico). ¿Qué dirían de un ciudadano si le encontrasen una máquina de imprimir billetes? Que evidentemente es un criminal. El estado imprime billones de "billetes" sin respaldo, causa la ruina y el sufrimiento de un país, pero, el Estado es la ley. Ello usted lo sabía. ¿Por qué no se asumió antes?

2). Para imprimir dinero inorgánico necesitaban una "maquinita". Esta maquinita es el Banco Central de Venezuela (BCV). La Constitución prohíbe expresamente que el BCV convalide políticas deficitarias de gobierno alguno con la impresión de dinero inorgánico. Esto lo sabía usted y el chavismo cuando le fue arrebatada la autonomía al BCV en el año 2005.

3). Su administración y la administración anterior a la suya hostigaron la actividad económica privada. Las expropiaciones, la estatización de empresas productivas para convertirlas en fracasos, la destrucción del aparato productivo, la creación de un mega Estado inoperante, totalitario y entreguista, la acumulación del poder irresponsablemente en manu militari, todo ello usted y su equipo lo sabían. ¿Por qué se permitió el lloriqueo y se culpó a la guerra económica. ¿En que memorándum aparece la firma de Clinton, Bush, Obama o Trump en el nombramiento de generales incapaces o corruptos en los puestos claves de las finanzas y la economía nacional?

4). Usted sabia sobre el fabuloso, único en la historia por nivel de ganancia, negocio alrededor del diferencial cambiario. ¿Nunca oyó hablar de la boliburguesía, esa nueva casta que se enriqueció ostensiblemente e impunemente debido al pingue negocio con las divisas? ¿Quién mantuvo el control de cambio, Trump, Obama? Un conspicuo personaje le advirtió que se había "extraviado" la nimiedad de 25 mil millones de dólares en empresas fantasmas de Cadivi, usted prometió entregar la lista. ¿Dónde está dicha lista?

5). La destrucción de las reservas internacionales. El control de cambio se implementó, señor presidente, esto debe saberlo, ¡por dios!, usted es Jefe de Estado, para impedir la fuga de capitales y proteger nuestras reservas internacionales y garantizar nuestra balanza de pagos. Hoy están en su nivel más bajo en toda su historia. Por debajo de 9 mil millones de dólares. Las famosas reservas excedentarias y el millardito, ocurrencia del máximo líder, el jefecito, permitieron que se esfumaran a través del Fonden, creado pomposamente para proyectos de inversión "interna", más de 160 mil millones de dólares que ahora reposan en "arcas externas". Esto lo sabía usted y su equipo, hace tiempo, ¡dios de los pobres! ¿Por qué no se asumió antes?

6). La destrucción de PDVSA. Los traidores defenestrados hoy, fueron defendidos a capa y espada ayer. ¿Nunca lo supo? Solo eso digo.

Y por último, el presidente Chávez llego al poder montado en las esperanzas de una mayoría defraudada eternamente por una minoría. Su máximo reto era desmontar el modelo rentista petrolero para construir un país productivo que basara su éxito en sus potencialidades de conocimiento, valores y creatividad; más que en un azar geológico, como es la riqueza petrolera. Usted reconoce ahora que ese modelo fracaso, terminó, y hay que crear uno nuevo. Pregunto quizás como Bolívar, permítaseme esta odiosa comparación, en su proclama a la Sociedad Patriótica, ¿20 años para sentar las bases de una Venezuela potencia no bastan, se quieren otros cien todavía? No. Creo que no basta con solo un mea culpa. Creo que, además de la valentía de reconocer la culpa, hay que tener la honestidad y valentía de apartarse y dejar paso a otros más capacitados.

 

35solerfr.01@gmail.com



Esta nota ha sido leída aproximadamente 457 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter





US mp N GA Y ab = '0' /ddhh/a267486.htmlCd0NV CAC = Y co = US