Tres años de Ayotzinapa, México clama justicia

El pueblo mexicano sigue llorando y clamando para que aparezcan los 43 jóvenes de Ayotzinapa, desaparecidos el 26 de septiembre de 2014. Hoy luego ya de tres años, sigue la interrogante de qué paso en realidad con los normalistas. ¿Una política de Estado desapareció a los jóvenes?

La mezcla explosiva de narcotráfico y política, lo que muchos llaman narco-política, es el cáncer que ataca a muchas naciones latinoamericanas, México principalmente no escapa a esta realidad. La nación de los charros y el folklore padece una situación catastrófica plagada de: fosas comunes, carteles de la droga (Cartel de Sinaloa, Los Caballeros Templarios, Los Zetas, los Beltrán Leyva) dirigidos por capos narcos, además ciudades tomadas por la delincuencia organizada, puentes con cadáveres colgantes con mensajes, corrupción avasallante, etc.

Todo ese panorama sombrío parece intentar llevarse al país de los valientes: Morelos, Hidalgo, Zapata y Pancho Villa; el rincón en el mundo donde nacieron los mariachis, el tequila con el agave, los inolvidables con su prosa como Octavio Paz y Sor Juan Inés de la Cruz. México es un país bendito con una nube oscura encima.

Para este trabajo citaremos varios fragmentos del trabajo de la periodista mexicana Anabel Hernández, quien escribió un libro llamado: "La Verdadera Noche de Iguala". Este texto relata paso a paso la desaparición de los normalistas mexicanos, la infausta noche de hace tres años.

La Historia

El 26 de septiembre de 2014, estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa se dirigían a la población de Iguala, el objetivo era tomar cinco autobuses Estrella de Oro en la terminal de la localidad, para usarlos posteriormente en una protesta del 2 de octubre contra el gobierno mexicano. Estos estudiantes se caracterizan por su tendencia socialista-marxista, y por ser uno de los mejores colectivos educativos del país.

La llegada a Iguala y la toma de los camiones de transporte desató una noche interminable, si bien tomaron los autobuses sin ningún tipo de resistencia, este hecho alertó a todos los organismos de seguridad de la ciudad.

El Ejército mexicano, la Policía Federal y las policías municipales de Ayotzinapa, Iguala y Cocula en el estado de Guerrero; emprendieron la búsqueda de los estudiantes y los respectivos autobuses a lo largo de las localidades mexicanas donde se sospechaba su presencia.

La periodista mexicana Anabel Hernández relata que las fuerzas de seguridad agrupadas en el C4, un comando de acción especial comandado por el Ejercito mexicano y la Policía Federal inmediatamente rastrearon a los jóvenes estudiantes y procedieron a su captura.

La causa de la rápida acción del Estado supuestamente se atribuía al secuestro de autobuses, y desde cuatro horas antes según Hernández la Policía Federal venía siguiendo y monitoreando las actividades de los normalitas.

Culpabilidades atribuidas por el gobierno mexicano

El gobierno mexicano atribuye la desaparición de los jóvenes estudiantes a una agrupación criminal llamada "Los Guerreros Unidos", esta agrupación narcotraficante actúa en el estado de Guerrero y perseguía el control de Iguala para cometer fechorías por lo cual actuó contra los jóvenes al considerarlos un obstáculo, para su libre acción delincuencial.

Otro de los acusados por el poder mexicano es el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca, y su señora esposa, la primera dama María de los Ángeles Pineda. Según la tesis que los implica, los estudiantes de Ayotzinapa intentarían sabotear un acto de informe de gestión de la mujer del regidor municipal. Las sospechas del mandatario local lo llevaron a que en conjunto con "Los Guerreros Unidos" atacaran y desaparecieran a los jóvenes.

El rapto de los Normalistas

Uno de los autobuses Estrella de Oro fue raptado en la Avenida Juan Álvarez, la principal arteria vial de Iguala y otro en Periférico, ubicada ya en la salida de la ciudad. Existen testigos que escucharon y presenciaron el momento en que los jóvenes pedían auxilio ante la detención por parte de la policía municipal de Iguala.

Según el libro "La Verdadera Noche de Iguala", ocho familias abrieron las puertas de sus casas para dejar que varios de los normalistas escaparan o se refugiaran del ataque. Y sumado a ello también se agrega la supuesta colaboración de la policía de Cocula en la acción comandada para detener y desaparecer a los jóvenes, principalmente a los capturados en Periférico.

La carrera para conseguir los cadáveres

La investigación del Estado mexicano ha llevado a los indagadores al basurero de Cocula, donde se presume que los estudiantes fueron quemados y lanzados sus cuerpos calcinados.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto perteneciente al Partido Revolucionario Institucional PRI, ha sido acusado de haber aplicado la tortura contra los detenidos por el caso, para "resolver a conveniencia" el crimen y ocultar la verdad.

La intención del gobierno mexicano parece ser la fabricación de culpables, para defender a los verdaderos homicidas. Estas acciones buscan con ahínco que no salga implicado ningún cuerpo policial involucrado en la desaparición de los 43 normalistas.

Anabel Hernández aclara que innumerable cantidad de detenidos por la desaparición acusan al gobierno de haber sufrido abusos sexuales, quemaduras, toques eléctricos en el paladar, en fosas nasales, etc. Tanto mujeres como hombres denuncian la violación sistemática de sus derechos humanos.

La impunidad premia a los culpables

Los funcionarios más emblemáticos acusados del ataque a los jóvenes son los siguientes:

El coronel José Rodríguez Pérez: comandante del Batallón 27 de Infantería del Ejército mexicano durante los incidentes de Ayotzinapa. Fue interrogado tres veces por la Procuraduría General de la Republica PGR, en cada proceso se mostró marcadamente confundido. Recientemente fue ascendido a General Brigadier, mientras la verdad permanece oculta.

Rodríguez Pérez es muy cercano a Salvador Cienfuegos, General de la División titular de la Secretaria de la Defensa Nacional para el periodo comprendido entre 2012-2018. Esta relación le ha servido para que actualmente labore en la Ciudad de México, junto a su amigo.

Víctor Manuel Colmenares Campos: funcionario de la Policía Federal mexicana, ha sido acusado por innumerables testigos de haber participado en el ataque y desaparición de los normalistas. Fue trasladado por sus superiores a Veracruz. Posee antecedentes.

Emmanuel Pérez de la Arizpe: oficial de la Policía Federal presente en el lugar donde raptaron a los estudiantes. Se ordenó su traslado fuera de Iguala como forma de protección.

Luis Antonio Dorantes Macías: suboficial jefe de la base de la Policía Federal en Iguala, presento su renuncia un mes luego de los hechos y actualmente se encuentra en San Luis Potosí. El funcionario ha declarado dos veces ante la PGR con contradicciones.

Tomas Zerón de Lucio: ex jefe de la Agencia de Investigación Criminal y actualmente Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional, nombrado por el presidente de la Republica. Se le acusa de haber ordenado a sus funcionarios salir a las calles de Iguala, el día de la desaparición, antes que los demás organismos de seguridad, para distorsionar las evidencias y pruebas.

La perpetración del crimen y la teoría de la heroína

La acción en conjunto entre el Ejército mexicano, la Policía Federal, la Policía Municipal, de Iguala, la Policía Municipal de Cocula, bajo las órdenes del coronel José Pérez Rodríguez con dos escuadrones militares, marcó el rapto. A la supuesta ejecución y posterior desaparición de los cuerpos, puede sumarse la participación de los grupos criminales narcos de la región.

El gobierno nacional no ha presentado algo lógico en su versión oficial ni el móvil que justifica el ataque. El por qué de cinco autobuses, se raptaron solo dos y no a todos.

Es de resaltar que la Policía de Guerrero fue uno de los primeros organismos policiales en emprender una búsqueda frenética de los buses una vez que se informó su desaparición.

El libro "La Verdadera Noche de Iguala" presenta una teoría nueva y que explica mucha de las cosas que parecían no tener sentido. Según el texto el eje de las desapariciones radica en un cargamento de heroína que valía dos millones de dólares y que se encontraban oculto en los dos autobuses Estrella de Oro tomados por los normalistas.

La situación de perdida de los autobuses con cargamentos de heroína hizo que la banda narco que controla Iguala y parte de Guerrero avisara a los organismos de seguridad, para que "recuperaran la mercancía". Esta actitud de avisar a las autoridades va precedida de que los capos narcos mantenían en su nómina al Coronel José Rodríguez Pérez del 27 Batallón de Infantería, a oficiales de la Policía Ministerial del Estado de Guerrero y a funcionarios de la Policía Municipal de Iguala, y de la Policía Federal.

Esta tesis en que la búsqueda se emprende para recuperar la droga contrasta con la presentada por la PGR del grupo criminal "Los Guerreros Unidos".

Al principio los policías y militares mexicanos no pretendían asesinar a los estudiantes, solo recuperar la droga según la periodista Anabel Hernández. Pero los normalistas se dieron cuenta de que los funcionarios solo buscaban la los narcóticos y eso los llevó a tomar la decisión entre las diez y media y once y cuarto de la noche del 26 de septiembre, de que había que matar a los muchachos de Ayotzinapa, y desaparecer a los testigos.

Con esta teoría el Estado mexicano atenta contra los estudiantes, con la suma de que actualmente hay varios testigos que conocen de la existencia de dos documentos, que el alto poder mexicano ha ordenado que oculten con investigaciones clave.

En uno de los documentos sale a relucir la participación de Tomas Zerón de Lucio: exjefe de la Agencia de Investigación Criminal en los episodios de la noche del 26 de septiembre de 2014. Y que renuncio a ese cargo tras las reiteradas acusaciones.

En el otro documento se habla de parte de la investigación de la PGR con el trabajo destacado del fiscal Cesar Alejandro Chávez Flores y Areli Quintero. En el trabajo Flores pide indagatoria correspondiente a auditoria interna a la investigación de la Procuraduría General de la Republica, para ver inconsistencias en las investigaciones.

La PGR ha realizado trabajos de investigación sobre el caso y donde el gobierno de Peña Nieto se ha resguardado, para mostrarlas principalmente a la comunidad externa y con ello evitar que la máxima autoridad nacional sea citada a instancias internacionales con competencia en Derechos Humanos.

Las averiguaciones del fiscal Cesar Alejandro Chávez ordenan investigar a José Martínez Crespo por su vinculación con el crimen organizado.

Martínez Crespo capitán segundo de Infantería e inspector militar fue miembro protagónico del Batallón 27 de Infantería la noche del 26 de septiembre. "Capitán Crespo" como se le conoce ha sido señalado por varios narcotraficantes detenidos por su relación el hampa organizada del estado de Guerrero.

También se insta a investigar a los policías federales: Víctor Manuel Colmenares Campos y a Emmanuel Pérez de la Arizpe por su participación en la desaparición de los 43 normalistas. Así como a los distintos funcionarios que actuaron esa noche en los lugares señalados en el crimen.

El fiscal de la PGR también pide hacer un análisis sobre el armamento Heckler & Koch G3, un fusil de fabricación alemana usado por el Ejercito mexicano. Así como indagar el hallazgo de alrededor de 19 cartuchos en el lugar de los hechos correspondiente al arma antes mencionada.

La investigación de los armamentos podría conducir a los involucrados directos en el crimen y con ello avanzar sobre los autores intelectuales. La PGR contrasta mucho en el choque de la culpabilidad, por una parte hacia "Guerreros Unidos" o como lo está demostrando el fiscal Chávez Flores hacia los organismos del Estado como atores principales del funesto episodio.

Actualmente hay más de 100 detenidos por el caso de los 43 jóvenes desaparecidos, y sigue la duda, la pregunta de qué les ocurrió a los muchachos esa noche de septiembre, que parece haberse tragado los gritos y la verdad.

FUerza Ayotzinapa



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Jesús Bolívar

Escritor, periodista, estudioso y seguidor de los procesos históricos y políticos en Latinoamérica

 jesuseduardobolivar@live.com      @bolivarjesuss

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