Seguridad Ciudadana en Venezuela: “Ni tan calvo, ni con dos pelucas”

Durante los últimos 25 años se ha producido en Venezuela un aumento vertiginoso en los índices delictivos en general, y la tasa de homicidios en particular (como indicador que pone en evidencia el carácter violento del fenómeno), lo cual ha posicionado a nuestro país como uno de los países con mayor incidencia criminal en el mundo.

El signo complejo y multifactorial de la problemática exige un abordaje y un tratamiento científico y responsable, así como el diseño y ejecución de políticas, planes y programas que se orienten a transformar las condiciones estructurales que producen y reproducen violencia e inseguridad en la formación económico social venezolana.

Por tanto el modelo debe adaptarse al contexto y precisa de una lectura historicista del problema. Asimismo, por la gravedad del mismo, se requieren acciones concretas que permitan obtener resultados tangibles. De tal manera que se atienda el tema la violencia dialécticamente: en el corto, mediano y largo plazo.

Tal situación exige una política integral en materia de seguridad, una política fundamentada en criterios técnicos y científicos (lo que exige la instauración de una comunidad científica dedicada al estudio del tema), un modelo de seguridad ciudadana centrado en el ser humano, de tal manera que sea coherente con el legado de Chávez.

Una política que le reconozca y le trate en su justa dimensión: como un producto de la dinámica social venezolana, con una carga histórica de violencia material y violencia simbólica hacia la mayoría de la población, traducida en racismo; marginación; corrupción en todos los niveles del sistema penal y de justicia, clasismo e impunidad ante mafias y delitos de cuello blanco (recordar las palabras de Alí Primera: “la policía siempre es eficiente cuando se trata de los pobres”).

Durante los últimos años de su gobierno, el Comandante Hugo Chávez emprendió la labor titánica de construir una Política y un Modelo de seguridad ciudadana fundamentada en las premisas señaladas. La creación de leyes, de la Comisión Nacional para la Reforma Policial, del Consejo General de Policía, del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, así como la fundación de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, son resultado y expresión de la voluntad política para construir dicha política.

El Presidente Nicolás Maduro desde su llegada al poder ejecutivo, asumió con responsabilidad el tema, y le ha dado la relevancia que el mismo amerita. Además ha incorporado elementos y acciones en la dirección correcta. A pesar de las dificultades y de los detractores, se han logrado avances concretos, tanto cualitativos como cuantitativos. Y se ha avanzado en la construcción de una Política de Seguridad Ciudadana.

Sin embargo, hechos muy trágicos y lamentables que se han producido en las últimas semanas, ha causado gran conmoción en la opinión pública, al punto que se ha puesto en entredicho el modelo, la política y el enfoque.

Ciertamente la ejecución de la política e incluso algunos criterios técnicos y operativos de la misma, requieren un cambio. Bienvenidos sean los cambios que se implementen para mejorar, para lograr mayor eficiencia y calidad. Para alcanzar resultados concretos en el corto plazo, pero sin abandonar el sentido estratégico de la política.

No debemos tirar por la borda los avances en la construcción de un modelo humanista y democrático (participativo, protagónico y corresponsable), en la superación de la lógica represiva hacia el pueblo por parte de los cuerpos de seguridad, y de la violencia hacia los funcionarios en sus procesos formativos, la profesionalización y estandarización policial, la proximidad del funcionario con las comunidades, así como los pasos en la formación de una comunidad científica.

Por eso reitero: ¡Bienvenidos los cambios! Pero como dijo el Compañero Presidente Nicolás Maduro: NI TAN CALVO, NI CON DOS PELUCAS, hay que cambiar lo que tenga que ser cambiado, pero no podemos improvisar, no podemos desechar una Política de Seguridad Ciudadana fundada por el propio Comandante Chávez y fundamentada en su pensamiento y su acción humanista, popular y revolucionaria.

OJO PELAO: un problema estructural que se configuró y se produjo en al menos medio siglo, no puede superarse en pocos años.

¡VIVA CHÁVEZ!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA!


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Jorge Forero

Integrante del Colectivo Pedro Correa / Profesor e Investigador

 boltxevike89@hotmail.com      @jorgeforero89

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