¿Quién responde por la muerte de Neptaly Antonio?

Definitivamente la autocrítica debe convertirse en una necesidad apremiante para quienes creemos en este nuevo sistema social y progresista como es el socialismo bolivariano.

Nos encontramos asediados por una oposición que cada día da menos cuartel, y aprieta más en contra de este sueño de sacar adelante a Venezuela. Por encima de todas las miserias que nos dejaron 40 años de rapacidad y destrucción de recursos materiales y peor aun de una pérdida de humanidad y solidaridad, debemos hacer lo contrario y demostrar nuestro desprendimiento y caridad por nuestro prójimo.

Convirtieron nuestras universidades públicas en canteras de profesionales al servicio del capitalismo salvaje. Graduarse era y sigue siendo un fin y una vía hacia el lucro desmedido. Médicos, ingenieros, abogados, periodistas y pare de contar se convirtieron en máquinas de hacer dinero por encima de la ética y violando todo derecho del ser humano.

Los colegios de profesionales se fundaron para hacerse cómplices de sus afiliados en lugar de hacer justicia en contra de quienes incumplieran su juramento de servir a nuestros semejantes, como debe ser en toda sociedad decente y realmente al servicio del bien común.

Quedé impactado por la carta escrita por los familiares de Neptaly Antonio Mendoza Zambrano, oriundo de Quíbor, estado Lara.

Después de su accidente de tránsito en Quíbor sus familiares narran un periplo verdaderamente escalofriante, por decir lo menos.

No fue atendido en el Hospital Antonio María Pineda de Barquisimeto y pasó 10 largos días sufriendo con fractura de cadera, fémur, rodilla y quién sabe qué más, ya que por la “atención” recibida imagino que se dejarían pasar muchas otras dolencias. Amén de una huelga de médicos.

Se deciden llevarlo desesperadamente al hospital militar “Dr. Carlos Arvelo” en Caracas, ahí estuvo para asombro de los que esto leen, 44 días, hasta que finalmente y bajo un intenso sufrimiento murió. Sus familiares, en especial su madre, cuenta en su carta a Aporrea, cómo tuvo que dormir todo ese tiempo en una miserable silla.

Siempre me he hecho esta pregunta, ¿qué tal si el herido hubiese sido un hermano o sobrino de los médicos negligentes que dejaron de atender a Neptaly Mendoza? ¿Hubieran actuado con esa displicencia tan inhumana? ¡Y para colmo uno de los médicos alega como “excusa” su bajo sueldo!

Doctora, Coronela, Eugenia Sader, sé de su dedicación incondicional por nuestra salud y ha dado miles de muestras de una gran actividad que no ha sido retórica sino que ha sido demostrada con hechos irrefutables. Por favor ponga todo su empeño en esclarecer este caso y tomar las sanciones respectivas a que haya lugar.

Quiero dejar constancia que no me ata ninguna relación con este joven de Quíbor, solamente una tristeza y solidaridad con sus familia y por el hijo de 12 años que deja huérfano.

Algo que pudo ser remediado inmediatamente se convirtió en un viacrucis inimaginable.

He ahí un reto para la justicia, para con un venezolano humillado, como pudiéramos haber sido cualquiera de nosotros.


luisortega69@hotmail.com


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Luis Ortega


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