Indefensión ciudadana

Con todo lo optimista que soy con el proceso histórico que estamos viviendo y vaya adelante el apoyo que desde mi humilde espacio yo aporte día tras día al mismo, tengo que reconocer que los ciudadanos de este país, en los actuales momentos nos encontramos en total estado de indefensión.

No quiero decir, desde luego, que antes tuvimos el respeto ciudadano y la atención de las autoridades, pero por supuesto, tengo que confesar que aspiraba que tras 10 años de gobierno, las cosas fueran considerablemente mejor; a eso aposté y sigo apostando. Soy usuaria de los servicios públicos por considerar que soy ciudadana de primera, es decir, pagué mis impuestos cuando me correspondió, sigo pagando los que aún me corresponden como el derecho de frente, el IVA, y todo aquel deber que me corresponde por vía directa o indirecta, ejercí eficientemente mis funciones de funcionaria pública cuando estuve laborando, respeto las colas para ser atendida en los servicios, respeto las leyes de tránsito, aunque nadie me lo exija, etc., etc., lo cual hace que me considere ciudadana de primera; pero tristemente, a la hora de exigir mis derechos, por no tener amigos, ni compadres, ni formo parte del contingente que ocupa cargos donde se sabe perfectamente cobrar y exigir, pero no se ha entendido que como contraprestación de ese cargo, se debe responder a unas funciones inherentes al mismo, siento la inmensa frustración por no tener la respuesta que solicito ante las autoridades a que he tenido que acudir.

Muchas veces me he dirigido a diferentes instituciones del estado en demanda de mis derechos, algunas, de la más humilde atención como lo es el tener una respuesta a una denuncia que argumentada y fundamentada he hecho sobre algunas violaciones de mis derechos. Pasan los tiempos y la respuesta no llega. Pareciera que el presidente de la República tendría que convertirse hasta en el Jefe Civil de la comunidad mas apartada, para que las cosas funcionen: el deterioro de las instituciones, producto de la enfermiza burocracia, complementada ahora con el factor político, es evidente y lamentable, y a eso estamos expuestos los que no contemos con amigotes en las instituciones.

Hoy el caso que me ocupa es el de una situación provocada por las lluvias en la Colonia Tovar, en el sector Potrero Perdido. Desde el día jueves 8 del presente mes, como consecuencia de un torrencial aguacero, en la carretera de tierra que conduce a dicho sector, la cual viene siendo denunciada por su mal estado desde hace varios años, sin que ninguna de las autoridades hayan hecho el mas mínimo caso, se hizo un hueco de grandes dimensiones que impide el paso de cualquier vehiculo, por liviano que este sea, lo cual dejó literalmente intransitable la vía y aislada la zona. En dicho sector se encuentran 9 viviendas de personas en su mayoría de la tercera edad, quienes con el sacrificio después de muchos años de trabajo, decidieron construir allí una vivienda tipo vacacional, eso, desde luego, ni es un delito, ni esta reñido contra el derecho a cualquier persona del disfrute de sus ahorros de tantos años. Para el momento del evento, se encontraban dos damas, de edad ubicada en los rangos de la tercera edad, quienes quedaron aisladas en su totalidad. Empieza la peregrinación para determinar a quien le compete resolver este problema y ni la Alcaldía, ni el Consejo Comunal, ni los bomberos, ni ninguna otra autoridad responde a la solicitud que por diferentes medios se ha hecho, lo que me obligó a dirigirme a Protección Civil, y transferida mi denuncia a la oficina del estado Aragua, me encuentro con vagas respuestas, donde primero me señala el funcionario que me atendió, que eso se debe a que él fue echado del cargo que ocupaba en la Colonia Tovar, porque los chavistas así lo quisieron. Ante mi alegato contundente, sobre el deber que el tiene que cumplir por que la situación afecta a ciudadanas venezolanas y no a ningún militante político de algún partido en particular, el empleado, después de hacer un inmensa apología sobre su eficiencia en el cargo pasado y alegando que es un problema político el desencadenante de esta situación, se comprometió a diligenciar lo que fuera necesario para resolver la situación. Pero, 5 horas después, cuando vuelvo a comunicarme con el, me encuentro las mismas vagas respuestas que he encontrado en toda, toda, toda institución a la cual he acudido en diferentes momentos.

Sólo escribo esto, como catarsis, porque se muy bien la respuesta de antemano: el silencio cómplice de los responsables que las instituciones funcionen.




marinamaica@hotmail.com


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Marina Guaithero de Maica


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