Hiroshima, Derechos Humanos…¿Y la justicia internacional?

6 de agosto de 1945: Ignominia, genocidio, hipocresia mundial

Hoy recordamos con gran tristeza y con el dolor que nos produce la injusticia, los 66 años del más grande crimen perpetrado contra la humanidad, el genocidio llevado a cabo fría y calculadamente por el gobierno estadounidense encabezado por Harry Truman contra el pueblo japonés, contra la ciudad de Hiroshima, calificado como genocidio atendiendo al contenido del ESTATUTO DE ROMA, instrumento internacional de carácter penal para llevar ante la justicia de manera individual a todos aquellos que han ordenado o ejecutado crímenes que ofenden a la humanidad en su conjunto, este crimen es aquel que se comete con la intención de destruir o impedir la proliferación de una etnia, grupo humano o raza determinada. 

      El gobierno estadounidense en el marco de la segunda guerra mundial se encontraba investigando sobre una nueva forma de energía que podría ser utilizada como una bomba por el poder que se intuía en atención a las posibilidades que establecían los científicos que en ella trabajaban.  No esperó el gobierno imperialista a que se hiciesen las pruebas científicas de rigor; las pruebas se harían en territorio japonés.  Escogieron dos ciudades una para cada tipo de bomba nuclear: Hiroshima y Nagasaki, ambas fueron preservadas de los ataques aéreos rutinarios a los fines de medir el alcance destructivo de las nuevas bombas; Hiroshima era una ciudad de cierta importancia con una gran zona industrial y Nagasaki era una ciudad portuaria relevante con mucho movimiento de astilleros y exportación de productos industriales. Como se desprende de la actividad de cada ciudad tenían una apreciable cantidad de familias asentadas que laboraban allí, es decir gran cantidad de civiles.  No tenían porqué ser considerados objetivos militares.  

      El presidente Truman ordena el 6 de agosto de 1945 el lanzamiento de la bomba nuclear contra la ciudad japonesa de Hiroshima. En secreto, sin avisar del bombardeo, se lanzó el criminal ataque contra una población indefensa. Con ello se violó flagrantemente el Tratado de La Haya vigente para la fecha que condenaba bombardear zonas urbanas donde existiesen civiles. Ese fatídico día el gobierno estadounidense se convirtió en el mayor asesino de la humanidad ordenando en un mismo momento, a una misma hora, arrasar con la vida de más de 70 mil personas que sufrieron las inclemencias de ser quemadas sin saber porqué o a causa de qué, la cifra aumentó a más de 140 mil personas a finales del año 1945 a causa de las quemaduras. Posterior a ello y hasta la fecha, gran cantidad de habitantes de estas y otras ciudades aledañas han sufrido por generaciones graves padecimientos ocasionados por las radiaciones como el cáncer y la leucemia.  Sin hacer alusión a los daños ocasionados al ambiente y a los otros seres vivos, para ejemplo vale recordar que la temperatura al momento de lanzar la bomba contra Hiroshima se elevó a más de UN MILLON de grados centígrados, quemando instantáneamente todo lo que había, formando además una bola de fuego en un área de 274 metros de diámetro. 

      Queda para la historia la morbosa y deshonrosa actuación del gobierno estadounidense, el regodeo y la prepotencia de un criminal de guerra como Harry Truman, quien luego de ordenar lanzar la bomba expresaba: 

…Con esta bomba hemos añadido un nuevo y revolucionario incremento en destrucción a fin de aumentar el creciente poder de nuestras fuerzas armadas. En su forma actual, estas bombas se están produciendo. Incluso están en desarrollo otras más potentes. [...]

Ahora estamos preparados para arrasar más rápida y completamente toda la fuerza productiva japonesa que se encuentre en cualquier ciudad. Vamos a destruir sus muelles, sus fábricas y sus comunicaciones. […] El 26 de julio publicamos en Potsdam un ultimátum para evitar la destrucción total del pueblo japonés. Sus dirigentes rechazaron el ultimátum inmediatamente. Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de destrucción desde el aire como la que nunca se ha visto en esta tierra. 

Con esas palabras queda absolutamente demostrada la intencionalidad destructiva, genocida, hacia el pueblo japonés.  Pero a 66 años de esta matanza, la comunidad internacional permanece silenciosa ante este infame episodio, el gran destructor de la vida en todas sus formas, ayer y hoy, sigue con sus prácticas genocidas, de lesa humanidad y de agresión contra los pueblos del mundo, se burla del contenido del ESTATUTO DE ROMA al hacer convenios bilaterales de protección a sus militares y sicarios que contrata para asesinar a los nacionales de otros países, ejemplos IRAK, AFGANISTAN, PALESTINOS y más recientemente contra el pueblo LIBIO, para arrebatarles el petróleo y el agua dulce.  

      La rueda de la historia es implacable, los pueblos del mundo hoy levantan su voz contra los imperios de viejo y nuevo cuño; el criminal de ayer, el de Hiroshima y el criminal de hoy, llámese Bush u Obama, serán amargamente recordados a través de la historia, vergüenza para un pueblo como el estadounidense quien tendrá necesariamente que asumir su compromiso ante el mundo, liberándose y con ello hacer un desagravio quizás un poco tardío ante tanta barbarie cometida en su nombre y en su bandera.  

(*) Abogada.

Ex Defensora del Pueblo del Estado Bolivariano de Miranda.

mirandina@cantv.net  


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Judith Hernández Buitrago (*)

Abogada, ex Defensora del Pueblo del Estado Miranda

 mirandina2@gmail.com

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