De paso atacan el baile y la lambada

Jerarcas de la iglesia católica de Bolivia atacan al grupo Los Kjarkas por apoyar a Evo Morales

Los Kjarkas, el más internacional grupo de Bolivia

Los Kjarkas, el más internacional grupo de Bolivia

La Paz, agosto 23 - La Iglesia se sumó de oficio el miércoles a la crítica al grupo más famoso de la historia folclórica de Bolivia, Los Kjarkas, que apoyó públicamente a Evo Morales a más de un año de las elecciones, al tiempo que un vocero de Cumbia Mate, Iván Amelendres, decía lamentar la sarta de insultos que recibe la agrupación por musicalizar el sintagma "Bolivia dijo no... te vayas Evo", con cuya primera parte la oposición arremete contra el presidente indígena.

Casi un año antes que el Tribunal Electoral autorice la apertura de fuegos electorales, un vocero de la curia boliviana, monseñor Jesús Juárez, salió a refutar al cantautor, Gonzalo Hermosa, por formular la frase de que "Evo es un regalo de Dios".

El tonsurado pareció malinterpretar aquella locución y lejos del púlpito saltó a la arena de la política criolla, encendida ya por la campaña a priori y mientras la cumbia rotulada "no te vayas Evo" se había vuelto viral y en diversas plataformas superaba las 200.000 "likes" y visitas/audiciones, para decir que el único Dios es Cristo.

Autores en música y letra de la internacionalmente archifamosa Lambada, los Kjarkas salieron a defender a Gonzalo, autor del espaldarazo a Morales, hermano mayor de los Hermosa y columna vertebral del grupo musical cuyo éxito sucesivo, dentro y fuera de Bolivia, está punto de cumplir 50 años sin declinar un tanto.

El artista, que venía de plantar cara a las críticas de sectores bolivianos pacatas por su canción "cara bolita", que representa el dilema de los hombres de apostura poco acaudalados en la conquista de una mujer guapa, se ratificó en su apoyo al mandatario indígena cuya candidatura a las elecciones de octubre de 2019 la oposición trata de evitar a cualquier costa.

"Admiramos a Evo Morales por su fuerte convicción, su voluntad férrea, devolviendo la dignidad a los bolivianos. Hoy gozamos de gasolina barata, hoy gozamos de un dólar estable, hoy gozamos de carreteras dobles que pronto se concluirán, hay cientos de km de carreteras, cientos de escuelas"; mantuvo el compositor de un himno que los bolivianos cantan desde mediados de los "70 del siglo pasado y cuya primera estrofa reza "Boliviaaaaaaaaa...... quiero lanzar un grito de liberacioooón".

Los emblemáticos Kjarkas, tan apreciados en Ecuador como en Perú y Bolivia y a cuyo concurso apelaron diversas administraciones bolivianas, eran, a contrapelo de su tradición y raigambre en la cultura local, blanco hasta de descalificaciones luego que un opositor reveló, desde la enmarañadas redes sociales, "las platas" que cobran por actuación al Estado.

"Muchos pretenden ignorar y hacernos creer que, dicen, en vez de pagarle a Los Kjarkas por qué no construyen hospitales", repelió Gonzalo Hermosa, mientras Amelendres, que debió cambiar de número de telefonía celular y cerrar el que operó los últimos años, sólo para sortear la andanada de ataques por lo que sus detractores entienden como la bravuconada de haber agregado, en el pentagrama, "...te vayas Evo" al slogan de "Bolivia dijo no", con que los opositores machacaron incluso las apariciones públicas del Presidente en los últimos 18 meses.

Fundada en la primera derrota de Morales en 12 elecciones, referendos y plebiscitos desde 2006, la frase slogan, "Bolivia dijo no", se remonta al 21 de febrero de 2016, cuando el gobernante izquierdista se dio conque 51% y pico del electorado boliviano le rechazó una nueva postulación, después que sus adversarios le montaran el desprestigio personal, en un camelo público sobre amoríos y paternidades inexistentes.

Y como, a manera de sufijo, Cumbia Mate le agregó en pegajoso ritmo "no te vayas Evo", el portable de Amelendres se llenó a epítetos poco laudatorios.

"No queremos hacer ninguna declaración, menos por teléfono", proclamó Amelendres que esperaba que pase la tempestad en las redes sociales para sacar la cabeza.

"Esta es la cumbia de un pueblo agradecido por el proceso de cambio (...) Esta es la cumbia de una nueva Bolivia que va adelante con un futuro brillante", dice el primer estribillo que antecede al coro de "Bolivia dijo no te vayas Evo".

La legisladora opositora, Lourdes Millares, se dijo convencida que la cumbia es la expresión más grotesca del nerviosismo y el miedo oficialista y que, con tal ritmo, se busca confundir a la población, "de invertir una frase emblemática, "un grito de guerra" de la oposición hasta trocarlo, como manda el marketing electoral, en una frase única de venta y en el "agarracorazones" del electorado, por lo demás, muy aficionado a bailar.

En el estreno de la cumbia, el sábado pasado en la ciudad tropical de Ivirgarzama (centro), en cuyo estadio de fútbol 70.000 fueron a brindar su respaldo y a celebrar que Morales era, desde ese día, el mandatario con mayor longevidad en el ejercicio de la Presidencia de Bolivia, él mismo, el vicepresidente Alvaro García Linera y entre otros el gobernador de Cochabamba, Iván Canelas, le entraron a la bailada en una tarima.


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