Ana Yudith Hernández: "Mis pinturas expresan mis más profundos deseos de cambios en la sociedad"

Ana Yudith Hernández Ramírez: “Mis pinturas expresan mis más  profundos deseos de cambios en la sociedad, preocupaciones y sentimientos".

Ana Yudith Hernández Ramírez: “Mis pinturas expresan mis más profundos deseos de cambios en la sociedad, preocupaciones y sentimientos".

Credito: Iván Darío Hernández

La artista tachirense Ana Yudith posa frente a una de sus pinturas.

La artista tachirense Ana Yudith posa frente a una de sus pinturas.

Credito: Iván Darío Hernández

 

25/12/2016.- Colores, imágenes, misticismo, sueños, imaginación y creatividad son los elementos tangibles e impalpables que dan vida al mundo real que un artista plástico experimenta a través de la trascendencia del desarrollo de su talento. Dibujar con palabras lo que el ser humano delinea con excelsa maestría y técnica sobre un lienzo, no es tarea fácil para describir la vida y obra de quienes hacen con sus pinturas que este planeta sea un lugar más armónico en lo espiritual y de vanguar dia en el orden social.

Para la artista plástica tachirense Ana Yudith Hernández Ramírez, cada vez que alza su pincel, se rompen los paradigmas que se entrecruzan en la forma de lucha que ha escogió desde que tenía 7 años de edad para expresar un sinfín de quimeras, llevadas a los amantes de las artes visuales.

Primeros años de vida llenos de recuerdos y aromas

Ana Yudith recordó sus primeros siete años de vida en el pueblo que la vio nacer, La Grita, en el estado Táchira. Dijo que las reminiscencias de su existencia están colmadas deda llenos de recuerdos y aromastos con aromas especiales.

"Es totalmente visible en mi memoria lo que ocurrió en mi infancia: los tizones de mi abuela (mi mamá pureza), las rayas en las paredes, el olor a la caña de azúcar, el olor a papelón, las moliendas de los primeros cinco días de cada año, todo aquello hace que hoy me declare una campesina de esencia".

Todo lo vivido por aquella niña, nacida en la década de los setenta, cambiaría de paisaje por decisión de su madre, quien dio un giro de 180 grados en el rumbo de los destinos, golpe de timón que llevaría a Ana y a su familia a establecerse en la capital carabobeña.

"El cambio fue del cielo a la tierra. Yo andaba cómo ave en los Andes. Sumamente libre me sentía, era un sueño hermoso de libertad, que llegó a su fin cuando nos residenciamos en Valencia.

Aquí, en esta ciudad fui sometida al encierro. El número de la vivienda era 191-36, si mal no recuerdo, una casa de dos habitaciones, un pasillo, cocina y sin ventanas por ningún lado, todo cambió. Horrible".

UN LÁPIZ EN UNA MANO Y EN LA OTRA UN PINCEL

Al poco tiempo de llegar a Valencia, cursando tercer grado de educación básica, supo del surgimiento de un hermoso arte que llevaba por dentro: pintar y dibujar; momento que aún se refleja en sus ojos, con brillo especial.

"Fue a través de las clases de educación artística que descubrí qué era capaz de hacer. También recuerdo que en las clases de geometría era muy buena y eso me destacó entre los demás estudiantes. Así empezó todo, con lápiz y pincel en manos, empezó mi vida artística".

Con sonrisa en rostro y algo de picardía, contó de la competencia "sana" que surgió entre ella y un compañerito de nombre Marcos por elaborar dibujos en la pizarra y definir quién era el mejor.

"Yo sabía que él era muy bueno. Pero fue así, de esa manera, que poco a poco me descubrí pintora y, hasta el sol de hoy, continúo encontrándome en un mágico ser creativo".

Recuerda que su primer cuadro fue un dibujo navideño elaborado con tempera. Sostuvo que aquella obra fue causante de un iracundo sentir por parte de una compañerita que cursaba el quinto grado: "Ella estalló en cólera y con saña dañó mi primera pintura".

Ramírez siendo una liceísta entendió que la pintura era su destino por recorrer. Relató con pasión que siempre pasaba por la Escuela de Arte.

"Y me decía que al salir del liceo lo primero que haría sería ingresar a esa institución, sueño que fue pospuesto, porque me casé y una familia demanda tiempo".

 

Más de mil obras en su haber

Después de tres décadas de pintar, Ana Yudith Hernández Ramírez tiene en su haber más de mil obras creadas desde distintas motivaciones e inspiraciones anidadas en sueños cumplidos y muchos por consumar.

"Mis pinturas expresan mis más profundos deseos de cambios en la sociedad, preocupaciones y sentimientos. Todo lo que ocurre tiene una incidencia total sobre el final de mi obra, lo determina".

Con esperanza en su mirar confesó que el arte de pintar hoy día, significa aún más que en un principio. Señaló que estar frente a un lienzo es el contacto con su mundo interior, una oportunidad de exteriorizar sensibilidades y todo lo que transita por su alma.

"Es un lenguaje con obra. Solamente ella me entiende y yo a ella. Pues sí, así funcionamos, y por ello no permitimos allá un tercero. Es un momento sagrado de intimidad solitaria y silencio-sa. Es maravilloso, es pasión, es vida es entrega. Es plasmarlo todo allí. Yo me quedo ahí, una y mil veces, es único, realmente fascinante".

Fuente: CIUDAD VLC : https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/1592cacb35e95f17?projector=1



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