En Anzoátegui ¿quién habla de cultura?

Fíjate como ha pasado el tiempo. Fíjate hasta donde hemos llegado. Fíjate lo que somos y lo que queda, un resto de llanto sin dolor, un puño de cenizas, ese réquiem al que estamos condenados y no termina. A veces nos resignamos a ser el principio y el final, el que apaga la luz y lamentablemente los días parecen afirmarlo.

En Anzoátegui todo parece más difícil, es como si el peso de todas las sangres adoloridas desde el indio, pasando por todas las repúblicas, se juntaran en una sola sangre para cernir una maldición sobre el estado, pero sería muy simple dejar en manos del cielo y las quimeras la responsabilidad de cuanto gobernante que en campaña ha ofrecido villas y castillos y una vez alcanzado el ansiado puesto, calza la máscara de rigor: el olvido y si te he visto no me acuerdo.

Salvo excepciones contadas con los dedos de una mano, en el estado, en 118 años, en materia infraestructural, las expresiones artísticas muy poca atención han merecido por parte de los gobiernos, una región bendecida por la naturaleza en el más extenso sentido: rica, mar, ríos, montañas, llanos; con artistas de valía: escritores, músicos, artistas plásticos y un largo etcétera. El potencial que tiene Anzoátegui contrasta con sus carencias, aunque nos duele todo, si nos centramos en lo que nos roza de cerquitica, carece de teatros, museos, salas de conciertos, casas de letras, galerías, y otro largo etcétera; para no pecar de injustos, debemos decir que tiene algunas cosas, pero en ruinas, en inmuebles prestados o alquilados, en rincones, en cusuchos, en generosidades ajenas, la infraestructura artística del estado parece no haber tenido nunca un mejor tiempo, porque técnicamente no existe, hemos visto a uno y otro gobernante convidar a posturas de primera piedra con concierto de honor, brindis, refrigerio, vallas y fotografías para la prensa y los que se comen el cuento. Cierta vez escuche a un alto funcionario cultural hablar de la construcción inmediata de “21 casas de cultura, una en cada municipio, de 500 mts. cuadrados, las cuales serían un modelo para el país”, siempre habrá una excusa para el por qué no se hizo y como nadie va preso por no cumplir, así seguimos.

¿Hasta dónde nos importa el patrimonio cultural? ¿saben los gobernantes qué es eso? ¿se lo han dicho sus asesores? Tengo dudas y reservas, muchos son como Millan Astray que cuando escuchaba la palabra cultura sacaba su revólver, el poeta José Martí decía “ser cultos para ser libres” y eso no interesa porque entraña un peligro y a lo mejor no saben ni quien es Astray ni el tal Martí.

Es muy raro, extremadamente raro ver a un gobernante en un concierto, en la presentación de un libro, en una exposición de arte. Pudiéramos poner muchos ejemplos del desinterés por el patrimonio cultural en el estado, pero valgan dos casos: a pocos metros de la gobernación, la Biblioteca Pública Central de Barcelona fenece entre orines, excrementos y falta de dolientes, es una dependencia de la Dirección de Educación de la Gobernación de Anzoátegui, hace un año se vino abajo el techo y aunque la edificación es Patrimonio Cultural de la Nación, ni el gobierno regional, ni ningún representante del Ministerio del Poder Popular para la Cultura han dicho ni hecho nada.

El otro caso es en Puerto La Cruz, la Galería Municipal de Arte Moderno, que hace 42 años fundara el maestro Gilberto Bejarano, parece haber llegado a su final, su resistencia cedió ante las carencias y necesidades, ante las innumerables promesas del funcionario público que promociona bar & lounge y el azote del hampa; la cuna de tantos eventos de interés nacional y sede de la Bienal Nacional de Artes Visuales del estado Anzoátegui, que fue declarada Patrimonio Cultural de Anzoátegui -por un gobernador del estado que al mismo tiempo la eliminó del presupuesto-, una institución que tanto prestigio dio al municipio como destino cultural, no merecía el final que le fraguó la indolencia. Los diciembre, año tras año, el maestro Luis Morales Bance volvía a Puerto La Cruz a dar un concierto para celebrar cada aniversario, en diciembre de 2018, no hubo concierto, Luis murió ese año y la Galería no tiene otra opción.

Si nos damos una vuelta por otras ciudades y pueblos del estado, la cosa no es distinta. Queremos exportar pero no tenemos qué y hacer silencio es ser cómplice.

fidelflores2910@yahoo.es


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