Descentralización y burocracia

La primera, menos camaleona que la segunda, sin embargo se dejó arrastrar por la veterana en el “cuanto hay pá eso”. Además, la disgregada, no central, se presta para que algunos personajes más papistas que el papa la defiendan sin decir de qué, cuando nadie le está cuestionando su verdadera razón de ser.

Algunos personajes, a quienes les respetaremos su identidad desde la acera de enfrente, solidarios con su defensa del pasado cuando fue defenestrado por los usurpadores en el momento de la rebatiña, hoy se manifiestan contra “la liquidación de la descentralización… del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez Rodríguez…”. Ahora hasta se saben el nombre completo. Qué bueno, por ellos. Es que son cómplices de la usurpación y se olvidaron que los descentralizadores de entonces, con las mismas cizañas de costumbre (dice uno acá), les “sembraron” la corrupción como una artimaña para quitarlos del puesto de mirones, ganado con los votos de Puerto La Cruz.

Por eso será que, desde entonces, obnubilados y a estas alturas del tiempo transcurrido, no son capaces de reconocer que la recuperación de los procedimientos administrativos de puertos y aeropuertos por parte de la administración central, no tiene nada que ver con la descentralización de los gobiernos regionales que sí fueron descentralizados política y administrativamente en lo que compete a sus atribuciones territoriales y no nacionales, como es el caso de los puertos y aeropuertos; carreteras y la salud de los venezolanos y venezolanas, que fueron “descentralizados” por los picaros para complacer a la clientela política, pedestal de los burócratas del cuanto hay pa’ eso, a su vez contribuyentes de las toldas que nunca producen ni siquiera una lombriz para el país, a pesar de parásitos.

Los defenestrados de entonces y domados de hoy, deducimos, probablemente estarán de acuerdo con lo que fue la atomización municipal, que no es otra cosa que convertir el territorio en parcelas burocráticas y en el abrevadero de avaros y ambiciosos, como fue el caso del otrora saneado balneario de Lechería, antes perteneciente al Municipio Bolívar del Edo Anzoátegui, por ejemplo, donde la ambición de los políticos comerciantes provocó unas cuantas querellas que se dilucidaron con refriegas aproximadas al lindero de la muerte.

A propósito de burocracia, ¿será que la que nos dejó la dupla ad-copey es inamovible e irrenovable?. Para el común del pueblo, que somos quienes obligatoriamente tenemos que padecerla, no nos está dada la resignación para seguir soportándola. Nos sentimos, sí, impotentes cuando gritamos al viento. Cuando no somos escuchados y, para colmo, no sabemos por quien. Máxime cuando se nos dá como “solución” la irrespetuosa respuesta en cuanto a que “Chávez manda en Miraflores y yo aquí”. ¿Será que, de tanto valorarnos, de entrada le adivinan a uno el pensamiento socialista, sin que nombremos al Presidente?

Es que son “cortados” por la misma medida de adivinación de los mandatarios fascistas cuando de botar “chavistas” se trata. Nadie les puede chistar. “Estás botado y punto”. Nosotros seríamos más razonables. Tolerantes ya lo somos. Invitaríamos a esa cincuentona burocracia adeca, incrustada como una rémora en la administración publica, a que se quede en casita, cuidando de los nietecitos y nietecitas, futuros socialistas. Les llevaremos su sueldo a la residencia para que no se moleste en calentar la poltrona ahora congelada, pues a los socialistas desempleados por los gobernadores y alcaldes oposicionistas que vengan como relevo, no les quedará tiempo ocioso. Amen de unos cuantos cientos de miles de burócratas sobrantes que no requieren reemplazo. Y no se me ponga bravo. Lo que es igual no es trampa

Patria, Socialismo o barbarie. Venceremos!

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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