Devuélvannos nuestro aluminio

No hay que ponerlo en duda, los trabajadores del hierro y del aluminio, con su justa y revolucionaria lucha, fueron quienes lograron reivindicar para el país el derecho de propiedad enajenado por los traidores de oficio, sobre nuestro mineral ferroso entonces en manos de los consorcios internacionales que se llevaban la tonelada a un costo, para ellos, de 0.12 y medio céntimos (una locha de las viejas) para devolvernos el mineral convertido en latón o cabillas, a razón de 20 dólares (80 bolívares de los viejos).

Pero, ¡ay carajo!, los traidores no murieron con José Mollegas, compadrito de Carlos Andrés y de Américo Martin. Le quitaron los bríos al Andresito (de esto se encargó Sucre Figarella) y le dieron jarabe de modorra e inercia a la CVG; aplicaron la indiferencia indolente a las graves enfermedades profesionales de esos aguerridos trabajadores, para debilitar aún más el emporio minero, de manera de vender toda las empresas a precio de gallina flaca. Le tocó el turno a Caldera y llegó el ministro Teodoro quien sentenció: “Regalar esa chatarra sale caro por el papel y la tinta que se gastará”. Y del dicho al hecho, como quien no quiere perder tiempo en esa manguangua, de un solo plomazo, les adjudicó el acero a sus correligionarios de Argentina. Después vendría el hierro y el aluminio, pero en eso llego el Comandante y mandó a parar.

Como el precio solo fue eso, el de gallina flaca, nadie se ocupó en averiguar para informarle al país de dónde provenía ese capital. Y actualizando la situación, ahora parece que compradores y vendedores se están poniendo de acuerdo para reactivar el fuego de la intriga contra el gobierno actual presidido por el socialista convencido Hugo Chávez Frías.

Así el pasado, hay que estar “mosca” camarada Presidente. Aunque águila no caza mosca, estas vuelan sobre el tufillo. Y uno desconfía de los que se retratan con un arbolito bebé en la mano después que con sus efluvios chamuscan la montaña. Es más, nos parece que tras bastidores hay una componenda para el chantaje. Mientras tanto los chantajistas encomiendan a la sombra de Andrés Velázquez para que atice la candela del conflicto, planteado con razón por los trabajadores, de manera que no acepten arbitraje y así poder utilizarlos en un candelorio guarimbero mayor. ¡No podrán! Es que ellos, los empresarios de la secta de Teodoro, son así: mentirosos, chantajistas (es su oficio).

Luego entonces Presidente Chávez, balancee la situación de los obreros de ALCASA con sus patronos capitalistas argentinos. Ya que estos pueden estar utilizando el chantaje con la excusa de las excelentes relaciones entre los pueblos y los gobiernos de nuestros dos países. Aunque esos personeros del capital trasnacional no se dan cuenta que tanto acá como allá, en la tierra de Eva y Domingo Perón, estamos claros en cuanto a que tanto aquellos convenios leoninos como el maltrato que se le da a los trabajadores de Alcasa, no tienen la aprobación de la Presidenta Cristina Kirchner ni, mucho menos, la del Presidente Chávez.

Así las cosas camarada Presidente, ojo pelao con nuestra empresas básicas. Ya en nuestra Guayana están radicados unos cuantos terroristas y matones contratados por esos capitales internacionales. Y vendrán más. Entonces se hace conveniente tomar la decisión de renacionalizar nuestro aluminio de manera que su nomina deje de alimentar alacranes.

El diálogo del 6 de marzo ampliará razonamientos y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner armonizará aún más con Venezuela. Será comprensiva y entonces el chantaje se desmoronará. Andrés Velázquez y Teodoro Petkoff quedarán desenmascarados, una vez más, ante el pueblo y especialmente ante los trabajadores venezolanos, quienes con Chávez proclamarán Patria, Socialismo o barbarie. ¡Venceremos!

*Pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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