La agencia 625 del Banco de Venezuela en PDVSA Maturín es el colmo de la indolencia

“La indolencia en los servidores públicos, es una actitud que debe ser superada bajo cualquier alternativa que garantice la eficiencia y la eficacia para superar los vicios de la indiferencia, abandono, desidia o apatía. De lo contrario, se corre el riesgo de viciar la razón de ser del servicio que se presta”

Explicativa: Han sido tantas, pero tantas las peticiones que me han hecho a diario y durante mucho tiempo la mayoría de los trabajadores que hacen vida en el edificio principal de PDVSA Maturín por quejas en la prestación del servicio bancario de la agencia 625 del Banco de Venezuela, para informar sobre varias incoherencias de la misma. Aquí, algunas de las razones que están sucediendo por la falta de atención al cliente, para informar por esta vía, a los niveles bancarios correspondiente.

La oficina o agencia 625 del Banco de Venezuela en PDVSA Maturín le tiene la vida hecha cuadritos a los trabajador@s. El encargado de la misma junto a su personal cada día que pasa, pierden horas tras horas de labor esperando que el argumento del día anterior se supere para ser atendidos como la ley de bancos manda. Pero resulta y acontece que cada día de atención al cliente que pasa, el argumento anterior es superado por otro mejor que acaba con la oportunidad del trabajador de poder sacar su dinero. Esos pocos 30 mil bs que solo pueden entregarle diariamente, pero que en definitiva, tampoco se da por la lista de argumentos que le siguen dando a diario en la agencia

Un día cualquiera, el argumento es que no hay línea, pero en la agencia del Banco Provincial que está a solo 4 pasos humanos -sin exageraron los conté-, frente a frente, una agencia de la otra, en el mismo edificio de PDVSA, en esa agencia del banco privado si hay línea. Pudiera pasar

Otro argumento que surge de repente por el responsable de la agencia es dañaron la fibra óptica. “Al parecer se la comieron los ratones” dicen algunos compañeros

Otra de las excusas que sacan a veces  es “Hoy no disponemos de dinero, de efectivo”. Pero en el Provincial de los cuatro pasos del frente, casualmente si hay efectivo. Lógicamente también es posible

Le sigue el otro argumento: la oficina se inundó y la bóveda se bloqueó. Es decir, hay línea, hay dinero efectivo, pero es culpa de la bóveda no poder atender a los clientes.

También ha surgido otra excusa increíble como que “El dinero que dejó el transporte de valores no era de esta agencia”. Diooos argumento perfecto, irrebatible.

Todas y cada una de esas argumentaciones en un momento determinado pudieran ser verdad, aunque la duda sea razonable. Pero que pase un mes, seis meses o más tiempo, durante el año, los trabajadores me dicen que no puede ser verdad tanta mentira todo el tiempo

En días pasados unos trabajadores me dijeron que una de las tardes al final del cierre del banco, estaban esperando a ver si llegaba “milagrosamente dinero” y lo único que vieron fue el milagro de un dinero que se fue con unas personas que no eran empleadas de PDVSA que lo sacaban en unos maletines. Muy curioso este hecho, muy curioso, me dijeron. Debemos entender que hoy en día la gente no es tonta, y mucho menos los trabajadores de PDVSA que tienen preparación a todos los niveles como para hacerlos pasar por retrasados mentales

Hay otras razones o argumentos según lo informado por varios compañer@s. Pero hemos considerado por ahora que estas son suficientes para dar una “alerta temprana” a tantos argumentos que quitan el aliento a los trabajador@s en esta agencia. Agencia que tiene la finalidad de atender exclusivamente a esta masa trabajadora para ahorrarle un tiempo muy considerable en sus labores y operaciones vitales para la industria, pero que sucede todo lo contrario. Se debe tomar cartas en el asunto para darle respuestas oportunas al personal y para lo que fue considerada la agencia

Pero un dato curioso que hay que decirlo con honor, y es que ocurrió hace semanas atrás en esta agencia lo siguiente. Llegó una dama para hacerle las vacaciones al “responsable” de la agencia y aconteció que los días que esta señora estuvo haciendo dichas vacaciones, mando a arreglar unos Reuter, resolviendo también otros argumentos, y cada mañana después de que esta dama abría la agencia 625 del Banco de Venezuela, a los pocos minutos sacaba las cajas contentivas de billetes nuevos para el cajero automático y el personal, cliente, nomina, algunos podían sacar dinero tranquilamente en su cola por el cajero automático, mientras que otros, tranquilamente podían sacar dinero por taquilla personalizada. Un periodo tranquilo mientas duró el sueño de la dama ¿Misterios de los hombres?

Misión cumplida

 

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez


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