La Comisión de Contraloria de la V República

Esta Comisión de Contraloría, a diferencia de las otras tiene, dependiendo de su verdadera voluntad de saneamiento, una extraordinaria posibilidad de éxito al contar con todos los órganos de seguridad del Estado a su disposición y por ser la mayoría o en este caso la totalidad de sus integrantes oficialistas. Por otra parte, tiene la desventaja que siendo toda oficialista, se puede convertir en un aparato de selectivo ataque y eliminación de personas o instituciones que no gocen del apoyo presidencial o de la directiva investigativa.

En las pasadas Comisiones, dentro del lógico equilibrio de poderes, la Presidencia de la Comisión de Contraloría pertenecía al principal partido de oposición, lo cual era de elemental lógica, pero tal circunstancia chocaba de frente con el hecho cierto que siendo de la oposición, no contaba con la infraestructura del gobierno para coadyuvar en las investigaciones.

Otra veces aunque la Presidencia de la Comisión estaba en manos de un opositor, la mayoría de los integrantes del ente investigador eran oficialistas, como por ejemplo durante la administración de Jaime Lusinchi, con mayoría de adecos, lo que hacia casi nula toda la actividad investigadora que adelantara el jefe opositor de la misión.

Uno de los grandes coadyuvantes en la investigación parlamentaria han sido los medios de comunicación. Muchos periodistas entregados con honestidad, seriedad y responsabilidad al periodismo investigativo, produjeron grandes resultados a favor de la lucha contra la corrupción. En el caso Recadi, por ejemplo, quienes tuvimos la responsabilidad de coadyuvar en la averiguación, nos beneficiamos de contar con Agustín Beroes, y el diario El Nacional (1.989), como principales auxiliares en la pesquisa.

La "Agenda Secreta de Recadi" del periodista, con el apoyo del referido periódico, entregó al país información diaria de uno de los mas escandalosos casos de corrupción. Es por ello que es de esperar que, la nueva Comisión de Contraloría esté pendiente de la información que de BUENA FE, periodistas de todas partes de Venezuela aporten, muchas veces sin reparar en el riesgo, y convertir a estos PROFESIONALES en una fuente confiable de investigación. Ellos, los periodistas honestos, son el principal germen de información para una guerra total contra la corrupción.

Por otra parte, la Comisión de Contraloría, debe revisar y procesar TODAS las denuncias que le sean consignadas. La única razón para la exclusión investigadora ab initio debe ser, no la falta de pruebas, sino la falta de competencia para conocer del caso. Es así como, cuando se consigne una denuncia la Comisión de Contraloría deberá comprobar si la misma está relacionada con dineros públicos, ya que si no es así, la pasará a la Comisión que corresponda. Pero no pude la Comisión de Contraloría dejar de investigar un asunto por no existir ab originae pruebas suficientes.

La obligación investigativa de la Comisión de Contraloría, se equipara o iguala en la materia de sus competencia, a la que realiza cualquier otro órgano instructor. Esta Comisión de Contraloría, mas que ninguna otra cuenta, con todos los medios a su disposición para investigar a fondo los casos. Tiene el poder político, lo recursos y los organismos del Estado para avanzar una investigación hasta el final. No puede la Comisión de Contraloría inadmitir una denuncia porque no traiga las pruebas necesarias al momento de su consignación.

El particular cumple con su obligación ciudadana cuando denuncia, no es responsabilidad del denunciante buscar la prueba, esto último corresponde al organismo investigador. Es así como si ante un asesinato se le pidiera a la victima (el cónyuge sobreviviente) que trajera el asesino, el arma, la prueba de trazas de pólvora, el resultado del luminol, los testigos y al culpable, a la policía.

La Comisión de Contraloría cumple con su obligación cuando investiga. El particular cuando denuncia. Si del proceso investigativo resulta falso lo denunciado, de allí surgirá una responsabilidad posterior al denunciante falaz y será la misma Comisión de Contraloría, la que deberá calificar esta conducta.

Pensamos que hay casos que hay que reabrir, como bien dijera el Vicepresidente de la Comisión de Contraloría, entre ellos me ofrezco a que revisemos detalle a detalle el caso del VIDEO LAMALETTO, no solo no tengo dudas en hacerlo, sino que exijo como un simple ciudadano que lo hagamos, y así demostrar como las mafias políticas empresariales de la llamada IV Republica, se conjugaron para acallar la mas letal investigación contra la corrupción al mas alto nivel político y económico


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Braulio Jatar Alonso


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