Soy un venezolano pendejo

Este artículo lo escribí hace tiempo y por razones obvias no quería publicarlo, pero debido a varios acontecimientos similares tomé la decisión de divulgarlo.
Todo se debió a que el 8 de febrero una de mis nueras me llamó para informarme que en una tienda de farmacia conocida a nivel nacional estaban vendiendo prestobarbas y lo interesante de todo era que no había cola. Como tenía varios meses con la misma máquina de afeitar, decidí ir a comprarla sin demora, luego me percaté que habían colocado en los estantes “n” cantidad de enjuague bucal listerine, el cual tenia mucho tiempo sin verlo en el mercado, tomé “un” frasco y al disponerme a cancelar los productos escogidos, el cajero me informa que puedo llevar hasta 6 frascos bucales y me pregunté ¿será que tienen instrucciones para acabar mas rápido los artículos y por ende la tan trillada escasez? no lo sé y le respondí que esa era la cantidad que necesitaba ¿para que llevar mas? y al ver la cara de la gente que estaba a mi alrededor fue sorprendente, supongo que algunos aun se estarán preguntando ¿como es que un ciudadano que tiene una crisis de artículos de todo tipo, se lleva uno cuando puede comprar seis? Oí a uno de ellos decirme en voz baja que era pendejo y los otros por sus rostros turulatos y expresiones corporales debieron pensarlo también.

Lo anterior me hizo recordar que desde junio del 2013 estoy inscrito en la Venezuela Productiva Automotriz -desde que inicio- y hasta la fecha no ha sido posible obtener un vehiculo Orinoco para un pendejo como yo, que ha estado en este proceso desde sus inicios, mientras que otros que han tratado de acabarlo, ya tienen uno, pero todos ya conocen esa historia. Una amiga me comentaba esta semana que le están pidiendo una suma cinco veces el costo del vehiculo para negociar. Si eso resulta cierto ¿Quiénes hacen estas negociaciones? Estos antivalores que heredamos del capitalismo no son para nosotros los pendejos, es decir para las personas bobas o tontas, claro está, o me alineo a este “fenómeno” de revendedores y especuladores o sigo firme en mis pendejadas, la decisión es mía y así muchas historias parecidas que tenemos que lidiar a diario en nuestro transitar.

Si alguno de uds queridos lectores, les ha pasado lo mismo, bienvenido al mundo de los extremos, es decir de los pendejos, no se sientan mal, porque así somos los que contribuimos a mantener el equilibrio de la vida y la Paz de nuestro país, pero eso si, no seamos estúpidos en contribuir al caos que estamos viviendo en esta tierra de gracia, ayudando así a que la bola de nieve siga creciendo y creer que hacernos el tonto o como si nada estuviera pasando va arreglar estos entuertos y no vamos a ser afectado, mayor torpeza. Si quiero seguir cambiando el mundo, debo empezar por cambiar el mío, el tuyo te corresponde a ti, a cada uno.
Nuestro legado… también es sagrado


ivanmendez2006@cantv.net


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Iván Méndez


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