Clínica que no cumpla ¡ciérrese!...,no lo digo yo, lo dijo Chávez

Desde finales de los años 70, hasta los años 90, en Venezuela la salud pública fue decadente, el puntofijismo hizo suya en la practica la teoría neoliberal que recorría a latinoamerica y aposto a la privatización y desmantelamiento progresivo de la salud publica, dicha situación dejo desamparada a importantes sectores de la población y sobre todo a los más pobres, a la clase trabajadora explotada; un sistema muy precario, semiprivatizado que amparaba solo un pequeño porcentaje la población, una grave situación en un país con el 80% de su población en pobreza. Por otro lado hospitales y clínicas privadas afloraron por doquier y estaban reservadas solo a una clase social que comenzaba a emerger hambrienta por consumir privilegios, abriendo paso en la práctica al consumismo desmedido y al despilfarro, en fin al ta barato dame dos, frase reforzada por los llamados sifrínos, mayameros o pitiyanquis; clase históricamente cliente por excelencia del negocio de la medicina privada y otros pocos trabajadores de algunas empresas privadas nacionales y trasnacionales con altos índices de ganancias que comenzaron a amparar a sus trabajadores con esta propuesta neoliberal que surgió con gran fuerza y opulencia (Centro Medico Docente La Trinidad, Hospital de Clínicas Caracas, Clínica Metropolitana, Centro Medico de San Bernardino, por citar solo algunas).

Las empresas privadas de salud, más que protegerlos, lo que buscaba era el impulso de la creación de una necesidad de consumo masivo, muy lucrativa, especulativa y sin visión social de servicio, que a raíz de la irresponsable ineptitud de los gobiernos de turno al abandonar la construcción de un gran sistema de salud pública universal, eficiente y gratuito, termino arrodillándolos para entregar en bandeja de plata grandes cantidades de dinero a las empresas aseguradoras, cómplices del nuevo negocio de la salud y funcionarios del Estado que se enriquecieron con las altas comisiones recibidas por las contrataciones de estas empresas.

Actualmente la realidad no ha cambiado del todo, ella nos pega en la cara, el negocio privado de clínicas y hospitales hizo dependiente al Estado y a sus trabajadores, casi en su totalidad, estamos atrapados; entre una población que fue incorporada masivamente por nuestro comandante Hugo Chávez a los nuevos planes de salud (Misión Barrio Adentro I, II, III y IV, consultorios populares, ambulatorios, clínicas, hospitales especializados como el Cardiológico Infantil en Caracas, salas de rehabilitación y centros de alta tecnología, la Misión Milagros con millones de consultas, ópticas totalmente gratuitas, la Misión Sonrisa, Escuela Latino Americana de Medicina y ayudas medicas) y un poderoso sector empresarial con tentáculos dentro y fuera del gobierno, con estructuras nacionalmente organizadas o agremiadas, muchos de sus dirigentes participaron en el golpe de estado del 2002 y en el paro petrolero del 2003 (Douglas Natera -Presidente de la Federación Médica Venezolana), vinculada a la derecha más rancia del país, apoyados por la mediática nacional e internacional y un número importante de médicos y enfermeras alejados del juramento hipocrático, ósea un sector que políticamente no puede ser menospreciado.

El sector privado de la salud está presionando para que se anule la Providencia Administrativa 294, la cual regula los precios de las clínicas privadas, publicada en gaceta oficial Nº 40.196; según ellos es arbitraria, pero para nadie es un secreto que la ocasión les cae como anillo al dedo, ya que su descontento con la medida va dirigido a calentar las calles del país y contribuir con el cóctel de desestabilización económica actual de la oposición venezolana y foránea. Es casi imposible sostener el argumento sobre la quiebra del sector y chantajear con despedir trabajadores y trabajadoras o cerrar, cuando es evidente que sus negocios tienen las tarifas más altas de Latinoamérica en cualquier servicio; incluso se pueden hacer comparaciones con países firmantes del TLC y estas duplican su precio (una clínica privada en México cobra por una cesárea 17mil Bs., mientras que en una Venezolana vale el doble; según las investigaciones de La Alianza Interinstitucional por la Salud), incluso las operaciones estéticas en su mayoría realizadas a mujeres duplican y hasta triplican su precio con respecto a Colombia, país a donde están acudiendo estas personas.

El comandante Hugo Chávez puntualizo en varias oportunidades; "Estamos obligados a ofrecer de manera pública, gratuita y de calidad salud preventiva, salud curativa a todos los habitantes de nuestras naciones, de nuestros pueblos, y ésa es una de las luchas más duras que da el Gobierno revolucionario y la Revolución Bolivariana, en ese camino vamos"; Aló presidente 232 del 28 de agosto de 2005, luego en abril del 2007 manifestó, Pues vamos a regular estrictamente (los precios). Clínica que no cumpla ¡ciérrese! la podemos tomar para Barrio Adentro, como clínica popular, y en junio del 2011, califico la situación como un asunto de Estado, dijo; hay instituciones responsables de esta materia, pero no es un asunto de Comercio, es un asunto ético, político, de la más grande magnitud, es la vida de la gente, y finalizo puntualizando la medicina mercantilizada es lo más perverso que puede haber. El comandante tenia clara la labor a cumplir en el campo de la salud, con una visión prospectiva y revolucionaria que diera al traste con la medicina privada negadora de los más elementales principios éticos y autoexcluida de la realidad social actual de nuestro país.

El Estado esta sosteniendo dos sistemas de salud; el publico y el privado, tiene más de 10 millones de asegurados en las empresas de salud privadas, esto es inviable en el tiempo, ya que cada día que pasa estas se fortalecen debido a la inmensa cantidad de recursos que el gobierno les paga. Nicolás Maduro actual presidente debe intervenir contundentemente y detener esta perversión, así como lo venía haciendo el comandante Chávez, garantizando la salud de todos y cada uno de las y los venezolanos y fundamentalmente de los más pobres y de proteger el patrimonio de las trabajadoras y trabajadores que está siendo gravemente lesionado por los seguros de HCM contratados por el Estado y los servicios prestados por las clínicas y hospitales privados quienes despojan, tanto al gobierno como a las y los trabajadores de manera impune diariamente de millones de bolívares, sin que esto se traduzca en servicios óptimos, sino que por el contrario hay maltratos, mala atención, malas praxis médicas, diagnósticos falsos para propiciar operaciones innecesarias, muerte de trabajadores al no ingresarlos a tiempo debido a la espera de la clave, niegan ingresos a las clínicas por retardo en desembolsos por parte del Estado, ruleteo por varias clínicas, en fin, innumerables situaciones de violación de derechos humanos que no son penalizadas y que a pesar de la resolución dictada (Providencia Administrativa 294) se siguen burlando del pueblo venezolano.

Por último sorprende que a estas alturas el presidente no le haya dado un parao a esta situación, debe girar instrucciones a los ministros relacionados con la materia, para que sin dejarse chantajear o comprar, de forma diligente, sin miedo, ni burocratismo enfrenten este grave problema, con resultados concretos y no pañitos de agua caliente, los demás poderes del Estado están obligados a participar, pero no para tomarse la foto, sino para proteger a los afectados y hacer justicia (indemnizar) con todas aquellas personas que han sufrido los desmanes y atropellos por parte de los mercenarios de la salud privada, que ahora se disfrazan de victimas. El Poder Popular con sus distintas organizaciones está llamado a unificarse para dar la lucha con mucha más contundencia, sobre todo las y los trabajadores, no se trata de un problema de algunas organizaciones, es de todas y todos y estamos obligados a participar activamente para coadyuvar junto con el Estado a la desmercantilización de la salud y contribuir con el gobierno en el fortalecimiento de un verdadero sistema de salud público, gratuito, universal, integral, equitativo y solidario.

La Autocrítica; legado que nos dejó Chávez.

cumberwil2@gmail.com



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