Nicolás Maduro apresado y secuestrado en el injusto sistema judicial de los Estados Unidos

Domingo, 11/01/2026 12:58 AM

La gravedad es máxima. Para Venezuela y para el pues el país que se autoproclamaba el "faro de la justicia" ha apagado el faro y declarar que puede atacar y apropiarse de cualquier territorio que necesite, que puede capturar a alguien, llevarlo a juicio y luego admitir que su acusación era falsa o dicho en criollo, un "embuste". Con una acusación falsa atacan a Venezuela, con agravantes de premeditación, ventaja, nocturnidad y alevosía, capturan y secuestran a Nicolás Maduro Presidente electo, lo internan en una infesta cárcel, para luego declarar que la acusación era mentira. Pero al hacer esto Estados Unidos pone a todo su sistema judicial bajo desconfianza y sospecha.

Esta confesión feroz y desnaturalizada no solo despoja de legitimidad al proceso en cuestión, sino que proyecta una sombra de duda sobre la ética de sus métodos globales. Cuando la persecución política, la intención de robar en este caso petróleo, se disfraza de legalidad, se rompe el contrato social y la confianza internacional.

No se trata de un simple error procesal, sino de una distorsión deliberada de la realidad que vulnera los derechos humanos fundamentales. Si el veredicto se construye sobre cimientos de barros, la justicia deja de ser un ideal para convertirse en una herramienta de coacción, dejando al individuo totalmente indefenso ante el poder arbitrario de una potencia que prefiere la conveniencia al rigor de la verdad.

Cuando se demuestra que el argumento principal fue construido artificialmente, se aplica una suerte de "efecto dominó" sobre la credibilidad. Si el pilar fundamental de una acusación resulta ser mentira, la integridad de todo el expediente se desploma por completo. No se puede separar la verdad de la mentira cuando el origen está viciado; la duda razonable debe extenderse a cada prueba y testimonio presentado por la misma fuente. Aceptar fragmentos de un relato cuya premisa mayor es un "embuste" sería validar la arbitrariedad. En el derecho, lo que nace contaminado no puede dar frutos legítimos.

El sistema judicial de Estados Unidos ha humillado al pueblo norteamericano. Y no les importa. En cualquier país del mundo ahora donde se reciban turistas de Estados Unidos dirán, cuidado ahí están esos ladrones y mentirosos.

Con esta actuación del sistema judicial estadounidense el resto del mundo está empezando a cuestionarlo integradamente pues no está basado en la búsqueda de la verdad sino en el complot. El país que propalaba en todos los puntos cardinales que era un país basado en normas, se queda él solito en paños menores, mostrando que sus normas son las normas del chanchullo.

Es que el sistema judicial de Estados Unidos no se basa en la verdad, pues a diferencia de Venezuela y otros países donde la acusación falsa es un delito, en EE UU no, y los fiscales federales tienen inmunidad absoluta por sus acciones en el tribunal. Esto significa que, incluso si se demuestra que la acusación del "Cártel de los Soles" fue un invento, el fiscal no irá a la cárcel ni perderá su licencia. Esto incentiva a "tirar la piedra y esconder la mano" para ver qué logran pescar políticamente. Aprovechando esta desviación de la "justicia" acusaron a Maduro y Venezuela, lo difundieron en todo el mundo anunciando que eran perseguidos por los tribunales y todos lo creyeron.

Es una forma teatral de impartir justicia, no de teatro bufo sino trágico, que en el caso del Presidente Maduro y Venezuela, logó su cometido, montaron el show y lo publicitaron. Solo que no contaban con la personalidad y la dignidad de nuestro Presidente que no permitió nada, y se ganó la admiración de todos, propios y extraños. Para nosotros es un héroe nacional.

Es un sistema que permite "Testigos Pagados" (Incentivized Witnesses) por lo que un criminal confeso, un exmilitar o un narco, recibe una rebaja de su pena a cambio de "entregar" a alguien. Tienen estos testigos todas las razones para mentir y decir lo que el fiscal quiere oír. Si se demuestra que mintieron, el fiscal simplemente dice: "el testigo no fue creíble", pero el daño ya está hecho. Se influye así en la objetividad y la credibilidad de la prueba y garantizando la manipulación del sistema judicial.

Con la captura y secuestro de Maduro y llevado a New York es la muestra de cómo la política exterior usa el sistema limitado sistema judicial de Estados Unidos como arma de guerra. Lanzan la acusación con fanfarria universal, para justificar las sanciones y una operación militar. Luego, cuando el acusado está en la celda y empieza el juicio, es cuando realmente se ponen a buscar pruebas. Si no las encuentran, "suavizan" la acusación, como han hecho ahora al retirar el nombre de "Cártel de los Soles" de los documentos acusatorios. Nada importa.

Este sistema judicial tan limitado le permite a EEUU mantener su poder global, por lo que nunca será mejorado ni revisado. Si tuvieran que probar cada palabra antes de actuar, no podrían haber intervenido en tantos países.

Allá parece que el "ay, me equivoqué" no tiene consecuencias para el acusador ni para los fiscales. Pero la consecuencia real es que EEUU con el secuestro de Maduro, su intencionalidad queda descubierta y está perdiendo una herramienta de poder, la credibilidad.

Cuando nadie les crea, ya no serán una autoridad, serán un país mentiroso y grande.

Estrada 10 de enero de 2026

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