La madrugada del 3 de enero de 2026, mientras una incursión se desarrollaba en Caracas, el estado La Guaira se convirtió en un campo de horror secundario.
Una noche de incertidumbre
1:50 am Se reportan sonidos de motores de aviación de alto rendimiento sobre la zona de Barlovento, el Valle de Caracas y el litoral central.
1:55 am Explosiones masivas sacuden a Fuerte Tiuna en Caracas. Comienza la confusión y el pánico entre la población
2:10 am Al menos cuatro detonaciones se registran en la Base Aérea de La Carlota.
2:13 am Ruido de helicópteros circundan la zona norte de Caracas y van rumbo a La Guaira.
2:35 am Momento crítico para La Guaira: Se registran explosiones en el Puerto de La Guaira y en la zona de la Meseta de Mamo. Minutos después, un misil impacta el Bloque 12 en La Soublette.
3:00 am. Cesa la oleada principal de explosiones. Una calma tensa, rota por drones de vigilancia, se apodera de la ciudad.
El mapa del horror
La madrugada del sábado 3 de enero de 2026 estaba destinada a pasar a la historia. Mientras el mundo centraba su atención en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores en Caracas, una secuencia de explosiones iluminó el cielo del estado La Guaira.
La "Operación Determinación Absoluta", nombre oficial dado por Estados Unidos a la incursión militar, no se limitó a los objetivos políticos y castrenses en la capital. En La Guaira, el ataque dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una realidad de fuego, escombros y pérdida para decenas de familias que vieron sus viviendas destrozadas, su salud amenazada y su seguridad psicológica hecha añicos.
Aunque el gobierno de Donald Trump presentó la acción como un "ataque a gran escala de precisión quirúrgica" para secuestrar al presidente Maduro, la mañana del 3 de enero reveló en La Guaira una cara distinta.
El balance oficial: dos fallecidos, más de una veintena de heridos, daños materiales severos en infraestructura civil y una profunda conmoción social que aún perdura en el colectivo guaireño.
El gobernador de La Guaira José Alejandro Terán, reconstruye con crudeza los hechos: "Nosotros fuimos atacados aquella madrugada del 3 de enero en tres lugares". Su relato, cargado de emoción, traza el mapa del horror: el oeste de la ciudad, específicamente la urbanización Rómulo Gallegos en La Soublette; el puerto de La Guaira; y en la zona este, la comunidad de Carmen de Uria.
La Soublette: misil en un edificio civil
El primer y más dramático escenario fue un bloque de apartamentos en La Soublette. "Un misil atravesó la ventana de unos apartamentos donde residen ocho familias, estallando el edificio por completo", describe Terán.
La explosión no solo destrozó la estructura, sino que segó la vida de Rosa Elena González, una señora de 80 años que dormía en su residencia. Nueve personas más resultaron heridas en esta zona.
Wilman González, un electricista de 54 años, recuerda el instante con crudeza: "La onda explosiva me tiró contra la pared". Tirado en el suelo, creyó que moría. En la habitación contigua, su tía Rosa Elena, de 80 años, quedó atrapada bajo una lavadora que salió volando por el impacto. Aunque lograron rescatarla y trasladarla a un hospital, las heridas fueron mortales.
William González: "La onda explosiva me tiró contra la pared".
Delfina García, vecina de la comunidad, aún tiembla al recordar: "Fue un ataque muy vil, todos sufrimos, todavía tenemos los nervios". Relata el caos, los escombros que impedían la salida, los vidrios estallados y el daño emocional y psicológico que aún afecta a varios residentes.
Delfina García se muestra agradecida por la ayuda recibida tras el ataque.
Jesús Linares, un coronel de bomberos con 28 años de servicio, estaba durmiendo con su hija de 16 años. Al escuchar el zumbido y la explosión, su instinto profesional y paternal se activaron al unísono.
"Hija, nos están invadiendo", le dijo, antes de que la onda expansiva lo arrojara al suelo. Descalzo y rodeado de vidrios, su prioridad fue rescatar a su hija, a su madre de 85 años y a una vecina que encontró gravemente herida y desorientada, a quien improvisó vendajes con una sábana para detener la hemorragia.
El bombero Jesús Linares prestó ayuda a los vecinos heridos.
Sin embargo, quince días después, el paisaje comienza a cambiar. Grecia Rodríguez, directora de Cooperación Internacional, señala desde el terreno: "Estamos aquí con más de 500 hombres y mujeres desplegados, haciendo una rehabilitación y mejoramiento del hábitat".
Afirma que la onda expansiva afectó a más de 2.000 familias, todas atendidas por un operativo gubernamental que trabaja en tres turnos. "Estamos reconstruyendo con amor, con unidad", asegura, mientras equipos del Ministerio de Hábitat y Vivienda, la gobernación y la alcaldía reemplazan techos, ventanas y dan soporte psicosocial, extendiéndolo incluso a las mascotas a través de la Misión Nevado. "Aun cuando esa gente mala y perversa quiso dañarnos, aquí hay una patria que se crece", sentencia.
Así quedaron los apartamentos del bloque 12 de La Soublette. Fotos Cirilo Hernández
El puerto: el blanco fue la salud pública
El segundo blanco tuvo una crueldad estratégica, según las autoridades. Varios misiles alcanzaron los almacenes del puerto, repletos de medicinas. "Almacenes llenos de medicina, sobre todo de una medicina especial con la cual se atienden a los pacientes renales", explica el gobernador Terán.
La ministra de Salud Magaly Gutiérrez detalla la emergencia: se destruyó un inventario de tres meses para más de 12.000 pacientes con insuficiencia renal, un acto que, enfatiza "para ellos significa perder la vida".
En la primera semana, los tratamientos de hemodiálisis se redujeron de tres a dos ciclos semanales. No obstante, la ministra Gutiérrez anunció una respuesta rápida.
"El gobierno bolivariano ha garantizado en estas próximas horas una solución inmediata". Gracias a gestiones con Brasil, la Organización Panamericana de la Salud y el uso de inventarios en otros países, se logró la llegada de más de 40 toneladas de insumos. "Hoy, 10 de enero, puedo decir que con total normalidad a todos los que se dializan los días sábados les corresponde su diálisis", declaró la ministra, asegurando que se ha restablecido un mes de stock y la continuidad del tratamiento.
Los destrozos del puerto de La Guaira superaron al deslave de 1999.
Uria: la iglesia no sobrevivió esta vez
El tercer escenario fue la comunidad de Carmen de Uría. María Galiardi, líder comunal, narra el impacto de "aproximadamente de 6 a 8 misiles" en la iglesia del pueblo, un espacio de gran valor para la comunidad, pues fue de las pocas estructuras que "se salvó" del deslave de 1999.
María Girardi, líder comunal hace un llamado a la paz.
Allí resultó gravemente herido el señor Apolinar Atencio, un agricultor de 74 años que residía en la casa parroquial desde hace 26 años y que sufrió quemaduras de segundo grado.
Su familia y otras sobrevivientes del deslave del 99 vivieron nuevamente horas de terror, huyendo hacia el río y la montaña. Actualmente reciben atención médica y se encuentran en refugios solidarios.
Así quedó la iglesia de Carmen de Uria.

