La designación de Oliver Blanco

Martes, 24/02/2026 11:17 AM

La reciente decisión de la presidenta encargada Delcy Rodríguez de designar al ciudadano Oliver Blanco como viceministro para Europa y América del Norte para coordinar y fortalecer las relaciones del Estado venezolano con esos espacios geopolíticos marca un momento histórico para la diplomacia bolivariana y la reconstrucción de vínculos internacionales profundamentes dañados por años de confrontación sanciones y reconocimiento de "gobiernos interinos" ficticios por parte de sectores de la oposición venezolana y potencias extranjeras.

Quienes hoy pudieran cuestionar este nombramiento desde una postura sectaria no están logrando comprender la dimensión estratégica de esta decisión soberana. Oliver Blanco, pese a haber tenido militancia en filas opositoras y haber desarrollado parte de su trayectoria política fuera de los círculos tradicionales revolucionarios, ha aceptado un cargo en la diplomacia bolivariana consciente de que representa una oportunidad para tender puentes, reconstruir confianza y superar la confrontación estéril que durante años nos ha alejado de algunas relaciones internacionales estratégicas qué históricamente se tenían.

Este nombramiento no es un acto de entrega del proyecto Bolivariano ni una claudicación ante visiones distintas; es una expresión concreta de lo que el comandante Hugo Chávez defendió: la nación como unidad infinita que abraza el diálogo sin renunciar a sus principios de soberanía, justicia social y emancipación popular. Chávez enseñó que no solo se ganan batallas desde la trincheras ideológicas, sino también desde la mesa de negociación, cuando se defiende la dignidad nacional con firmeza revolucionaria. Un ejemplo, cuando Chávez designó al opositor Edmundo González como embajador de Venezuela en Argentina.

Oliver Blanco ha reconocido públicamente que no milita en el partido de gobierno y esto es parte de la honestidad política que caracteriza a este nombramiento al afirmar que valora esta decisión como una oportunidad para "abrir espacios a distintas visiones al servicio del país" en un momento en el que la construcción de confianza es central para el futuro de Venezuela.

Es importante subrayar que este nombramiento no implica que Oliver Blanco sea dueño de la política exterior venezolana ni que el chavismo haya claudicado a su proyecto. Todo lo contrario, la política exterior de Venezuela seguirá siendo dirigida por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, siguiendo el ideario bolivariano, antiimperialista y soberano, con el objetivo de proteger los intereses de nuestra patria por encima de cualquier interés sectario. Oliver Blanco ahora es un servidor del Estado bolivariano, consciente de la responsabilidad histórica que asume; y ha aceptado esta responsabilidad con plena conciencia de que trabajará al servicio de las necesidades de la Nación, no de agendas personales o de grupos ajenos al proyecto revolucionario; cualquier desvío, le costará su futuro político.

Este enfoque de inclusión táctica es además, un desafío directo a quienes durante años promovieron y celebraron sanciones unilaterales, presionaron para el reconocimiento de figuras ficticias y reclamaron intervenciones extranjeras como solución a los conflictos internos de Venezuela. La nueva designación demuestra que el Estado bolivariano no rehúye el diálogo ni la reconciliación, pero tampoco renuncia a defender su soberanía, sus conquistas sociales ni a exigir respeto por su autodeterminación.

En un contexto internacional en el que el diálogo diplomático es más necesario que nunca como lo demuestra la insistencia de actores globales en encontrar soluciones pacíficas a tensiones geopolíticas la designación de Oliver Blanco representa un acto de inteligencia estratégica y profunda madurez política, que busca recomponer la imagen política internacional de Venezuela mediante un equilibrio entre firmeza revolucionaria y apertura táctica.

La unidad nacional desde la convivencia armoniosa de distintas visiones que trabajan por el bien común; y en ese sentido, esta decisión revela que el proyecto Bolivariano no es rígido, sino capaz de reunificar, fortalecerse y avanzar incluso en medio de las dificultades, demostrando que la diplomacia bolivariana puede tender puentes sin traicionar sus principios esenciales.

La designación de Oliver Blanco como viceministro para Europa y América del Norte no representa una rendición, sino un acto de estrategia soberana, que pone a prueba la resistencia y la inteligencia política de la Revolución, dispuesta a construir nuevas rutas de confianza y cooperación sin renunciar a la independencia, la justicia social y la dignidad de la patria venezolana.

Nota leída aproximadamente 462 veces.

Las noticias más leídas: