Estados Unidos siempre nos demuestra que las razones verdaderas por las que hace la guerra nunca son las que anuncia con antelación. Ahora que le toca el turno a Irán, dice que es por su programa nuclear…
Algunos hechos relevantes que permiten pronosticar un posible escenario estratégico protagonizado por Estados Unidos:
-
El 9 de junio de 2024 expiró el acuerdo del petrodólar entre Estados Unidos y Arabia Saudita, el cual duró 50 años en vigor. Arabia Saudita decidió no renovar el acuerdo y se encuentra en evaluación su posible incorporación a los BRICS.
-
A partir de 2027, Europa prohibirá la importación de gas de Rusia.
-
Los precios del petróleo actuales y previsibles a mediano plazo no son suficientes para viabilizar un programa masivo de inversiones para desarrollar la industria petrolera en Venezuela.
-
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo y una de las más grandes de gas.
-
Los cambios legislativos, la estabilidad institucional y las medidas de seguridad en torno al desarrollo de la industria petrolera en Venezuela se están garantizando de manera acelerada.
-
El tamaño de la deuda nacional de Estados Unidos equivale a más del 120% de su PIB.
-
A partir de la iniciativa de la Ruta y la Franja y el impulso a los BRICS y al Sur Global, bajo la doctrina de un destino compartido, el progreso de China no solo se ha vuelto acelerado, sino prácticamente indetenible para el mundo entero: en lo económico, en lo científico-tecnológico y también en lo militar.
-
La empresa operadora portuaria China, Hutchinson, tras 30 años de actividades e inversiones en Panamá, debe finalizar sus operaciones por un fallo de la Corte Suprema forzado por amenazas directas de Estados Unidos.
-
El acuerdo estratégico entre Canadá y China ha sido suspendido por Canadá, tras las amenazas directas de Estados Unidos.
-
El protectorado neocolonial que ha impuesto Estados Unidos sobre Venezuela impide las inversiones de China en el sector de hidrocarburos, al igual que obliga al país a importar con su renta petrolera bienes y servicios solo provenientes de Estados Unidos.
-
La OTAN está acelerando el acuerdo para que Estados Unidos tome el control total, irrestricto e ilimitado de Groenlandia.
-
La influencia de China en la Patagonia argentina está siendo contrarrestada por Estados Unidos, y seguramente muy pronto también ocurrirá lo propio con las megainversiones chinas en el puerto peruano de Chancay, aparte de las inversiones estadounidense proyectadas en el puerto de San Antonio, el mayor de Chile.
-
El cerco energético contra Cuba hace prever el colapso económico y social, acompañado de una brutal crisis humanitaria, para forzar el control político de la isla.
-
El 40% de las importaciones de petróleo de China pasan por el Estrecho de Ormuz.
-
El 20% de las importaciones de petróleo de China son suministradas por Rusia.
-
Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo y puede seguir siéndolo por algunos años más.
-
Trump ha invitado a los empresarios petroleros de otros países a invertir en el desarrollo de la industria petrolera en Venezuela y ha otorgado licencias a varias grandes empresas petroleras del Hemisferio Occidental.
-
La movilización militar hacia Oriente Medio y el fracaso de la diplomacia hacen prever un ataque inminente contra Irán.
-
La crisis política interna de Estados Unidos coloca en situación precaria las aspiraciones de Trump en torno a que el Partido Republicano gane las elecciones de término medio el próximo mes de noviembre.
-
El viernes 30 de enero el Departamento de Justicia de Estados Unidos develó cientos de miles de documentos del caso Epstein donde se implica al Presidente en actos lascivos y violación de varias niñas menores de edad.
-
En la cumbre de Alaska el año pasado, Trump y Putin conversaron privadamente y nunca se supo qué se habló ahí realmente. Al parecer, la negociación giró en torno a las esferas de influencia recíprocas en Europa Occidental (Ukrania, Groenlandia…); sin embargo, a raíz de lo que viene sucediendo en América Latina y El Caribe, bien pudiera nuestra región haber sido incluida también en esas negociaciones.
Por lo tanto, el panorama está claro. Esta pudiera ser la estrategia de Trump:
-
Atacar a Irán y mantener una guerra prolongada que afecte severamente el Estrecho de Ormuz.
-
La declaratoria del estado de guerra por parte del Congreso de los Estados Unidos otorgaría poderes dictatoriales al Presidente y le permitiría suspender las elecciones de término medio, previstas para noviembre de 2026, en forma indefinida mientras dure el estado de guerra.
-
Con ello salva el pellejo de su situación política y judicial interna, impulsa al alza los precios del petróleo, ralentiza a corto plazo el avance de China al afectar sus suministros energéticos y le obliga a depender mucho más del petróleo y gas de Rusia y de Estados Unidos (incluyendo el petróleo proveniente de Venezuela que podrá comprar a precios de mercado, perdiendo con ello la ventaja competitiva que tenía al comprar con descuento esa energía valiosa).
-
La industria petrolera estadounidense se dispara, obteniendo ganancias extraordinarias y el nivel de precios internacionales elevados mientras dure la guerra (y la reconstrucción de las instalaciones petroleras que se destruya) viabiliza la inversión a gran escala en el desarrollo acelerado de la industria petrolera en Venezuela. En lo interno, el alza de precios de los combustibles, de alto impacto inflacionario, podría compensarse con mayor volumen de producción en las refinerías del Golfo gracias al aumento de los suministros del idóneo crudo pesado venezolano bajo control directo de Estados Unidos.
-
Venezuela se perfilaría como la sustituta histórica de Arabia Saudita como primer productor mundial de petróleo y nuevo sostén del petrodólar, con un esquema de control político similar al saudita (gobierno apoyado y consolidado por la influencia de Estados Unidos y convertido en aliado geoestratégico y geopolítico).
-
La guerra contra Irán no puede ser rápida, masiva y de destrucción total, porque se necesita que se prolongue lo suficiente y que su impacto no sea tal que induzca una recesión mundial severa (lo que afectaría a la baja los precios del petróleo por el lado de la disminución de la demanda). Aunque el poderío militar de Estados Unidos pudiera ser incompatible con guerras prolongadas, lo que realmente interesaría es prolongar los efectos de la guerra sobre la producción y logística petrolera de Oriente Medio, principalmente los suministros directos a China. Esto se logra bien sea prolongando la guerra, o bien sea destruyendo infraestructuras petroleras cruciales para los suministros de China.
-
Rusia se beneficiaría al obtener una mayor dependencia de China de sus suministros de petróleo y gas, siendo el proveedor alternativo natural tras el colapso de los flujos energéticos chinos provenientes de Oriente Medio. Aunque la infraestructura requerida para sustituir los suministros de Oriente Medio a China por suministros de Rusia no estaría disponible a corto plazo, el efecto mientras eso se logra es asestar un golpe muy duro a la economía de China en el corto plazo, y se verá obligada a tener que comprarle petróleo costoso a Estados Unidos, incluyendo el crudo proveniente de Venezuela.
-
Podría también esta situación forzar a Europa a continuar importando energía desde Rusia.
-
Estados Unidos aumentaría sus ventas de petróleo y gas a China y Europa (afectando la competitividad de sus economías con precios más altos de la energía), soportado a corto y mediano plazo en su propia producción en vías de extinción y, a mediano y largo plazo, en la producción petrolera y gasífera de Venezuela.
-
Tanto a Estados Unidos, como a la propia Rusia (la geopolítica es estatocéntrica, obedece al interés nacional), les conviene frenar a China, que los podría superar a ambos aceleradamente, incluso en el terreno militar. Aunque la seguridad estratégica de Rusia está atada crucialmente a la de China, y viceversa, lo que Rusia podría obtener del escenario que se plantea es, precisamente, que China siga atada a Rusia en materia de seguridad estratégica.
-
El dinamismo de Europa, particularmente de la locomotora alemana, se viene frenando considerablemente a lo largo del siglo XXI, tendencia que se ha acelerado sustancialmente desde que comenzó la Guerra de Ukrania.
-
Se redefine así el orden geopolítico y geoestratégico mundial. Estados Unidos controla por completo todo el continente americano más Groenlandia. Rusia asegura su alianza con China sin correr el riesgo de quedar subordinada. Juntas contrapesan el poder geopolítico de Estados Unidos. Ambos bloques cuentan con energía y minerales en grandes cantidades en sus propias esferas geoestratégicas bajo control directo. Europa queda, igual que el resto del mundo, en condiciones de dependencia periférica.
-
El otro gran beneficiario será Trump, una persona movida por el enriquecimiento sin límites, no importa su avanzada edad, quien se llenaría los bolsillos con miles de millones de dólares adicionales producto de sus negocios y pactos con los empresarios petroleros de Estados Unidos y de otros países. Es tal su afán de lucro, que ha llegado al colmo de introducir recientemente una demanda contra su propio gobierno por 10.000 millones de dólares.
Una estrategia como la esbozada es viable, compatible con los acontecimientos y muy al estilo trumpista. Sin embargo, la historia nunca está escrita hasta que se escribe.