El panorama actual parece dar la razón a las sombrías premoniciones que el fenecido líder Fidel Castro planteó hace más de una década en sus famosas reflexiones, quien advirtió con insistencia que un ataque contra la República Islámica de Irán no sería un evento contenido, sino el detonante de una catástrofe global de dimensiones apocalípticas.
Las señales de movilización militar en el Mediterráneo y el Golfo Pérsico han encendido las alarmas sobre un choque inminente entre Washington y Teherán, debido a que el despliegue de aviones cisterna KC-135 y la llegada masiva de cazas F-35 a las bases de Oriente Medio sugieren que no estamos ante una simple maniobra de presión diplomática. Esta acumulación logística, descrita por analistas como una preparación para una campaña de varias semanas, reaviva los temores de una guerra abierta en la región que afectaría la estabilidad de todo el planeta.
El panorama actual parece dar la razón a las sombrías premoniciones que el fenecido líder Fidel Castro planteó hace más de una década en sus famosas reflexiones. Castro advirtió con insistencia que un ataque contra la República Islámica de Irán no sería un evento contenido, sino el detonante de una catástrofe global de dimensiones apocalípticas. Según su visión, la sofisticación del armamento moderno y las alianzas estratégicas convertirían cualquier chispa en ese territorio en una amenaza directa para la supervivencia de la especie humana en su conjunto.
La retórica del gobierno estadounidense, que ha llegado a mencionar un elevado porcentaje de probabilidad de acción militar, se suma a la tensión en el Mar Rojo. Mientras Washington advierte que no permitirá un Irán nuclear, Teherán responde con la dispersión de sus centros de decisión y el refuerzo de sus defensas internas. Este escenario de opciones sobre la mesa coloca a la humanidad frente al abismo que el líder cubano describió como un conflicto de proporciones imprevisibles, donde la diplomacia parece perder terreno frente al estruendo de los tambores de guerra.
El fantasma de una guerra nuclear global
Fidel Castro fue enfático al señalar que un enfrentamiento entre estas potencias escalaría inevitablemente hacia el uso de armas de destrucción masiva por la naturaleza del conflicto, y en sus escritos argumentaba que el daño colateral de una guerra de esta magnitud sería, sencillamente, la vida de la humanidad toda, sin distinciones geográficas. Para el dirigente, el riesgo de que un conflicto convencional se transforme en nuclear es una realidad técnica derivada de la desesperación y la inmensa capacidad destructiva de los actores involucrados en la contienda.
En la actualidad, las amenazas de Donald Trump de tomar represalias directas contra Irán por las acciones de los hutíes validan esa preocupación histórica del líder revolucionario. La interconexión del mundo moderno implica que un bloqueo en las rutas petroleras o un ataque a instalaciones estratégicas desestabilizaría la economía mundial en pocas horas, porque no se trata solo de una disputa regional, sino de un equilibrio energético global que, al romperse, afectaría a cada continente sin excepción, provocando una crisis humanitaria y financiera sin precedentes en la historia moderna.
Otro detalle trascendente es que la presencia de buques rusos realizando ejercicios conjuntos con la marina iraní añade una capa de complejidad geopolítica que Castro ya vislumbraba como un factor de expansión. De ahí que el líder advirtiera que el mundo no puede permitirse el lujo de jugar con fuego en una zona tan volátil como el Medio Oriente. La responsabilidad de las grandes potencias es hoy más crítica que nunca, pues los errores de cálculo en esta región suelen terminar en escenarios que nadie logra controlar, arrastrando a naciones enteras a un torbellino de violencia y destrucción.
Detalles técnicos del despliegue militar
La actual movilización militar de Estados Unidos en la región destaca por la sofisticación técnica de sus activos, liderados por el portaaviones USS Gerald R. Ford, porque como se sabe, y lo certifican expertos, este coloso está equipado con un sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves que permite una cadencia de despegue significativamente mayor a la de sus predecesores. Junto al USS Abraham Lincoln, esta doble presencia aeronaval busca garantizar el control total del espacio aéreo y marítimo en puntos críticos como el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde fluye el crudo mundial.
Acompañando a esta flota, el Pentágono ha posicionado escuadrones de superioridad aérea de quinta generación, integrados por cazas F-35A Lightning II y el imbatible F-22 Raptor. Estos aviones cuentan con tecnología de sigilo de última generación, diseñada específicamente para burlar los radares de fabricación rusa que protegen las instalaciones nucleares iraníes. Complementando esta fuerza, se han desplegado baterías de misiles Patriot en bases estratégicas de Jordania y Bahréin, creando un escudo antimisiles capaz de interceptar ataques balísticos de corto y largo alcance.
Se sabe que la República Islámica de Irán ha respondido con una demostración de fuerza asimétrica, movilizando sus propias capacidades técnicas para contrarrestar la superioridad tecnológica estadounidense, a lo que se añade que Teherán ha puesto a prueba sus misiles antibuque de alta precisión y drones suicidas de fabricación nacional, diseñados para saturar las defensas navales enemigas mediante ataques masivos. Al cerrar temporalmente áreas marítimas para ejercicios, Irán envía un mensaje claro sobre su capacidad para paralizar el tránsito petrolero, tal como Fidel Castro lo advirtió hace años.
Un llamado urgente a la cordura
Una nada forzada conclusión es que, según expertos, ante la movilización de portaaviones y el incremento de vuelos de carga militar, la diplomacia parece ser un hilo cada vez más delgado y frágil hoy. Diversas organizaciones internacionales recuerdan que las guerras rara vez cumplen con las promesas de ser cortas o quirúrgicas, como algunos asesores militares pretenden creer ingenuamente
La comunidad internacional debe observar con angustia cómo los radares muestran trayectorias de vuelo que parecen anunciar una tormenta perfecta en todo el Golfo Pérsico actualmente. Es imperativo que se retome la senda del diálogo antes de que la acumulación de tensión supere el umbral del no retorno, tal como advertía Castro. La desaparición de las armas nucleares y convencionales no es solo un idealismo, sino una necesidad de supervivencia frente a la posibilidad real de un invierno global provocado por la ambición de poder.
El eco de las advertencias del pasado debe servir como un freno a la beligerancia actual para evitar que lo inevitable deje de ser improbable. La prudencia y la responsabilidad de los líderes mundiales son las únicas herramientas capaces de desactivar una cuenta atrás que ya se siente pesada en el aire. El mundo contiene la respiración, esperando que la razón prevalezca sobre la fuerza bruta y que la advertencia de Fidel no se convierta en una cruda y definitiva realidad para todos.
. Periodista de profesión, gremialista del sector, activista social y comunitario: Reportero-redactor-ejecutivo de medio en radio, televisión, prensa escrita y Director de Comunicaciones de instituciones públicas y privadas Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas. Pasado Secretario General de los Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, de los Consejos Directivos de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y de la Organización Internacional de Periodistas (OIP). Presidente de la Fundación Padrino de la Educación y el Desarrollo.
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