Para ir aclarando lo que pasó…

Lunes, 16/02/2026 10:19 AM

Desde la Segunda Guerra Mundial no se ha enseñado

(en EE UU) geografía, para mantener a la gente en la oscuridad

sobre dónde estamos haciendo estallar cosas.

Gore Vidal.

Comenzamos a entender que la invasión norteamericana era ya algo inevitable. Cuestión de días, de meses, a lo máximo unos pocos años, procurándose entretanto, derrocar al gobierno por otros métodos, con variantes de la revolución de colores., por ejemplo. Pero los planes que EE UU puso en funcionamiento entre 2001 a 2004, no dieron los resultados esperados. Había que ir reforzando la barra poco a poco, mediante tensiones con Colombia, con Guyana, con las islas del Caribe y con el propio Brasil, al tiempo que mantener encendida las protestas a lo interior.

Remontémonos a 1999, cuando los norteamericanos solicitaron al gobierno, sobrevolar nuestro territorio. El Presidente Hugo Chávez fue tajante, les recordó que aquí ya no estaba en funciones de gobierno el Pacto de Puntofijo. El Departamento de Estado se sintió ofendido. Maquiavelo dice que a un poderoso no se le puede ofender impunemente. Se preguntaba Washington, qué clase de democracia era la nuestra que no estaba acatando las reglas de juego establecidas en Occidente. Entonces, el poder estadounidense optó la acción indirecta: habló con Gustavo Cisneros, con Eduardo Fernández, José Rodríguez Iturbe, con Raúl Salazar Rodríguez y Fernando Ochoa Antich. "¿A quién más consultamos para ir resolviendo este escabroso problema? Al parecer se encaramado en Miraflores otro mono semejante a Cipriano Castro".

¿Cómo podía intentar sostenerse un gobierno latinoamericano con una política tan errática, y tan fuera de los cánones del progreso y de la democracia?, fueron éstas las primeras alarmas que se debatían en los poderosos medios norteamericanos. Washington se comunicó con José María Aznar, y le preguntó cómo veía la situación de las inversiones españolas en Venezuela. Fue cuando Aznar decidió enviar agentes secretos del CESID para que trabajasen coordinadamente con la CIA, Fedecámaras y la CTV, e hiciesen contacto con los altos mandos de las FF AA. Después buscaron al Presidente de la OEA: " Tú puedes hacer algo, César. Tienes que ayudarnos".

Washington, se dirigió a la banca internacional para preguntarle cómo se encontraba la situación financiera de Venezuela y si en los próximos años podría nuestro país hacer frente al problema de la deuda externa, resistir un bloqueo total y al mismo continuar siendo un abastecedor seguro de petróleo para EE UU, y sobre todo: ¿quiénes estaban ayudando económicamente a Chávez para que estuviese ahora haciendo políticas "erráticas", confusas, "inmaduras" y por fuera de las reglas que, de vieja data, que el Norte había manteniendo con Sudamérica…?

Todas estas interrogantes comenzaron a correr por entre los despachos de los dueños de medios de comunicación estadounidenses, principalmente la dirigida por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP); por la Cámara de Representantes, por los centros financieros de Nueva York, las cuales a la vez rebotaban en la Casa de Nariño (de Bogotá), en la Moneda (Chile), en los centros de poder del Perú, Bolivia, Argentina, Brasil y Ecuador.

En los mensajes que permanentemente estaba enviando Washington a sus aliados se percibía la preocupación del agravio. EE UU se siente defraudado y considera un insolente desafío a su poder, la poca amabilidad con que Chávez ha estado tratando a nuestros socios. La manera destemplada como se ha dirigido a César Gaviria, uno de nuestros mayores aliados, al propio Gustavo Cisneros, el "zar del Petróleo Latinoamericano".

Ya para 1997, cuando el doctor Rafael Caldera estaba a punto de dejar el poder, así como le había traspasado por intermedio del cardenal Ignacio Velasco el Canal 5 del Estado a la ODC, de ese mismo modo se le iba a vender CITGO a don Gustavo Cisneros, casi regalada. En 1999, un equipo de sesudos analistas le explicaba a Cisneros que el "librito azul" de Chávez era toda una declaración de guerra a los intereses del imperio euro-americano. Es por ello por lo que en el Pentágono se hizo una reunión para considerar los llamados "cuatro escenarios": 1- Una coalición "Libertadora, militar, liderada por EE UU y con participación de España, reforzadas por otras fuerzas de la OTAN y la propia OEA. Serían una serie de operaciones conjuntas, que en el argot militar se denominan "conjuntas y combinadas". 2- invertir mucho dinero para un golpe de estado. 3- Acciones de grupos separatistas promovidas por organizaciones políticas corporativas y por el crimen organizado internacional. 4- Conflicto bélico entre dos países dentro del esquema del Plan Colombia. Con todos estos planes se comenzó, y todos serían derrotados, en aquellos primeros escarceos para destruir la Revolución Bolivariana… En próximas entregas desvelaremos lo que siguió…

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