A 207 años de la instalación del Congreso de Angostura y del memorable discurso pronunciado en aquella oportunidad por nuestro Libertador Simón Bolívar, donde nace la República de Colombia, o Colombia la grande, como fue realmente conocida (Y no como “Gran Colombia” como nos mal enseñan la historia) y a 43 días de la incursión militar estadounidense a Venezuela que devino en un secuestro del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Combatiente y diputada del país, Cilia Flores, pensamos que debemos realizar algunas reflexiones.
Hace 15 días, el intelectual portorriqueño Ramón Grosfoguel realizó algunas reflexiones las cuales tomamos como elemento de inspiración en el escrito desarrollado a continuación.
Y no es más que sobre el valor y el objetivo que en estos momentos representa Venezuela para la geopolítica mundial.
Remontémonos a agosto de 2025, cuando se reúnen los presidentes Vladimir Putin, de la Federación de Rusia y Donald Trump, de Estados Unidos de Norteamérica , en Alaska, dándose todo un conjunto de conversaciones privadas que hoy en día desconocemos, y que seguramente en algún punto pudieron haberse referido a la República Bolivariana de Venezuela y a su Presidente, Nicolás Maduro Moros, sobre el que pesaba sobre su cabeza una recompensa de 50 millones de dólares y que, a su vez, mantenía activos varios acuerdos de colaboración en distintas áreas, entre ellas militares, con la República Bolivariana de Venezuela. ¿Será que en la reunión de Alaska hubo reparto de “áreas de influencia”? ¿Negociaciones entre élites mientras hay la violencia de los de abajo?
Y todo esto ocurre a la víspera de que Estados Unidos, a partir del 2 de septiembre de 2025 iniciará ataques cinéticos a lanchas en el Caribe que supuestamente trasladaban drogas desde Venezuela “hacia Estados Unidos”. Tratándose en realidad de operaciones de cambio de régimen para el país.
También cabría analizar en el análisis contextual el retiro paulatino de las petroleras rusas en medio del hostigamiento militar estadounidense a 15 días antes de la incursión de los Delta Forces a Caracas que concluyó con el posterior secuestro del Presidente Nicolás Maduro, así como el asesinato de acuerdo a cifras oficiales, de 115 personas entre militares y civiles, incluyendo 32 combatientes cubanos que en el marco de los convenios de cooperación prestaban seguridad al Presidente Maduro, y más de 150 heridos.
En esto último se echa por tierra la tesis de la falta de respuesta de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), porque aunque en menor proporción, dada la superioridad y la brutalidad del ataque, si hubo una respuesta. Y por los caídos en ese día, debe producirse y publicarse en la medida de lo posible si fuere necesario, una investigación para esclarecer estos hechos y las responsabilidades a las que hubiere lugar. Y resaltar que no hubo cobardía ni falta de disposición combativa por parte de nuestros soldados y soldadas, de la Milicia Nacional Bolivariana, de Colectivos o del pueblo venezolano como un todo. De las fallas que pudieron cometerse durante esa agresión que sufrimos, algún día esperamos poder tener un informe y un balance que nos ayude comprender sobre que fue lo que pasó realmente la madrugada del sábado el 3 de enero de 2026.
Venezuela es objetivo estratégico del imperialismo debido a la situación de urgencia que tiene EEUU por su petróleo y los efectos de éste en su economía en el marco de los nuevos conflictos que se le avecinan. Parte de la deuda externa de ese país, pertenece nada más y nada menos que a la República Popular China. A principios de 2026, las tenencias oficiales de China en bonos del Tesoro de EEUU se sitúan en 682.600 millones de dólares. Y si alguien te debe esa cantidad, querría cobrarla y que ese deudor trate de solucionar sus problemas de solvencia.
Pero habría que evaluar también a casi mes y medio de esa incursión armada a nuestro país y del inicio de la gestión del Gobierno Encargado los resultados arrojados. Aunque suene duro, debemos reconocer que la Ley de Hidrocarburos reformada nos retrocedió 50 años de política petrolera, delegamos nuestra soberanía y constituye un pliego de normas que conceden al imperialismo derechos inalienables e imprescriptibles. En otras circunstancias, esta ley no resistiría un recurso de nulidad por inconstitucionalidad, pero en lo relativo a los temas y a las leyes burguesas, hoy se dice una cosa, pero mañana se hace otra, como las declaraciones que se hacen en prisión bajo coacción y que pueden fácilmente revocarse al recuperar la libertad.
Debemos preocuparnos sobremanera con la Ley de Amnistía que se viene planteando en el país, tanto o más que la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Y esto porque es una concesión que introduce la narrativa enemiga de que Venezuela no fue un país democrático y que existen presos de opinión, lo cual no es cierto. Los políticos presos que la oposición reivindica, incitaron al odio o participaron en el asesinato de personas o ejecutaron y planificaron actos terroristas (Guarimbas) constituyéndose en atentados contra el pueblo y Gobierno venezolano.
Estos feos elementos aunados a las visitas de las delegaciones estadounidenses a nuestro país, acompañadas de lo que algunos y algunas consideran como genuflexiones de nuestro Gobierno están siendo tomados peligrosamente como la confirmación de la tesis de traición del actual Gabinete del Presidente Maduro. En esto debemos ser responsables en no hacer una afirmación categórica en ese sentido, pero ante algunas señales que se han venido dando, esa es la percepción que viene dándose y que viene calando en importantes sectores de la población.
Una acción de esa naturaleza y sus detalles serán esclarecidos por las ejecutorias de los actores políticos en la actual coyuntura y el tiempo y de un proceso de acumulación de fuerzas distinta a la actual.
El pueblo venezolano quien es el que ejerce y el depositario de la soberanía, es quien al final le corresponderá tomar una decisión a este respecto, y si considera que lo que hace su gobierno representa lo que ellos desean o no responde a los principios por lo que los venezolanos y venezolanas depositaron su confianza. Pero también otorga el derecho de exigir las responsabilidades a quien corresponda a través de los canales y los mecanismos previstos en la Constitución y en la ley, de participación popular y contraloría social.
Nuestro pueblo es mayoritariamente revolucionario y que si en cualquier supuesto adquieren conciencia de que hay actores políticos que podría hacer algo en contra de sus intereses, con el tiempo en tanto que las condiciones objetivas lo permitan, actuará en consecuencia. Como revolucionarios debemos recordar que las condiciones para este tipo de procesos no siempre están o son las oportunas a éstas, sino que hay que crearlas.
Ante tamaño despliegue ofensivo por parte del imperialismo, ni para nuestro Gobierno ni pueblo se nos proyectan para el mediano y largo plazo opciones más positivas pero sobre todo realistas en el contexto que aguantar y resistir poniendo las bases y las piedras para retornar a la vía socialista.
Pero para tener claro y considerar que un compañero o compañera es un traidor o traidora, debe darse un hecho singular a incontrastable que no es otro que el de la voluntariedad. Por ello ante una coacción tan grande como esta amenaza militar donde media una correlación tan dispar y el secuestro a la autoridad máxima del país, no podemos a raja tabla manejar un “traicionómetro”. Pero si llama poderosamente la atención que un actor político de peso y símbolo en estos momentos de estabilidad en el país hable a un medio estadounidense renunciando al socialismo e impulsando una economía de mercado.
Esto si es potencialmente más fundamento que otras cosas que nos debe llamar la atención sobre varias consideraciones.
Porque nuestras organizaciones durante 27 años de llegada de la Revolución Bolivariana al Gobierno se han fundamentado en el antiimperialismo y la lucha por el Socialismo Bolivariano como objetivos principales. Y en eso el Gobierno y el PSUV debe tener claridad en estos principios plasmados en sus propios estatutos y respetar el mandato otorgado por el pueblo que sobre estos principios y no otros. Y si los principios producto de las circunstancias sufren modificaciones, se le vuelva a preguntar al pueblo si estos principios deben ser cambiados o si por el contrario se deben mantener. En definitiva, debe evaluarse con cabeza fría que hacer.
Debe el Partido Socialista Unido de Venezuela abrir un debate sobre opiniones como estas, porque además de desacertadas, nos parece muy peligroso este tipo de opiniones, que no sabemos si obedecen a apreciaciones de carácter personal o si tienen el carácter de declaración oficial. Y cuales serían las directrices del Partido en lo sucesivo.
Nuestro pueblo tiene y debe recuperar su soberanía y cauces de participación y esto no será posible en tanto la amenaza militar comprometa la acumulación de fuerza necesaria para deshacerse de cuanta presión externa existe en estos momentos sobre nuestra patria.
De aquí que traiga el planteamiento de Grosfoguel dado en una intervención hace 15 días cuando señala que debemos tener claridad, o nuestro Gobierno más bien, cuando negocia con Estados Unidos. El Ejecutivo debe plantearse una flexibilidad táctica indudablemente producto de las actuales circunstancias que hoy en día se viven, pero sin ingenuidad estratégica.
Porque Estados Unidos no va a dejar a la Revolución Bolivariana quieta, sino que va a ir preparando y abonando el terreno para acabar con el chavismo, no solo desalojándolo del poder político sino acabarlo como comunidad política, ideológica, social y hasta espiritual como lo señala el analista Oscar Schémel, presidente de Hinterlaces.
En la historia abundan los ejemplos de cómo donde se mete el imperialismo destruye a los países intervenidos.
Y en estos momentos en América Latina vemos una escalada del fascismo: (La destitución de Pedro Castillo en Perú, la llegada de Rodrigo Paz al gobierno de Bolivia, Noboa en Ecuador, Santiago Peña en Paraguay, Milei en Argentina, Kast en Chile y Nasfura en Honduras) son algunos ejemplos de que cuando hay gobiernos de izquierda con políticas de derecha, la gente termina entonces votando los proyectos originales de derecha, y peor aún de extrema derecha, que por este tipo de remedos y fotocopias.
La Revolución Bolivariana representa una verdadera amenaza para Estados Unidos porque plantea la comunalización de su economía y su sociedad y ese proyecto alternativo, Estados Unidos debe detenerlo a costa de lo que sea.
Por ello es que buscarán entretenernos en una negociación y luego buscarán tumbarnos porque ellos vienen por todo.
En estos momentos buscan controlar la exportación e importación en Venezuela porque con su Nueva Estrategia de Seguridad Nacional buscan darle un Golpe a China cuando nos imponen no solo esta cuarentena energética, sino que además nos obligan a comprarle con esas mismas ganancias petroleras de manera exclusiva, productos estadounidenses.
El petróleo, la crisis de devaluación en un 30% del dólar estadounidense y las consecuencias de una inminente guerra con Irán y China fue lo que motivó la agresión del 3 de enero contra Venezuela.
Y Estados Unidos está claro que hace esta negociación para ganar tiempo, garantizar el control y le hegemonía en el país para luego venir a imponer un nuevo liderazgo. Este país mientras promete acuerdos se prepara para el zarpazo, para dar un golpe.
Los informes de la CIA fueron los que sugirieron mantener el actual liderazgo de la Revolución Bolivariana por los momentos, porque aprendiendo de la experiencia de Irak, requieren de cierta estabilidad para lograr el suministro de petróleo. Por ello para ellos es primordial consolidar la relación económica para luego ir hacia la subordinación y tutelaje político.
Por ello requieren mantener el liderazgo bolivariano para prepararse para las guerras con Irán y China.
Porque en un conflicto con Irán, este país cerrará el estrecho de Ormuz y los precios del petróleo se irán por las nubes. Estados Unidos con esto se garantiza el petróleo venezolano para poder contener esa espiral inflacionaria de cara a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Si Venezuela solo vende su petróleo en dólares (antes del 3 de enero lo venía haciendo en otras monedas) estabilizaría en algo el valor del dólar a conveniencia de los intereses de EEUU.
Y ni hablar de las amenazas de una guerra civil o Golpe de Estado en Venezuela y otros escenarios de intervención estadounidense en Venezuela, que explicaremos en próximas entregas de nuestra columna.
Pero lo que si queremos resaltar es que más temprano que tarde, el conflicto y el enfrentamiento con el imperio es inevitable. Por lo que nosotros en las negociaciones debemos tener flexibilidad táctica pero sin ingenuidad estratégica.
Aprovechar el tiempo para reorganizarnos y prepararnos en diversos órdenes (político, económico, social, militar, etc ) porque más temprano que tarde iremos a esa confrontación. Y aunque en un contexto muy complejo, buscar paulatinamente negociar desde posiciones de fuerza.
Eso debe tenerlo claro nuestro Gobierno, sino iremos camino a un desastre.
Y si bien debe haber una articulación con el movimiento popular, este también debe manejar una agenda propia e independiente del actual Ejecutivo, porque solo los pueblos se salvan a sí mismos. De esto también nos referiremos en próximas ediciones de nuestra columna.
Porque si no, y esperamos equivocarnos con ello, pero como analistas a veces debemos plantearnos supuestos que aunque negados, no dejan de ser supuestos, podríamos estar cayendo en acciones desesperadas de entreguismo táctico de supervivencia con claudicación estratégica sin futuro. No nos estaríamos planteando esa flexibilidad táctica que plantea Grosfoguel para recuperar nuestra soberanía sino para una entrega gradual del poder de acuerdo al Plan de Trump.
No puedes pretender que un elefante pase por encima de una cristalería y algunos de estos cristales se quiebren. O si vas a realizar una tortilla, no quebrar algunos huevos…
Así que Ojo pelao pueblo con esto. A estar vigilantes, pendientes y vista.
¡Bolívar y Chávez Viven y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
¡Leales siempre: Traidores Nunca!