El exterminador del sueño americano

Viernes, 13/02/2026 11:53 AM

Los primeros pioneros que llegaron de diversas partes de Europa para radicarse en lo que hoy es EEUU, pensaron en esas tierras como una especie de Arcadia. Esta región es una comarca idealizada de la mitología de la antigua Grecia, era considerada el hogar del dios Pan, el dios de la naturaleza, de los pastores y de los bosques. Algunos la describen como una especie de paraíso terrenal, un lugar de paz, inocencia y abundancia, donde los pastores vivían en armonía con la naturaleza, tocando instrumentos, cantando y creando poesía.

Aquellos primeros habitantes que poblaron las tierras que en el futuro se convirtió en una colonia del Reino Unido, con el tiempo se alejaron de aquella Arcadia mitológica para transformarse en un territorio habitado por emigrantes, herederos de las violentas pugnas europea, donde las guerras entre católicos y protestantes era parte de la cotidianidad. Aquellos recién llegados para poblar esas tierras desconocidas hicieron uso de la violencia continuada para acabar con los pueblos originarios. Aquel paraíso terrenal se convirtió en un verdadero infierno para los miembros de los cientos de tribus que tenían más de 15 mil años de arraigo en lo que hoy es Norteamérica. Millones de seres humanos desaparecieron de estos territorios producto del genocidio cometido por los recién llegado del Reino Unido, Irlanda, Polonia, Italia y de diversos reinos de Europa.

Pasado varios siglos de la llegada de los pioneros provenientes de tierras lejanas, un grupo de aquellos herederos europeos decidieron romper los lazos que los ataba con el Reino Unido (1776). Fueron ellos quienes decidieron fundar una dependencia desconocida para sus pobladores, algo llamado "república", donde se agrupaban 13 provincias en un país sin nombre, que hoy se conoce como Estados Unidos. El papel fundacional quedó en manos de un grupo provenientes de la clase adinerada, entre los que debo mencionar: George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, Jame Madinson entre otros. Todos ellos tenían cosas en común: contribuyeron a la elaboración de la Constitución, eran propietarios de grandes extensiones de terrenos y todos tenían esclavos, porque para aquella época la esclavitud era un negocio próspero. A pesar de que la Constitución de EEUU, aprobada en 1787, refiere en su inicio sobre la Justicia, sobre la tranquilidad interior, sobre la Defensa Común, del bienestar general y de los beneficios de la Libertad, los padres fundadores de aquella República conformada por 13 provincias, eran dueños de centenares de Esclavos. Con el tiempo, esta nación recién creada se extendió comprando parajes como Alaska y Luisiana, invadiendo territorios como los de México y despojando otras regiones como Hawái, robada tras un proceso de colonización, hasta terminar agrupado en 50 provincias o Estados de la Unión.

Ya para el siglo XX EEUU se convirtió en un país poderoso económicamente debido al gran negocio de la esclavitud, ya nadie comentaba sobre la Arcadia mitológica, la nueva sociedad estadounidenses, reforzada por la industria del cine, los medios de comunicación y la literatura disertaban sobre "el sueño americano". Se trataba de una idea central en la cultura y sociedad de Estados Unidos que representa la creencia de que cualquier persona, independientemente de su origen, puede alcanzar el éxito y la prosperidad mediante el trabajo duro, la determinación y la oportunidad. Pensando en tal sueño EEUU atrajo a millones de inmigrantes provenientes de todas partes del mundo quienes arribaron a los puertos de este país de ensueño para mejorar las condiciones de vida.

Al llegar a EEUU millones de inmigrantes advirtieron que ese sueño americano solo era posible en el cine, que en ese país la explotación del trabajador, el racismo, la violencia, la delincuencia organizada, el consumismo, el alcoholismo, los monopolios, entre otras contravenciones eran parte de la cultura de EEUU y esto lo comprobaron durante la época de la prohibición (Ley seca, 1920-1933). El objetivo de tal medida fue prohibir la fabricación, venta, transporte e importación de bebidas alcohólicas en todo el país, impulsado por movimientos religiosos, sociales y progresistas que vinculan las bebidas espirituosas con la delincuencia, la pobreza y la decadencia moral. Tal medida contribuyó a la formación de diversos grupos de delincuentes para acaparar el negocio del alcohol, tal trajín estaba integrado por gringos, italianos, polacos, irlandeses y judíos. A pesar de tal prohibición los establecimientos donde se vendía la bebida prohibida aumentaron y de igual manera, los lugares o salones donde se consumía whisky, vino, champaña, vino, brandi y otras bebidas espirituosas eran concurridos por sheriff, jueces, policías, alcaldes, militares y otros funcionarios del gobierno. Una demostración de la hipocresía de una sociedad dominada por grupos religiosos cristianos.

El "sueño americano" solo existió en el cine, una vez que de prohíbe la esclavitud, era más rentable pagarles a los afrodescendientes sueldos de miseria que mantenerlos en las plantaciones. Cuando comenzó la revolución industrial en EEUU, los amos de las plantaciones se convirtieron en los dueños de las industrias, es decir en capitalistas y los antiguos esclavos y migrantes en obreros mal pagados. La antigua Arcadia, la misma del sueño americano dio un giro y se convirtió en país más poderoso de la tierra, dando inicio al mundo unipolar, las guerras, los monopolios y la política del gran garrote como política internacional contra los países de Centro y Sur América, tales aciagos procedimientos dieron buenos resultados económicos a los capitalistas a costa de una vida de miserias de millones de personas.

El sueño americano, el lema repetido un millón de veces en las películas de Hollywood, mostraba la forma en la cual los dueños del parque industrial de armas se enriquecían, primero vendiendo artilugios de muerte y luego, la subordinación a EEUU en la que quedaron los países europeos después de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, otra forma de hacer la guerra. El sueño americano fue concebido solo para los capitalistas. Dicha fantasía onírica también contemplaba las intervenciones directas o indirectas de los gobiernos de Washington para instalar gobiernos sumisos en Centro y Sudamérica, en África y en Asia, sin embargo, las quimeras estadunidenses no divulgaron en los films hollywoodenses el diseño del Plan Cóndor, mediante el cual se coordinó la represión, persecución, desaparición y torturas en Sur América. El sueño americano no tiene límite, ni en el espacio ni en el tiempo, por eso EEUU apoyó a Gran Bretaña en las guerras de la Malvinas; colabora con la OTAN en la comisión de diversos desafueros, como por ejemplo la destrucción de Yugoslavia y los crímenes cometidos en Kosovo, los bombardeos contra Libia, Irak, Libia, Afganistán, Yemen, Granada, Guatemala, República Dominicana, Palestina, Nigeria, Venezuela; la continua injerencia y amenazas contra la soberanía de los países y el quebrantamiento del derecho internacional. Debo agregar el incumplimiento de las resoluciones de la ONU en cuanto el fin de las sanciones contra Cuba y Venezuela y la complicidad con el estado sionista de Israel en cuanto el genocidio del pueblo palestino y la ocupación de sus territorios. Con la llegada de Donald Trump al poder se anunciaba al mundo presagios de nuevas noticias.

Durante más de un siglo el sueño americano se cumplió solo para los dueños del capital y por más de un siglo los miserables millonarios hicieron más dinero. Pasado el tiempo el sueño americano se combinó con la unipolaridad, la hegemonía ejercida por el dólar y el petrodólar. Así mismo, la globalización coadyuvó a sacar las empresas productoras de EEUU y Europa hacia África, Asia y América para no pagar impuesto en sus países de origen y sufragar con bajos salarios a los obreros en los estados donde instalaron sus industrias llamadas franquicias, tales como China, Pakistán, Vietnam, México, Indonesia, India, Malasia, India, Laos, Bolivia, entre tantos. Durante ese tiempo desaparecieron del mercado los productos "made in USA", al igual que las mercancías confeccionadas en las grandes industrias estadounidenses y europeas. El sueño americano para los capitalistas comenzó a derrumbarse.

Lo que no contaban los capitalistas de EEUU y de Europa fue que los asiáticos, sudamericanos y los indios aprendieron mucho de las franquicias y comenzaron a producir para sus propios países. Así mismo se crearon nuevas industrias y fábricas que desplazaron los productos gringos y europeos por mercancías "made in China", "madee in India" que inundaron los mercados estadounidenses y europeos. De igual modo, se fundaron nuevos centros financieros fuera de EEUU y Europa que comerciaban con monedas locales diferentes al dólar, dada la desconfianza de los empresarios en esta divisa. Ya los comerciantes pueden hacer transacciones en monedas locales, el petrodólar no tiene el poder financiero de antes, la hegemonía de la moneda gringa y el mundo unipolar está cambiando por el multipolarismo.

El sueño americano al igual que Arcadia pasó a convertirse en un mito y el gordinflón de Trump ayudó a tal derrumbe. La persecución, arresto, tortura y deportación de inmigrantes demostró la subordinación de la economía agrícola, de la industria pecuaria, la construcción y el comercio en general, dependían del rendimiento de los migrantes y la ausencia de estos conlleva a la quiebra de muchas empresas, al desempleo y a la inflación. El autoritario Trump no admite que la industria estadounidense no puede competir con la industria foránea y su respuesta es el aumento de aranceles a las mercancías provenientes de otras partes del planeta, un proteccionismo ilegal de acuerdo con las leyes del comercio internacional, ocasionando con estas medidas más desempleo, quiebra de empresas e inflación. El dictador Trump, ya que no consulta al congreso, invoca a lo que está acostumbrado todos los gobiernos anteriores de EEUU, en vez de apelar a la diplomacia, pretende resolver todos los problemas por la vía de las armas y la violencia. Por esta razón bombardeó Carcas, Yemen, Nigeria, Irán, además le entrega misiles letales al gobierno sionista de Israel para desaparecer el pueblo palestino. Del mismo modo, aplica sanciones a Rusia, Cuba, China, Venezuela y otras naciones. Finalmente, una vez se destapó la inmundicia que cubre la sociedad adinerada estadounidense, de otros millonarios y aristócratas del mundo comenzaron a salir los malos olores que se esconden detrás de aquellos ropajes de marca, de autos lujosos, de villas y castillos. La lista de Epstein reveló, no algo nuevo del comportamiento de las elites, simplemente los mostró en su verdadera esencia, la de una sociedad putrefacta, tales como son. Hombres y mujeres millonarios educados en las mejores universidades, pero siguen sus propios dictados de inmoralidad que embarra a "notables personajes" en delitos de pederastia, corrupción de menores, trata de menores, ritos contranatura, en los que están involucrados presidentes como Donald Trump, expresidentes como Pastrana y Salinas de Gortari, además, miembros de la nobleza europea, artistas, empresarios entre tantos personajes que convirtieron la sociedad donde ellos se desenvuelven en una verdadera cloaca. Estamos presenciando el derrumbe de aquel llamado sueño americano capitalista, de la moral cristiana cuyas prácticas pregonan muchos de los imputados en los perversos delitos. Y lo peor de todo, que el presidente de EEUU, parte de esta inmundicia, pretende esconderse detrás de las intuiciones que dirigen la justicia que hasta ahora no ha dictado un solo auto detección contra numerosos millonarios que aparecen en la lista del pederasta y bandido Epstein. Razón tuvo el escritor inglés William Hazlitt cuando expresó: "El único vicio que no puede ser perdonado es la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es hipocresía en si misma". Lee que algo queda.

Nota leída aproximadamente 174 veces.

Las noticias más leídas: