Luego de la reunión en Anchorage, Alaska entre Putin y Trump, hubo, en pocas palabras, un cierto acuerdo entre potencias en la alfombra roja, sobre negociaciones de cese al fuego y fin de la guerra en Ucrania, una tregua de los bombardeos en Kiev, ante la ola de las heladas por el invierno. Se trató sobre la estabilidad nuclear, y el 15 de agosto firmaron lo acordado. Sin embargo, la información fue emitida el 29 de enero en curso. Es como se mueven los grandes intereses en el reparto del pastel entre los grandes contendores en el mundo de hoy. Hay que recordar los previos encuentros de cooperación entre Xi Jinping y Putin en Pekín en septiembre pasado, datos duros que, colocados donde corresponde al tablero analítico y geoestratégico, tiene implicaciones multifocales. Más reciente, el 4 de febrero ambos mandatarios reforzaron su coordinación estratégica frente a las pretensiones de Trump en la región y Occidente, otro elemento a tener en cuenta. Luego arreciaron las exigencias de Trump a Maduro tras cuatro meses de presiones y acciones extrajudiciales emprendidas por la Casa Blanca, sin el consentimiento explícito de Washington, en cuanto a la movilización desde todas las bases militares de la región, para colocar la flota del Comando Sur frente a las costas de la República Bolivariana de Venezuela.
Hasta diciembre se reportaron ataques demoledores contra embarcaciones pesqueras por órdenes directas de Trump, para acabar con la vida de sus tripulantes, a quienes sentenciaron sin juicio previo, asesinándolos a mansalva por parte de destructores y naves artilladas con misiles y metrallas. La amnistía solicitada por el régimen para sus funcionarios fue rechazada por la Casa Blanca, en respuesta Trump y su equipo exigieron la inmediata salida de los principales cabecillas de la plana mayor del ejecutivo y el legislativo, a menos que decidieron esperar por una incursión armada para lograr el cometido jurado por el propio Trump, de que atraparía con los medios disponibles sobre la mesa, y acabar con la amenaza inusual en que convirtieron a Venezuela según los intérpretes avalados por los antipatria con intereses aviesos en la región. Además, y lo más descabellado, luego de que nos atacaron y masacraron a un número impreciso de soldados y civiles, había que resarcir los gastos de las movilizaciones por aire, mar y tierra, por los perjuicios que les ocasionamos para que hicieran la tarea que supuestamente no hicimos nosotros y nosotras internamente. Vaya desfachatez y cinismo típico y propio de los mentecatos anglosajones. Ciertamente el madurismo quiso jugar a quitarle las plumas al halcón y nos desgarraron la piel, para que ahora los consorcios vuelvan y se apropien de nuestros recursos con inversiones solo norteamericanas, ya que no están dispuestos a que nadie que no tenga la autorización del imperialismo, podrá comerciar, a menos que pasen por home, y hablen directamente con Trump, Vance o Marco Rubio, quienes de verdad están creyendo que Venezuela les pertenece, como lo hacen con Panamá, donde le suspendieron los contratos firmados desde hace más de una década.
Ciertamente Venezuela despertó de un sueño que se convirtió en la peor pesadilla bajo el asedio y la escalada al nivel de la agresión directa, nos invadieron, y ahora nos amenazan con sus agentes de nuevo en el país, donde no es que se haya restablecido el intercambio con la reapertura de la embajada y el consulado, sino aplicando la nueva doctrina Monroe repotenciada con el corolario Trump. Un traje hecho a la medida de los intereses de los supremacistas blancos y rubios, no en alusión al gusano mayamero, sino a los Vance y la vocera de la Casa Blanca. El supuesto cabecilla del narcoterrorismo y jefe de las organizaciones criminales que operan en el país de los mafiosos, extorsionadores, violadores, psicópatas y sociópatas, asesinos en serie y belicosos como ellos solos, quieren darle clases de respeto a los derechos y la justicia, de democracia a Venezuela y al resto del mundo. Grave problema tiene la humanidad con tales aberrados, que solo saben imponerse por las armas, con las cuales ocurren asesinatos masivos entre su población. Ni hablar de los más de 40 millones de drogadictos y drogadictas que viven en condiciones deplorables, donde el fentanilo está haciendo estragos. Ni qué decir de la necesidad por parte de los ceos de la tecnología por ponerle mano a las tierras raras que tenemos en abundancia, y que requieren para potenciar la tecnología de mañana y una Inteligencia Artificial que permita un mayor control de las poblaciones del mundo, a través de los algoritmos y las comunicaciones, controlando toda la información.
Nos sorprendió el tono que utilizó Maduro en la última entrevista que le dio a Ramonet en la noche del 31 de diciembre, en compañía de Cilia y Ñañe, el presidente manejando su camioneta recorriendo Coche, el Valle, hasta llegar a los Próceres y las Proceresas. Ese lunes será recordado como el de la claudicación del presidente de facto que juró lloviera, tronara o relampaguea antes de las elecciones del 28J24, que no entregaría si perdían las elecciones, lo que a todas luces estaban decididos los enchufados del régimen que se desvió en 2015 del Plan de la Patria, de las 3R3 y del Golpe de Timón para profundizar el Socialismo del Siglo XXI, promesas que juró cumplir ante el moribundo presidente Chávez, que también se despidió de nosotros el 8 de diciembre de 2012. Fueron despedidas por si sobreviene alguna imprevista situación en la cual no estuvieran presentes. Mientras esto ocurría Padrino y Diosdado mostraban a las FANB, la policía, milicias y colectivos, todos y todas, listos y prestos para rechazar a los enemigos y enemigas que amenazaban a la patria, al territorio nacional, quienes comerían el polvo de la derrota, si se atrevían a poner un pie en suelo de la República Bolivariana de Venezuela, socialista, antiimperialista, leales siempre, traidores nunca, al juramento de defender al país, sus instituciones y a sus superiores, hasta con la vida si fuere necesario. Y vimos cómo cumplieron, que no lograron derribar un solo helicóptero, ni un avión, ni una zodiac de desembarco, ni siquiera una baja por parte de los invasores. Qué pasó,
Llegó el Año Nuevo, y con los últimos fuegos artificiales detonando en el cielo capitalino, transcurrió el 1° y el 2 de enero, pero el 3E26 Trump daba la orden como comandante en jefe de las fuerzas armadas conjuntas para que se iniciara la Operación Determinación Absoluta, con una incursión por aire, mar y tierra, con una audacia de forajidos ingresando a un pequeño país, mal armado y peor entrenado en combate real, siendo arrollados por lo inesperado de una intervención quirúrgica, para extirpar un tumor que tenían en el cuerpo afectado de los republicanos en la Casa Blanca. La madrugada se llenó de estruendo, los misiles impactaron sobre los objetivos previamente demarcados en las pantallas de los radares, mientras las unidades de élite cumplían la misión de capturar, secuestrar y extraer a la cabeza del Estado, pasando por encima de cualquier consideración del derecho internacional en cuanto a la inmunidad de un jefe de Estado en ejercicio. Incapacitado por iniciativa del mandamás en occidente. Destrozaron vidas de militares y civiles que opusieron resistencia ante la avalancha que los cubrió de proyectiles en instalaciones de Caracas, La Guaira, Miranda y Aragua.
Maduro se entregó, lo entregaron, se acordó o fue una traición, si lo que pudo haber sido no fue, í fue lo que ocurrió, y la pareja presidencial capturada antes de que se pudieran poner a resguardo en uno de los búnkeres de Fuerte Tiuna, en el corazón y alma del Ejército Libertador; imaginamos que en los otros búnkeres estarían el resto de oficiales superiores y miembros del resto de los poderes públicos, a quienes dejaron que continuarán en sus cargos y puestos de confianza, para evitar una crisis interna de mayores proporciones por las consecuencias de haber dejado que se llevaran a Nico y Cilita en la operación quirúrgica, que extirpó dos tumores en la afiebrada cabeza del genocida Donal Trump. Ahora queda a disposición de los inversionistas que se repartirán los recursos del país bajo tutela de los consorcios norteamericanos, intereses que sólo tienen los EE.UU., sin la participación de los rusos, ni los chinos, menos los iraní, turcos o indios. A menos que se quiera sentir de nuevo el silbido y los sobrevuelos de los drones artillados y las metrallas de las naves furtivas contra otros objetivos puntuales que tienen detectados los mandos del Pentágono, gracias a la información de las agencias amigas, que trabajan codo a codo con la CIA, el FBI, la DEA, y demás organismos de inteligencia y espionaje que operan en Venezuela y en todo el mundo. Fuimos agredidos y ahora debemos trabajar en colaboración con nuestros agresores.
La posibilidad de que algo así ocurriera, en vez de un Golpe de Estado por fuerzas internas contra la cúpula del régimen madurista, que no siendo chavista sí arrastró consigo al resto de las organizaciones de bases con una mayoría de gente de izquierda de muchos años del comunismo en Venezuela, y que fueron apartados por los burgueses revolucionarios que hay pululan por el país como si nada hubiera ocurrido. La verdad es cruel cuando de traidores se trata, porque no hay muchos ni muchas autoridades que se resistan a un cañonazo de 50.000.000 de dólares; recompensa por la entrega de Maduro vivito y coleando, y de paso con ñapa y todo, la primera combatiente por quien al parecer no se ofreció ninguna recompensa. Tuvo que haber información vital y relevante, era necesaria para dar la orden de ejecución, no se podía operar a ciegas, demasiado riesgo poner en vilo la vida y la integridad de los soldados norteamericanos bajo el mando directo del Comandante en Jefe, Donald Trump, los demócratas se lo hubieran devorado vivo antes de las elecciones intermedias de noviembre. La caterva de asesinos de la mayor y más letal fuerza militar que se conoce en el planeta, despiadados sicarios bajo las órdenes del principal psicópata de la Casa Blanca, el enemigo número uno de los pueblos pacíficos del mundo, como es el venezolano. Sobre Trump pesan más de dos docenas de acusaciones por delitos graves por violación, por pederasta, por asociaciones ilícitas con Epstein, y ordenar una invasión a un país soberano de América del Sur, patria de Bolívar, de Sucre, y tanto y tantas héroes y heroínas, a los que Trump y Marco Rubio, desprecian por haberlos desafiado desde siempre por imperialistas.
La juramentada presidenta (E), ratificada por la Asamblea Nacional el 5 de enero, arrancó con el pie izquierdo su mandato, luego con el pie derecho sus relaciones con el presidente Trump, quien la congratuló por ser fiel y obediente a las instrucciones, mientras la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela sigue vigente, pero en el puro papel, ya que se han venido firmando a toda prisa, significativos acuerdos que afectan a la nación, frente a la agresión y el chantaje de Trump, de volver a utilizar la fuerza bruta. En caso de que no se acate lo acordado el día 3 y siguientes, en las conversaciones sostenidas con los agentes enviados a Venezuela, principalmente el director de la CIA en persona, luego del jefe del tesoro, la de asuntos de negocios del consulado, y del embajador designado. Luego de la tormenta del 3E26, vino la calma chicha de la diplomacia, con un arma apuntando a la cabeza de la representante del ejecutivo. Dejaremos que se apropien de lo que es nuestro y de nuestros hijos e hijas. Defenderemos el suelo patrio donde la bota del neocolonialista Trump ha hoyado el derecho internacional, en flagrante violación de las normas y los tratados firmados en la OEA. Y luego de la defensa que expuso el embajador permanente ante la ONU, Samuel Moncada, enumerando con todo detalle la violación por parte de los EE.UU. en la sesión solicitada por la RBV ante la amenaza y las hostilidades de las fuerzas armadas frente a las costas del país y los asesinatos de cientos de personas sin juicio previo y a mansalva. Continuará.