Era obvio, muy obvio

Miércoles, 04/02/2026 11:39 AM

Antes de la llegada al poder de Hugo Chávez, ya existían acciones para, no solo evitar que ello ocurriera, sino de desprestigio y manipulación político mediática en su contra. Chávez asume en el año 1999 y empiezan, pudiera decirse que desde el primer día movimientos para sabotear su gobierno. Las élites sabían que el nuevo presidente tenía una agenda popular que colidía con sus intereses y, por ende, había que hacer algo. Se plantearon comprarlo y no lo lograron, quedaba el camino de la desestabilización, la violencia y el golpe de estado. Chávez, a través de una Ley Habilitante, promulga un paquete de leyes que llevó a una destemplada reacción de quienes vieron tocados sus bolsillos en favor del pueblo. Vino el golpe de estado de abril de 2002 y, posteriormente, el paro petrolero. De ambas cosas, con el apoyo mayoritario de los venezolanos, Chávez salió adelante.

La ola de protestas y los hechos desestabilizadores de todo tipo no pararon sin embargo. Violencia de los estudiantes de derecha en las calles, mentiras desde los laboratorios usamericanos-colombianos que señalaban al presidente en ejercicio como "muy cercano" a las FARC, entre otras cosas. Incluso hubo una amenaza de invasión por parte del narco criminal paramilitar ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez. Le faltaron cojones (Chávez dixit). Estas cosas también fueron superadas e incluso se abortó un plan de magnicidio con aquellos militares entrenados en la finca Daktari, propiedad del hermano de la actriz cubano venezolana María Conchita Alonso.

Chávez pierde el referendo consultivo para cambiar la Constitución nacional en medio de una inmensa y bien programada agenda mediática que insufló pavor en amplios sectores de la población nacional (aquello de que le iban a quitar los negocios, los carros, las casas y en general los bienes y hasta los hijos). Aun así, el gobierno continuó y Venezuela presentó un amplio período de crecimiento económico, indicadores sociales favorables y una mejora general de la calidad de vida.

Lamentablemente, Chávez es asesinado por Estados Unidos enfermándolo de cáncer, lo que lleva a la presidencia a Nicolás Maduro Moros en el año 2013. Más de lo mismo. Violencia, manipulación mediática, conspiraciones, atentados y guarimbas. Muchas vidas inocentes se perdieron. En el año 2014 irrumpe Leopoldo López junto a Corina Machado en un plan desestabilizador golpista llamado "La Salida". Se genera una ola de violencia en varias ciudades del país y hasta la Fiscalía General de la República es atacada. Finalmente, este plan fracasa y López es apresado antes de que lo maten sus mismos "aliados". Se produce la destrucción de la moneda nacional utilizando páginas de internet para sembrar falsos valores. Esto produce, al mismo tiempo, una hiperinflación inducida que lleva a la inopia a millones de venezolanos y el éxodo empieza: millones de connacionales dejan el país, la situación era insoportable.

Llega el anaranjado a la presidencia estadounidense y empiezan las amenazas de sanciones e invasión. Ciertamente ya las sanciones y dificultades para la República venezolana habían empezado años antes desde que el ex presidente gringo Barak Obama declarara a Venezuela como una "Amenaza inusual y extraordinaria para Estados Unidos". Se logra sobrevivir a todo esto también, y el gobierno venezolano empieza una lenta pero progresiva mejoría en los marcadores económico sociales, hasta llegar, el año pasado, a producir más de un millón de barriles de crudo diarios a pesar de las "sanciones" numerosas e ilegales (más de mil) impuestas por el nuevo gobierno republicano del anaranjado.

Pues bien, ya Estados Unidos lo había intentado todo y había fracasado una y otra vez. Quedaba solo una cosa: Lo que siempre terminan haciendo, el uso de la violencia militar, la invasión, los bombardeos, etc. Así, ante tanta impotencia, crea Estados Unidos un nuevo falso expediente en contra de alguien que no les es sumiso y se encargan de repartir la especie a nivel mundial usando como punta de lanza los noticieros y las redes sociales (Cártel de los soles, Tren de Aragua, etc.). El tres de enero del año en curso, Estados Unidos invade, bombardea Venezuela y secuestra a su presidente y a la primera dama. Más de cien muertos, incluidos civiles y daños a la infraestructura nacional. Todo esto se produjo luego de meses de asedio de la armada usamericana cerca de nuestras costas.

Puede verse, entonces, que el hegemón lo había intentado absolutamente todo y había fallado, solo quedaba una carta, y era, como dije, la invasión y los cañones. Si vemos el historial de fracasos de Estados Unidos de hacerse con el poder en Venezuela, era OBVIO que lo que sucedió el tres de enero iba a ocurrir. Así como también era obvio que Venezuela iba a ser bloqueada e iba a sufrir la imposición de sanciones. ¿Fuimos tan ingenuos para pensar que íbamos a hacer una revolución patriótica sin que pasara todo lo que pasó? En parte creo que sí, y no estábamos preparados para ello. Ningún país está preparado para la imposición de unas medidas que producen el estrangulamiento total de su economía. Recuerdo a Chávez decir que si nos ponían el petróleo en cero igual no pasaba nada, eso no era cierto.

Desde un principio debimos prepararnos de alguna manera para lo peor, para la asfixia económica y para la agresión armada (buscando aliados militarmente poderosos si acaso). Hay que aceptar que fuimos tanto algo grandilocuentes como ingenuos, porque, como dije, lo que venía era OBVIO. Ahora somos un país tutelado por Estados Unidos, a cuyo presidente, ya lo ha dicho, no le temblará el pulso para volvernos a agredir (y esta vez con ataques de mayor envergadura, así lo ha expresado el anaranjado).

La presidenta encargada lo está haciendo realmente bien en medio de una situación tanto inédita como peliaguda, pero en verdad Venezuela no es soberana ni independiente, no, en este momento no. Tenemos el cañón en la sien. El pueblo está haciendo lo que debe y se mantiene en la calle y activo, los luchadores sociales siguen en lo suyo y se han hecho movimientos en el área comunicacional (una de las partes más débiles del proceso bolivariano). Eso es lo que hay que hacer, movilizarnos y sembrar, cada día, más consciencia. La frase es manida, pero solo el pueblo salva al pueblo. La ultraderecha nacional, los fachos de siempre, van a seguir haciendo su trabajo, hay que enfrentarlos y neutralizarlos. Generalmente solo tienen poder en los medios, en las redes, el pueblo, en su mayoría, los desprecia.

Saldremos adelante.

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