Parece que Estados Unidos se encuentra en medio de un proceso contradictorio, por una parte impulsado por el gran capital amplía su radio de acción, influencia e intervencionismo en todas las regiones del planeta, intimidando aun las grandes potencias Rusia y China.
Pero por otra parte esa expansión no está acompañada por formas más avanzadas de democracia, participación, gobernanza, sino por formas dictatoriales, tiránicas y despóticas de gobierno, tanto en su país como fuera de él, la razón es que sin dictaduras y tiranía no pueden gobernar ni regir en ninguna parte, es la única forma de imponerse. Estados Unidos impone la tiranía donde antes reinaba la democracia.
Tampoco está acompañado por un mejoramiento permanente del nivel de vida de su población y de los beneficios que recibe por toda la riqueza que genera. Por el contrario las únicas noticias que llegan de allá son como el pueblo se acaba por la violencia y el consumo de drogas incontenible. No hay perfección, solo vicio. Una involución clásica.
Esta involución revela el rostro de una elite estadounidense que no busca convencer, sino someter.
El Gran Capital ha canjeado el bienestar social y el control por el saqueo que desmantela el futuro de sus propios ciudadanos. Lo que enfrentamos no es una potencia en expansión civilizatoria, sino una estructura despótica que sobrevive asfixiando la soberanía ajena.
Estados Unidos se expande como un gigante cuya fuerza reside en la intimidación militar, tecnológica, financiera, pero vacía del contenido que daría su propio contrato social. Con esta situación involutiva eeuu se diferencia de la idea que la historia es un progreso lineal hacia la perfección civilizatoria, se revela como una ilusión que hoy se desmorona frente a la realidad material de los Estados Unidos. Lo que observamos no es un avance hacia una democracia más plena, sino una involución sofisticada donde las viejas libertades liberales son devoradas por nuevas formas de tiranía técnica y económica.
Este proceso no es un accidente, sino la consecuencia lógica de un sistema que ha priorizado la acumulación de capital y el dominio tecnológico sobre la soberanía humana. La democracia estadounidense, que alguna vez se presentó como el fin de la historia, se está transformando en un caparazón vacío que protege intereses que no responden a las urnas, sino a los algoritmos y a las cúpulas financieras
Esta involucion está llevando al país una división lo que generará parálisis política como primera alternativa. Se está llegando a la erosión de las normas institucionales y desconfianza en el sistema electoral, son impulsadas para llegar a aceptar el caudillismo y tribalismo, con lo que se considera que la opinión de una persona es mejor que la de la comunidad o decisiones colectivas, como en la democracia donde la mayoría decide.
Esta involucion manifiesta y celebrada por el propio Presidente, ha llevado a un retroceso en derechos civiles que se creian consolidados, sumado a una desvalorización de la comunidad devorada por la desigualdad económica.
Esta involución no es un accidente, sino la manifestación de una estructura que, al ser incapaz de resolver sus contradicciones internas, comienza a eliminar los avances históricos que favorecen a los sectores trabajadores y empobrecidos, acentuando su desprotección.
Y la libertad de expresión, incapacitada de generar cambios reales en la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población de Estados Unidos, y mucho menos en estructura de propiedad y poder, se reduce a un "ruido" que en el momento en que se hace significativo es fácilmente anulado por contra campañas publicitarias diseñada por especialistas en acallar voces.
Además, el colapso de la fachada democrática en Estados Unidos refleja que ese sistema se soporta en estructuras casi feudales, donde los aliados internacionales son paises monárquicos o religiosos, donde grandes corporaciones tecnológicas operan con una soberanía que dirige al Estado mismo. No hay avance hacia una mejor democracia cuando el poder se desplaza desde las instituciones públicas hacia juntas directivas privadas.
Como nación que siempre se declara y se presenta como vanguardia de democracia y libertad llegó al punto en que no tiene que dar y está gestando en su seno formas de despotismo que buscan retrotraer al mundo y a su país a etapas pretéritas, para congelar el tiempo y evitar cualquier transformación real que inevitablemente pasa por el desplazamiento de las elites oligárquicas y abrir las anchas avenidas del progreso, la libertad a las grandes mayorías.