Asumo como tarea hacer una pausa en el bombardeo mediático posterior a los hechos del 3 de enero de 2026, para realizar un recorrido histórico por varias latitudes donde ha llegado la "libertad" impuesta por los gobiernos de los Estados Unidos: una libertad que tiene como punto de partida la violación de las soberanías nacionales.
El régimen imperial ha llegado a los pueblos para "liberarlos" de su soberanía nacional, de sus riquezas, de su independencia y, muchas veces, incluso de sus propias culturas, contando con el apoyo de líderes connacionales apátridas que se han arrodillado ante las imposiciones imperialistas.
Trataré de realizar un paseo por la historia universal, partiendo en esta oportunidad por nuestra nación hermana Haití, que en 1804 decidió convertirse en la primera nación negra en romper con las cadenas del colonialismo, emancipándose del control francés. Esto le costó un aislamiento diplomático y económico hasta 1825, cuando Francia le impuso una multa de 150 millones de francos lo que hoy equivaldría a decenas de miles de millones de dólares, suma que el pueblo haitiano pagó durante un siglo por el simple hecho de haber roto con las cadenas del esclavismo colonial francés.
En 1915, el supuestamente libertario gobierno de los Estados Unidos invadió Haití bajo el pretexto de protegerla de amenazas europeas, cuando el verdadero motivo fue estratégico y económico: controlar la nación y evitar que potencias rivales ganaran terreno e influencia en la región.
Estados Unidos ejerció control político y militar en el país, disolviendo el ejército haitiano y creando gendarmerías comandadas por oficiales estadounidenses. Así logró dominar la economía portuaria, aduanera, bancaria y las finanzas públicas, exigiendo a los políticos haitianos redactar leyes que atentaban contra la soberanía nacional y beneficiaban a los invasores estadounidenses.
Además, instauraron el trabajo forzado para la reconstrucción de infraestructuras, fomentando una cultura dependiente del norte y debilitando aún más las instituciones haitianas.
En 1934, Estados Unidos se retiró de Haití debido a la presión internacional, dejando atrás un Estado débil, dependiente y más corrupto, con una Guardia Nacional haitiana sucesora de la gendarmería, convertida en instrumento de represión política.
A partir de entonces, gobernó en Haití hasta finales de la década de 1980 un régimen dictatorial respaldado por Estados Unidos y sostenido por milicias paramilitares.
La historia de Haití es un caso paradigmático de neocolonialismo, en el que su soberanía fue socavada por potencias extranjeras. En su sociedad se desarrolló un crisol cultural compuesto por influencias africanas, europeas, norteamericanas y aborígenes, persistiendo al mismo tiempo una desigualdad social abismal entre las élites que controlan el poder y la gran mayoría de la población sumida en la más absoluta pobreza.
Haití no es el país más pobre del hemisferio por falta de recursos, sino por un saqueo histórico sistemático.
Concluyendo con Haití como nación soberana donde llegó la "libertad" impuesta por Estados Unidos, continuaré con un país lejano de nuestro continente: Arabia Saudita.
Esta nación nunca fue colonia, por lo tanto no podemos hablar de una independencia en sentido estricto. Sin embargo, debemos mencionar que entre 1744 y 1932 se sucedieron tres estados, a partir de los cuales se proclamó oficialmente el Reino de Arabia Saudita, consolidándose así un Estado centralizado bajo la doctrina wahabí.
Esta sociedad se estructuraba tradicionalmente en tribus nómadas y comunidades sedentarias.
Tras la Segunda Guerra Mundial aunque en realidad desde 1938 Arabia Saudita extrajo petróleo por primera vez, convirtiéndolo en el pilar de su economía naciente.
Desde 1932, Arabia Saudita fue gobernada por una monarquía absolutista hereditaria, en la que el rey controlaba todos los poderes públicos (ejecutivo, legislativo, judicial, etc.).
A pesar de la centralización estatal, el control real del territorio dependía de alianzas con tribus, y los gobiernos regionales funcionaban como principados.
La mano de obra en el país era realizada en gran medida por trabajadores esclavizados, lo que generó una pobreza generalizada en amplios sectores de la población, mientras los líderes vivían en opulencia y derroche.
Desde entonces, Estados Unidos puso su ojo imperial sobre la monarquía saudí con el único objetivo de expandir su hegemonía y control mundial.
Roosevelt pactó con el Reino Saudí una alianza estratégica: petróleo a cambio de seguridad. Así, Estados Unidos construyó bases militares y entrenó a saudíes, garantizando no solo el control del petróleo, sino también de toda la región.
En 1973, tras la decisión de Europa de repatriar el oro que había dejado en custodia en la Reserva Federal de Estados Unidos, oro que hasta entonces había respaldado al dólar, este último perdió el control del metal que daba fuerza a su moneda.
En ese contexto, Arabia Saudita decretó un embargo petrolero contra Estados Unidos y Europa por su apoyo a Israel. Paradójicamente, lejos de dañar la relación, este evento la fortaleció gracias al ingreso masivo de petrodólares, lo cual ayudó a Estados Unidos a desligarse definitivamente del patrón oro.
La intervención norteamericana en Arabia Saudita tuvo como objetivos asegurar un flujo seguro de petróleo y reforzar sus intereses frente al avance del comunismo en regiones geopolíticas estratégicas.
Antes de 1974, Arabia Saudita tenía una infraestructura precaria y una economía insípida. A pesar de que décadas antes ya se explotaba el petróleo, su impacto social y económico era limitado.
Aunque los ingresos estatales derivados de la bonanza petrolera aumentaban, la riqueza no se distribuía entre la población.
Podríamos decir que 1974 fue el punto de inflexión, tras negociaciones secretas entre líderes saudíes y el gobierno de Estados Unidos.
Entre los acuerdos que fortalecieron dicha alianza estuvieron los siguientes:
- Arabia Saudita vendería petróleo exclusivamente en dólares.
- Solo vendería petróleo a quienes el gobierno de Estados Unidos autorizara.
- Invertiría sus excedentes financieros en Estados Unidos.
- Estados Unidos garantizaría no solo la permanencia en el poder de los líderes saudíes, sino también su seguridad.
- Arabia Saudita eliminaría todo apoyo a países contrarios a los intereses de Estados Unidos.
En este recorrido histórico por la gesta "libertaria" de los gobiernos de Estados Unidos en el mundo, no puedo dejar de mencionar, aunque sea de manera superficial en este momento, cuatro casos puntuales:
La "libertad" que llevaron a Afganistán a partir de 2001, donde llegaron también para apropiarse de sus riquezas y entregar la soberanía del pueblo a facciones terroristas como ISIS, creada por la misma Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, mejor conocida como la CIA.
Así como la "libertad" que instauraron en Irak tras derrocar y ahorcar al presidente Saddam Husein.
En el mismo orden de ideas, la "libertad" que impusieron en Libia luego de derrocar y asesinar cobarde e inhumanamente a su presidente Muamar Gadafi.
Y, más recientemente, la "libertad" en Siria, donde buscaron sacar al presidente Bashar Al-Ásad para que el país fuera gobernado por un terrorista de ISIS que estaba en la lista de criminales más peligrosos buscados por Estados Unidos y que hoy en día es recibido con honores en la Casa Blanca.
Hoy, frente a los acontecimientos del 3 de enero de 2026, Venezuela se encuentra en una encrucijada histórica. Las sombras del neocolonialismo, disfrazadas de promesas de democracia y libertad, vuelven a acechar nuestra soberanía. La historia no se repite, pero rima: y en cada caso revisado Haití, Arabia Saudita, Afganistán, Irak, Libia, Siria.
late la misma lógica imperial: intervenir, fragmentar, saquear y controlar.
Ante esto, el llamado no es al miedo, sino a la memoria; no a la sumisión, sino a la conciencia colectiva. Porque defender la soberanía no es solo resistir la invasión extranjera, sino también rechazar las cadenas invisibles del pensamiento impuesto.
Que como Venezolano , como pueblo, con nuestra historia y dignidad, escribamos nuestro propio destino, sin tutelas ni libertades prestadas.