Vaya regalo posdecembrino por haber cantado el gallo gringo y, no así el gallo del PCV que por los momentos cacarea y hasta las plumas rojas ha perdido y de la intención ni que digamos. Y el viejo san Nicolás ya efectúo su trabajo por lo que cansado debe estar descansando hasta finales del año que andamos para seguir con lo suyo y, según parece Trump quiere coger los mangos bajitos y en juego o cómo sea, le enfría los cojones de la política a cualquiera de los involucrados que, palabras más palabras menos: Canadá pasará a ser la estrella 51 y, después Groenlandia como la 52 y, finalmente Venezuela como la estrella 53 (ah Diosdado cómo te quedó el ojo de la incredulidad) y, todas ellas juntas serán pueblos adjuntos -no colonias- de los estadounidenses que, posible es que, el viento de la ira Trump: no sopló para Cuba, y eso, ¿por qué será? Ni idea. ¿O será qué es el solo país que irá a la guerra? O sea, a morir por la patria con hambre y sin luz vale la pena que la gloria será otra.
En estos días posiblemente saldrá MCM en cualquier parte del mundo de lo más oronda: anarquizada de emoción apátrida: luciendo tremenda franela con la nueva bandera de los Estados Unidos salpicadas de más estrellas como a ella le gustaría que fuera la bandera de su país, que siempre lo ha sido y jamás dejará de serlo para su afición interna y los suyos que, nadie por ahora sabe lo que hizo ella frente al pedófilo Trump en su reciente visita a la Casa Blanca, en que ambos estuvieron solo solitos. ¡A Goyo oh! La vida es una sola y el que la pone la paga!
Qué pasará con Groenlandia y Canadá además de los arrebatos de mucha arrechera con paja alborotadora: habrá paz y cordura que, eso se llama resignación a lo que dios quiera y Trump, que para los representantes de ese país y de esa isla (que es la más grande del mundo) a guerra no irán, seguro que no, ya que tienen más que perder que ganar y, entre chanzas y bonanzas Trump les parte el alma de su hocico y da a demostrar lo capaz que es de hacer con toda su "infacultad" en sí de poder y, lo que le vaya en ganas y, sino fíjense en Venezuela que tienen frita a Delcy Rodríguez con Trump ordenando y ella obedeciendo -quiera o no quiera-. Así que no lloren que, lo que ha de ser será. Y, Maduro seguirá encarcelado hasta que Trump se vaya del poder y, eso cuándo será: tampoco se sabe pues, Trump sera dictador hasta que muera.
Que bella se vería la bandera de Estados Unidos con ese cuadrado de 53 estrellas. Y sobre todo la de Venezuela y, nosotros adiós Venezuela, adiós Patria nuestra y, qué más podemos decir si el petróleo y todo lo que tiene el país ya es de los gringos y, si no lo creen pregúntenle a MCM que copiosamente erecta debe estar con su algoritmo de felicidad como gringa en ritual, y quién quita que Trump la mande a Groenlandia a gobernar esa isla que, "más vale pájaro en mano que ciento volando" y, como toda una premio nobel sin medallón estará a la orden de su presidente sin arrugas en la rodillas y, con toda la servidumbre de su postura de eufemismo a Groenlandia se irá y, tras de ella: Edmundo González Urrutia como el presidente que no llegó a ser por más que Marco Rubio se lo metió por los ojos a Trump con las actas incluidas, quien de mentiroso sin personalidad lo calificó y, además dijo, no ofrece afecto por los venezolanos sino por el poder y, lo tachó.
Los cubanos deben estar brincando de alegría, aunque la alegría hace años que se alejó de Cuba desde que se fueron Fidel y Chávez, los que en su momento siempre lucharon por defender sus patrias en particular y en cooperación y, más que nada la venezolana, la que depende de Delcy Rodríguez como su presidenta encargada que, ¿hasta dónde la llevará el río de su ebullición política? Aunque la Patria sea lo último que se pierde: estaremos con las manos levantadas esperando a ver lo que pase en lo adelante que, no sea de entrega, una entrega sin pueblo que como dice la frase antigua "se acata pero no se cumple". Y que así sea. Y Trump al grandísimo carajo y Marco Rubio, también.
"O quizás a palabras necias, oídos sordos". Qué tal.