EUA, ¿Boicot Global?

Lunes, 02/02/2026 11:42 AM

¿Se puede ser altanero, chantajista, intervencionista, lunático y −en el mundo− violador de derechos humanos con toda impunidad? Al parecer no tanto; porque actualmente hay evidencias de un posible boicot global contra Donald Trump por las últimas decisiones en política migratoria, arancelaria y exterior. Tanto en redes sociales como medios de comunicación, se manifiesta, en llamados a evitar el consumo de productos estadounidenses y boicotear grandes eventos, especialmente deportivos, como el Mundial de Futbol 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El movimiento inició tras el regreso de Trump a la presidencia (enero 2025) cuando impuso nuevos aranceles a Canadá, la Unión Europea y otros países, detonando campañas ciudadanas en redes sociales, plataformas como "X" (antes Twitter), Instagram, Facebook y TikTok… que han sido clave para organizar este boicot, mediante hashtags virales que promueven la identificación y rechazo de marcas de aquel país; incluso, se han desarrollado aplicaciones para escanear productos y verificar su origen. La prensa internacional ha cubierto el tema, destacando tanto la dimensión económica (rechazo a productos y servicios) como la deportiva (amenazas de boicot a los eventos mencionados).

La opinión pública global ha reaccionado con fuerte preocupación y rechazo a las políticas expansionistas del presidente norteamericano, especialmente por sus declaraciones sobre Groenlandia, Canadá y el Canal de Panamá y, mientras en Europa y América Latina se incrementan las críticas y llamados al boicot, en sectores conservadores de Estados Unidos y algunos aliados estratégicos lo interpretan como "estrategia de reposicionamiento geopolítico", pero también −al interior de la Unión Americana− con algunas protestas por asesinatos de ICE y Bordel Patrol a civiles, especialmente norteamericanos, en algunos Estados.

Se trata de campañas ciudadanas en supermercados y tiendas de productos gringos, así como rechazo a empresas tecnológicas y de entretenimiento de Estados Unidos, Europa y Canadá; por ello, el Mundial 2026, podría estar plagado de críticas por las políticas antimigrantes de Trump, donde figuras como Joseph Blatter, han respaldado públicamente estos boicots. En Europa, políticos alemanes han sugerido una exclusión en respuesta a las sanciones comerciales y declaraciones de Trump sobre Groenlandia.

¿Qué estaríamos por ver?

Pérdida de mercado para empresas estadounidenses en Europa, Canadá y tal vez menos América Latina; tensiones crecientes entre Estados Unidos y aliados tradicionales; posible impacto en la asistencia y legitimidad de eventos globales organizados en la Unión americana, y polarización en redes sociales, mediante campañas masivas de rechazo y contracampañas de apoyo.

En Europa, la aplicación más destacada para detectar productos vinculados a Estados Unidos es Buy European, que permite escanear códigos de barras y verificar si un producto es europeo o si procede de Estados Unidos; además, en países nórdicos se han popularizado las aplicaciones específicas de boicot que identifican marcas norteamericanas y sugieren alternativas locales que ya alcanzaron primeros puestos en descargas en Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia.

Así, el boicot global contra las decisiones de Donald Trump, ya no son marginales: se han instalado en la agenda política, económica y deportiva internacional. La combinación de presión ciudadana en redes sociales y cobertura mediática están generando un escenario de alto riesgo para la imagen e intereses norteamericanos en el mundo. Pero, ¿Cómo podría impactar este boicot en México y otros países, tanto en consumo como en política exterior?

En Europa y varios países, el impacto se trasladaría al consumo de servicios digitales como Netflix, Amazon y otras plataformas. Algunas aplicaciones mencionadas —como Buy European y las apps nórdicas— están influyendo en cómo los usuarios se relacionan con estas compañías, sean de servicios digitales: Streaming (Netflix, Disney+, Amazon Prime Video); Campañas en redes sociales, donde usuarios promueven cancelar suscripciones a plataformas estadounidenses para migrar hacia alternativas europeas como Filmin (España), Arte (Francia/Alemania) o Viaplay (Escandinavia).

Las Apps de boicot, al identificar su origen estadounidense, recomiendan servicios locales o regionales; por ejemplo, en E-commerce (Amazon) el boicot es directo y uno de los principales objetivos, y sugieren alternativas como Zalando (Alemania), Fnac (Francia/España) o marketplaces locales.

En países nórdicos, Amazon ha enfrentado caídas en suscripciones a Prime, y menor tráfico en comparación con tiendas locales. En cuanto a tecnología y software, las aplicaciones identifican productos de Microsoft, Apple y Google como estadounidenses, incentivando alternativas europeas (ProtonMail, Nextcloud, Jolla, por mencionar algunas) y, en cuanto a narrativa mediática, se refuerza la idea de "soberanía digital europea" frente al dominio tecnológico norteamericano.

Otras alternativas globales, usadas también en Europa, han sido Made in, Yuka, CodeCheck, mismas que escanean códigos de barras y muestran el país de origen, ofreciendo composición y alternativas; aunque no son exclusivas de Europa, y se usan ampliamente para identificar productos de norteamericanos.

"Esto no es solo una protesta, es un castigo global, y lo más extraño es que no está empezando en Washington, sino en la calle, supermercados, aeropuertos, en la decisión más simple del mundo: No compro eso, no voy ahí… señala uno de los videos que se han viralizado, porque según el contenido que estamos describiendo, desde Canadá hasta Reino Unido, Alemania, Asia, África y América Latina, está creciendo este boicot masivo contra Donald Trump, su régimen y todo lo que tenga sello ‘USA’. Y si eres de los que creen que esto es solo un "hashtag", te estarás perdiendo el giro real de esta historia..."

"Porque, cuando el mundo deja de confiar, lo primero que cae no solo es el discurso, sino la economía diaria, el turismo, productos, precios, y la sensación de seguridad; y −para Trump− lo más peligroso no es que lo critiquen, sino que la gente deje de visitar su país, que se reorganice en su consumo evitando lo estadounidense; pero cuando los países empiezan a escanear lo que compra para evitarte, ya no estás en una discusión política, estás en una ruptura.

El boicot se conecta directamente con el "estilo de Trump": amenazas militares, arancelarias y un clima descrito como terrorismo dentro del propio Estados Unidos con una Border Patrol e ICE presentados como ‘moderna gestapo’. Pero el mundo no está reaccionando solo a lo que Trump hace o dice, sino a lo que parece estar dispuesto a hacer; y ante ello, no hay arancel que lo arregle. Lo que está pasando aquí no es un malentendido diplomático. Todo parece ser una prueba de poder y, Trump, está jugando esa prueba como si fuera un reality show, mientras el resto del mundo lo está tomando como una amenaza real.

El contenido no se queda en la gente molesta, sino que entra en el terreno donde un boicot deja de ser protesta y empieza a ser supervivencia. Porque mientras todo esto explota en redes, aparece en un hecho específico: un punto de quiebre. Lo que viene después va a ser más grande que un boicot.

jose.sobrevilla@gmail.com


 

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