Potencia ocupante o determinación absoluta: El dilema de la soberanía bajo el fuego

Domingo, 01/02/2026 12:38 PM

La historia de América Latina es, lamentablemente, una crónica de resistencias frente a la doctrina del "destino manifiesto". Sin embargo, lo ocurrido el pasado 3 de enero de 2026 marca un punto de inflexión sin precedentes en el siglo XXI. La incursión militar estadounidense, cínicamente bautizada como "Determinación Absoluta", no es solo una violación flagrante del Artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas;

Es el intento de imponer una realidad administrativa de facto que el exvicepresidente Elías Jaua ha identificado con precisión quirúrgica: el Estado venezolano se ve forzado a operar bajo las directrices de una potencia ocupante.

Desde la perspectiva del Derecho Internacional Crítico, una ocupación no siempre requiere la sustitución total de las autoridades locales por gobernadores militares extranjeros. La "potencia ocupante" moderna utiliza mecanismos de control indirecto, donde la autonomía operativa del gobierno receptor queda anulada por la coacción de la fuerza armada invasora.

Cuando las decisiones estratégicas sobre recursos naturales, seguridad interna y política exterior se dictan desde los centros de mando de la fuerza incursora, la soberanía nacional se convierte en una cáscara vacía.

La soberanía no es un regalo de las potencias; es un atributo inalienable del pueblo. La crítica de Jaua no es una claudicación, sino una denuncia de la parálisis institucional que genera la bota extranjera en suelo patrio.

"Determinación Absoluta" busca proyectar la idea de una voluntad imperial que no admite réplica ni negociación. Es la negación absoluta del otro. Frente a esto, la doctrina de soberanía venezolana debe responder con la Determinación Popular.

La advertencia de Jaua sobre la pérdida de autonomía operativa es una alerta roja para el Derecho Internacional. Si la administración actual se ve obligada a seguir las directrices de Washington para evitar una escalada mayor, estamos ante un escenario de soberanía suspendida.

Esta ilegal situación genera la siguiente triada estratégica reflexiva:

  1. Ninguna incursión militar genera derechos: La fuerza no crea ley. "Determinación Absoluta" es un acto de agresión, no un título jurídico de control.

  2. La soberanía reside en el pueblo: Aunque la administración se vea cercada, la soberanía nacional es intransferible y no caduca bajo ocupación.

  3. Denuncia Internacional: Es imperativo que las instancias multilaterales reconozcan que cualquier directriz impuesta por la potencia ocupante es nula de toda nulidad bajo el derecho internacional consuetudinario.

Venezuela se encuentra en la hora más oscura de su historia republicana reciente. El dilema planteado entre ser una ficha de una "potencia ocupante" o reafirmar la soberanía a pesar de la agresión externa definirá nuestro futuro como nación independiente.

La "Determinación Absoluta" del imperio debe encontrarse con la Resistencia Absoluta de un pueblo que se niega a ser colonia.


 

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