Mi palabra

Las amenazas del Marco Rubio

Miércoles, 28/01/2026 05:21 PM

"El cobarde solo amenaza cuando está a salvo"

Michel de Montaigne

"La amenaza es el mecanismo del bandido,

el mecanismo de la bolsa o la vida"

Rafael Sánchez Ferlosio

Todo mercenario tiene que justificar su trabajo y sueldo, porque de lo contrario lo borran de la nómina, ese es el triste papel de Marco Rubio; tiene que seguir adelante, así se encuentre miles de barreras en el camino, como está sucediendo con su empleador y por consiguiente con él, quien ha demostrado parecerse a las propias medusas, animales que se mueven en el fondo del mar y no tienen ni sangre, ni corazón y menos cerebro. Últimamente se había mantenido callado y cuando está al lado de su amo, lo único que enseña para pasar el rato es una risita aprobatoria de cuanto disparate se le aparece al Trump, quien se encuentra cada día más enmarañado antes la cantidad de problemas de los Estados Unidos y los que ha venido creando alrededor del mundo.

Al Marcos, parece que su jefe le dijo: "Habla tú, que yo no hallo nada nuevo que decir" Porque es el mismo discurso amenazante, como si el equipo de gobierno del proceso bolivariano, está solamente de espantarlo para que salga corriendo. Es la misma táctica implementada por la oposición venezolana, con sus más destacados personajes, encabezada por la inhabilitada María Corina, Leopoldo López, Iván Simonovis, Antonio Ledezma y Julio Borges, entre otros para no alargar la lista de pitiyanquis, capaces de limpiar la estatua de la "libertad" en New York, en demostración de su fidelidad a Trump y sus mercenarios.

La amenaza de Marco Rubio de última hora, le sirve a la María Corina, para que salte y brinque, como los niños en un parque infantil, ya que, aspira, pero sabe, que la única manera de llegar a Miraflores, como presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, es que los gringos la lleven, como un niño en coche y la sienten, como hicieron en el primer intento con Carmona Estanga y después con el show mediático del Guaidó, a quien convirtieron en un parapeto tan mal diseñado, que al final se vieron en la obligación de recogerlo, como los que trabajan haciendo el papel de ventrílocuo y al terminal la función desarman el muñeco y lo meten en la caja, hasta la próxima.

Definitivamente el imperialismo, en la persona de Trump y su inmediato colaborador, están haciendo, como los boxeadores, lanzando golpes al aire y esto se origina, después de haber escuchado a la presidenta encargada, quien sin pelos en la lengua le respondió al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Kenneth: "Venezuela no acepta órdenes de ningún factor externo. El pueblo de Venezuela tiene gobierno, y este gobierno merece al pueblo" Las provocaciones siguen en ráfagas, después del salvaje atropello del 3 de enero, cuando esperaban agarrar el sartén por el mango para imponer su ley, como han hecho en cuanta invasión ejecutan sin importarles la vida humana.

Sin embargo, hay que estar claro, porque después de esa salvajada del 3 de enero, el cual se le anexa a la larga lista de invasiones y atropellos del imperialismo, podemos esperar cualquier cosa, pero tienen que entender los cambios experimentados por el mundo en afán de quitarse el yugo impuesto por el dólar y su insaciable deseo de conseguir los recursos naturales, como es el petróleo a través de la violencia, sin respetar ninguna ley internacional, ya que, siguen actuando, como los propios asaltantes de carretera y de paso tratan de imponer condiciones con Cuba, a la hora de la solidaridad con el petróleo, porque la tarea es ahogar a la isla a costa de lo que sea. Tan sencillo y depravado es el negocio planteado con el petróleo: todo para los Estados Unidos y ni una gota para Cuba, algo imposible de aceptarlo, a pesar de todas las amenazas, como una sirena descontrolada.

 

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