Soy Un Hombre Decente

Martes, 27/01/2026 06:34 AM

Carta al presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela 

Nicolas Maduro Moros y su esposa la primera combatiente Cilia Flores.

 

Tus palabras de moral en alta, del antes y de ahora en el idioma de Cervantes, nos llegan como eco, que retumba en toda la Aldea Global. Los pueblos están atentos ante los acontecimientos.

Palabras cargadas del genuino sentimiento venido del hondo y profundo trepidar de voces de abuelos, abuelas de todas las generaciones de una estirpe de pueblos humildes, guerreros, que defendieron por muchas generaciones sus familias, sus pueblos, sus tierras del enemigo invasor, perverso y cobarde.

Por ello mi verso versa y reversa como estallido de Libertad, en todos los pueblos del mundo “Urbi et Ruris” (en ciudades y campos), de la humanidad entera, integra. 

Humanidad que lucha por superar al hombre que se mece, en la cuerda floja entre la bestia y el Hombre nuevo, verdadero (o superhombre), que nos recuerda Federico Nietzsche. 

La lucha es larga, pero es la lucha de muchas generaciones de hombres y mujeres virtuosos, de valores morales a toda prueba.

Un horizonte luminoso se avecina y proyecta en las tierras de la Venezuela de Guaicaipuro, Miranda, Bolívar, Sucre, Mariño, Piar, Zamora y mujeres como Josefa Joaquina Sánchez, Luisa Cáceres, Manuela Sáenz, Consuelo Fernández, Ana María Campos, Juana Ramírez, Concepción Mariño, entre muchos y muchas valientes hombres y mujeres.

Por ahora, apreciado compatriota presidente Nicolás Maduro, haga llegar a su esposa, nuestra valiente camarada primera combatiente, primera Dama y diputada de la república Cilia Flores, nuestro más ferviente saludo de solidaridad. En nuestro país, estamos garantizando la Paz sostenida que nos permite atender las tareas por usted designadas del gobierno bolivariano, para con nuestro pueblo que se encuentra en permanente alerta y movilización. Nuestra valiente camarada presidenta encargada Delcy Rodríguez Gómez, está dirigiendo valientemente el gobierno de cara al pueblo.

Esperemos, que más pronto que tarde, resplandecerá la Nueva Primavera, que ya se avecina para usted y su esposa Cilia, y estarán con nosotros en nuestra Patria Amada.

Desde la soberana puerta Atlántica de Venezuela, en Tucupita, Delta Amacuro, enviamos un abrazo fraterno de hermanos camaradas en la lucha por una Venezuela libre y soberana como siempre lo soñaron y ha sido el anhelo firme de todas las generaciones libertarias de nuestra amada República Bolivariana de Venezuela. Hasta la Victoria siempre. Viva la Patria.

 

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