¿Qué pasó este 23 de Enero?

Lunes, 26/01/2026 10:20 PM

El calendario de la dignidad venezolana tiene fechas que no son simples recordatorios, sino hogueras que reavivan el espíritu de resistencia. Este 23 de enero de 2026, las avenidas de Caracas no solo se llenaron de personas; se desbordaron de una conciencia histórica que ha decidido, de una vez por todas, que el destino de la Patria se escribe en castellano y con tinta soberana, no bajo los dictados de una oficina en Washington.

Hace 68 años, el pueblo y los militares patriotas pusieron fin a una dictadura de bota y silencio. Hoy, la amenaza ha mutado: ya no es solo un caudillo local, sino la pretensión de un imperio que, en su desespero por el control de los recursos y la geopolítica regional, ha recurrido al secuestro diplomático y al chantaje financiero. La gigantesca marea roja que marchó desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad hasta las puertas del Palacio de Miraflores envió un mensaje cristalino al mundo: la soberanía nacional no es negociable.

Esta movilización no fue un evento aislado; es la respuesta orgánica de un pueblo que entiende la dialéctica del poder actual. Mientras el norte global intenta imponer un "Comité de Paz" que privatiza la justicia y amenaza con aranceles a quien ose ser libre, el pueblo venezolano responde con la única arma que el imperialismo no puede comprar: la lealtad ideológica y la movilización permanente.

La concentración frente al balcón del pueblo tuvo un matiz de indignación sagrada. El secuestro de la pareja presidencial (un acto de piratería que rompe con el derecho internacional) ha servido para fortalecer la unión cívico-militar. Cientos de miles de voces exigiendo libertad y respeto por la institucionalidad bolivariana demostraron que la estrategia de la asfixia solo logra endurecer el acero de la revolución.

Venezuela se erige como el faro que resiste la arrogancia de quienes creen que pueden comprar Groenlandia o subyugar a las Naciones Unidas. La marcha de este 23 de enero es un "basta" rotundo a la pretensión de borrar o convertir el derecho internacional en un manual de instrucciones para el saqueo de los recursos naturales de los pueblos.

La jornada cerró no con violencia, sino con la alegría de quien sabe que tiene la razón histórica. El respaldo total al gobierno chavista, en este contexto de agresión extrema, confirma que el chavismo es una identidad nacional arraigada en la defensa de lo común.

El 23 de enero ya no pertenece a los pactos de élites; hoy le pertenece a los herederos de Bolívar que no permiten que su suelo sea subastado como una inmobiliaria extranjera.

Venezuela ha demostrado que, frente a los secuestros y amenazas, la respuesta siempre será más democracia participativa, más calle y más soberanía.

 

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