Carta abierta a un profesor jubilado (en vías de extinción) a Donald Trump

Domingo, 25/01/2026 09:14 PM

Apreciado Donald, después de saludarte en unión de todos tus amigos multibillonarios y corporativos petroleros espero que te encuentres bien.

Soy Inocencio Chavisto, profesor jubilado, lo que en mi asaltado país significa "sobreviviente de la política salarial" que todavía rige nuestras precarizadas vidas y hasta nuestras precarizadas muertes. Digo esto ya que no nos está permitido morirnos a menos que a nuestros familiares les dejemos una deuda costosa por los gastos funerarios. Ni que decir si llegamos a enfermarnos: es la ruina de toda la familia.

Sé que estás muy ocupado haciendo dinero y planificando la invasión a Dinamarca, Canadá, Mexico, Colombia y otros países, pero aun así, concédeme un poquito de tu tiempo aunque yo no tenga un premio nobel que regalarte. También estoy consciente de que te ocupa la rebelión interna que estás desatando en el sueño americano por tu policía privada (ICE) que no deja expresar libremente a los ciudadanos y que asesina impunemente a inocentes inculpados de terrorismo. Por cierto, me llama la atención el parecido con los colectivos de aquí de esa policía que pretende mantener controlados a los ciudadanos para que no protesten por las injusticias a que son sometidos los inmigrantes y cualquier americano de allá. Me enteré que hasta una huelga general hubo en Minnesota en contra de tus camisas pardas y que paralizó la economía.

Pues bien, Donald, se te está embochinchando el sueño americano por lo que haces allá y se te puede embochinchar mas por lo que haces aquí en Venezuela. No sería bueno para tu menguada popularidad y el gran rechazo de quienes piensan que se equivocaron votando por ti, que vean que en el indefenso país que atacaste con drones, misiles hipersónicos y armas electrónicas de última generación para llevarte a Maduro se ha desatado una hambruna porque la repartición del botín (es decir el petróleo) que hiciste solo alcanzó para engordar los bolsillos de tus amigos multibillonarios y entes corporativos afines contigo. Donald, se te puede enredar mucho el papagallo y perder las elecciones esas que tanto te interesan. Hay unos demócratas resabiados y mas de un republicano que quieren practicarte un ipeachmen y verte con el uniforme naranja que le pusieron al Chapo y a Noriega. Podrías pasar el resto de tu acomodada vida dentro de una prisión compartiendo con personajes tan ilustres como las mencionados.

El caso es, Donald, que las liberaciones de los presos políticos que delegaste en Delcy Eloina están siendo administradas de tal modo que los liberados deban permanecer encerrados en sus casas como si se les hubiera dictado casa por cárcel. No pueden conversar por la calle ni en una cafetería, no pueden declarar libremente ni tienen derechos políticos. Son falsas liberaciones y esto acumula descontento en la población que podría desencadenar inestabilidad social y política que tanto preocupa a tus amigos los inversionistas. Esta situación junto a la casi indigencia salarial de los trabajadores públicos y los jubilados conforman una situación potencialmente explosiva que pondrá a prueba el control interno que Delcy Eloina te ha asegurado y arriesga la calma del país necesaria para ejecutar un asalto quirúrgico a su petróleo y a su patrimonio territorial.

Ya que vas a continuar administrando el petróleo que pertenece al Estado Venezolano y que tú y tus socios corporativos van a sacar una tajada grande, recuerden dejar caer unas agüitas decentes a los legítimos dueños de la riqueza que somos los venezolanos y que por ahora no podemos defender porque nuestro gobierno, como María Machado, no tiene Pueblo. Sin salarios justos, ten presente, no hay estabilidad política ni social. La mayor garantía de paz y seguridad para grandes inversiones es que los venezolanos tengamos libertad y salario digno. Échale una manito a Delcy no la dejes caer en la tentación de decir que los aumentos son inflacionarios como tantas veces nos decía Jesús Faría, para luego atar nuestro presente y futuro a bonos miserables.

Atentamente,

Inocensio Chavisto, profesor jubilado y en vía de extinción por hambre y falta de atención en salud.

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