Reformas, diálogo y dos formas de escapar.
Jiferson Santiago
Cada vez que el chavismo se siente acorralado y con el agua en el cuello se vuelve generoso, es un talento admirable el que tienen y hay que reconocerlo. Cuando escuchamos de diálogo, reformas y reconciliación es porque algo los está presionando.
Así comienza el primer acto de la obra, ganar tiempo, atrincherarse y esperar a que la presión afloje.
Acto I - El truco de siempre
He visto este mismo truco demasiadas veces como para sorprenderme. En este momento, el chavismo se postra ante Trump como quien tiene la pistola en la cabeza, sonríe, promete reformas electorales, excarcelación de presos políticos, abren la ley de hidrocarburos, prometen reestructurar el código electoral, convocan a un "gran diálogo" que supuestamente incluye a todos los sectores del país, y además aseguran que ahora sí, los ingresos petroleros irán al pueblo.
Dios se les quedó corto.
Todo esto, como una maniobra más para oxigenarse mientras se enquistan en el poder. A juzgar por la experiencia reciente, los diálogos en Venezuela no son más que un circo, mesas de negociación que van y vienen y que nunca han resuelto nada, diálogos inútiles que han servido únicamente para agotar a la oposición y fragmentarla, además de proveer al régimen de tiempo para consolidar el control sobre todas las esferas del país.
Hasta aquí, el truco conocido; lo que estamos viendo ahora es la forma en que intentan salir vivos de esta presión.
Escenario I - Protección personal
Hoy, Delcy Rodríguez encabeza un gobierno que coopera con Washington, no por convicción, sino por supervivencia. Ellos saben que, si los barcos se van y la presión se diluye, volverán a la represión, a la violación sistemática de derechos humanos, se intensificarán los colectivos armados y la manipulación de recursos públicos. Esto es puro cálculo frío y pragmatismo, garantizarse la vida y preservar el botín.
Mientras el aparato de control chavista permanece intacto, los jerarcas saben que su seguridad depende de mantenerse obedientes, sumisos y atrincherados hasta que se agote la atención internacional y posiblemente Trump se aburra. Pasado esto, aseguran una supervivencia pírrica, después de arrodillarse ante el imperio que ayer decían combatir.
Después de más de dos décadas vendiendo resistencia, puede que ahora les toque rendirse y entregar.
Escenario II - Entrega pactada
Un escenario más cínico, pero absolutamente plausible sería la entrega pactada, progresiva, con amnistías y acuerdos bajo la mesa, para que los tiranos puedan retirarse con sus bolsillos llenos, dejando el país para que quien venga barra el desastre. Este escenario, aunque funcional para ellos, dejaría un sabor amargo en el pueblo y con sensación de impunidad.
Esta salida no busca justicia ni reconciliación, sino impunidad ordenada. Acuerdos discretos, sonrisas tensas y un relato cuidadosamente lavado, con los responsables marchándose sin ruido, sin explicaciones y sin culpa, como si el desastre hubiera ocurrido solo. Para ellos, este cierre es perfecto y limpio; para el país, el mensaje es brutal y claro, aquí se puede arruinar un país, negociar la salida y marcharse con los bolsillos llenos, sin dejar ni una explicación. Eso, si tenemos suerte.
Escenario 3. Prolongación controlada
Este escenario es el más incómodo, pero el que más está persiguiendo el régimen. Trump manda desde Washington y el chavismo obedece desde Caracas, como lo estamos presenciando hoy. No hay ruptura ni relevo, se administra el sometimiento. El chavismo se vuelve dócil porque le conviene, dialogante porque lo exigen y funcional porque sirve. Mientras cumplan y entreguen, se quedan.
Ese es el temor de la mayoría de los venezolanos, que la agonía se estire. Que Trump se conforme con un chavismo obediente, útil y rentable. Que el país quede reducido a un acuerdo capataz–siervo donde el poder interno controla y el externo cobra. Que no haya transición hacia un gobierno legítimo, sino una gestión vigilada del mismo desastre o miseria que vive el país.
No me gusta admitirlo, pero todo indica que el escenario que se perfila es el segundo. No les extrañe que terminen presentándose como héroes y heroínas, culpando otra vez a la Cuarta República, ahora desde otro país dispuesto a indultarlos, mientras disfrutan sin pudor de los recursos que se robaron.
Claro que el escenario tres también ronda como pesadilla posible. Washington decidiendo que un chavismo obediente le resulta más cómodo que lidiar con una transición complicada. Nada está claro, y menos aun considerando lo impredecible y emocional que es Trump. El tiempo dirá si nos toca verlos partir con el botín o quedarse administrando la ruina por decreto gringo.