Radicalización política: dogmas tabúes después del 3E

Domingo, 18/01/2026 05:30 AM

Expresar que Rusia no se vio como aliada durante y después de los ataques estadounidenses a Venezuela no es ser enemigo de la patria bolivariana. Tampoco lo es llamar la atención sobre el hecho de que los soldados no estaban sobre las armas la madrugada del 3 de enero.

De haberlo estado, más Igla-S habrían disparado entonces, dado que son armas portátiles e independientes de un radar o electricidad externa malogrados, y están concebidas precisamente para derribar lo que invadió esa noche a Venezuela: montones de aeronaves.

Mucho menos es contrario a los intereses patrios resaltar que la figura de Delcy Rodríguez la maniobraron los gringos dentro de su ajedrez para intentar regir a Venezuela sin Nicolás Maduro, lo cual no significa que la presidente encargada se haya prestado para ello ni sea miembro de la CIA. 

Las fuerzas militares estadounidenses son libres de imaginar lo que deseen para agredir a un país. Adoptaron el plan de la CIA de no destruir la estructura del gobierno existente en Venezuela para no cometer los errores perpetrados en Irak en 2003, cuando desmantelaron el ejército de ese país y crearon una insurgencia. María Corina Machado les denotó destrucción y guerra civil; Delcy, conservación y continuidad a reconducir a su favor. Su ideal piratesco es sacar petróleo barato sin la carga de combatir a un enemigo local o reconstruir una estructura asolada por la guerra.

Pero otra cosa es que se les cumpla su “sueño venezolano”. Delcy es la presidenta encargada del país, sucesora legítima, comprometida con hacer respetar la soberanía y conservar el poder político. No hay militares gringos pisoteando el suelo patrio ni mandando a los venezolanos, mucho menos adueñándose de campos petroleros. Tal sería el colmo para no tolerar. Lo demás es arte político: conservación del poder.

Otro tema que endurece el trabajo de la razón es el secuestro del presidente. Es un hecho lamentable, pero debe prevalecer el aforismo de que un hombre no es el país para declararse en derrota. La revolución en Venezuela es un pueblo, millones.

Lo que sí es útil y patrio en hora de conmoción bélica es evitar la ceguera y el fanatismo. Explicarse la verdad, conocer al enemigo, obrar políticamente, rescatar, sobrevivir para contraatacar y enmendar agravios ha de ser tarea revolucionaria. 

 

Nota leída aproximadamente 168 veces.

Las noticias más leídas: