De los laberintos se sale por arriba

Domingo, 18/01/2026 05:28 AM

El Movimiento Nacional en su etapa actual, está dominado en su militancia por dos situaciones que lo paraliza, fragmenta, atomiza. Son la angustia en primer lugar, al sentirse acorralado por una realidad dramática, dolorosa, impensable, sin poder encontrar respuesta política, ni poder acudir a una conducción totalizadora que establezca una línea de lucha, participativa y comunitaria.

Por otro lado se observa un voluntarismo permanente, que aleja la posibilidad de organización de conjunto, en una planificación estratégica, de objetivos a largo plazo, que den respuestas al pueblo coherentes a sus demandas y no sólo a una militancia que en muchos casos es endogámica y sin imbricación con el otro, vecino, compatriota diferente.

Si analizamos a fondo la situación internacional "la verdadera política", y la nacional, observaremos una pérdida paulatina de las soberanías nacionales, producto de un derrumbe del viejo orden internacional de la posguerra, en donde los viejos colonialismos africanos dejan de ser, y nacen nuevos colonialismos violentos, con herramientas económicas y militares, en especial en América Latina y Medio Oriente, que van intentado retroceder al mundo del 1900, impregnado por una Europa y EEUU ávidos de conquistas territoriales.

En general miramos la política desde lo doméstico y muchas veces repitiendo la agenda del enemigo, que tiene un conjunto de objetivos claros hacia la despolitización, la sumisión, a través de los medios y redes que se toman como verdades absolutas, desde fake news a tergiversaciones, manipulaciones, ocultamientos y mentiras.

Las discusiones centradas en la agenda del enemigo, generalmente ocasional y provocada, llevan a la diáspora y al debilitamiento de la organización política.

Reflexionar sobre estos temas, no nos hace daño, como no lo hace la autocrítica sincera en ámbitos de discusión y no la extemporánea por los medios de comunicación, que son funcionales al enemigo, que sí tiene un proyecto colonizador con objetivos estratégicos de encerrarnos en la lógica posibilista, distributiva, electoral, cada dos años, que nos saca dinámica de construcción a largo plazo, con la militancia atada a la demanda proyectada, sectorial o personal, de la próxima elección.

Eso entierra la política, va diluyendo objetivos patrióticos y se limita al armado electoral, en una arquitectura de equilibrio de sectores, alejado de lo cotidiano de las mayorías populares, permitiendo la aparición de personajes sin historia, prometiendo el paraíso anhelado.

Las elecciones son el método mejor ponderado para elegir conducciones orgánicas, pero los galones de conducción se ganan en las luchas en el Movimiento Nacional, en las movilizaciones populares de reclamo, en solidaridad permanente, en compromiso social pleno, en políticas de cercanía con el pueblo, conduciendo sus territorios, convocando ampliamente, sin sectarismos ni dogmatismos que excluyen.

Nuestra función militante no es ser funcionarios como aspiración, sino sembrar semillas de esperanzas y utopías, que nos trascienden, biológica e históricamente, por lo cual militar es un proyecto de vida en algunos compañeros y en otros aportar cuando pueden, asumiendo compromisos orgánicos y siendo solidarios desde su trabajo, profesión o actividad, adherentes, todos importantes para la Patria.

Esto cierra la visión centrada en lo electoral y permite avocarse a los desafíos, nunca fáciles de la política, que son complejos, alejados de la mecánica facilista que instala el enemigo de amor-odio. Es una construcción a largo plazo, respetando los tiempos históricos del pueblo en "su "lento andar" (Zitarroza)

La profundidad temática de la política abarca desde la política internacional al cuadro de situación nacional, regional y local en cada lugar del país. Esos ejes temáticos además de ser desplegados por los especialistas, deben ser tomados por los militantes y cuadros políticos, profundizarlos, estudiarlos para poder tener herramientas de discusión frente a la ofensiva del relato del enemigo, siempre colonial, de denigración del Pueblo y la Patria, que nos quiere imponer la mirada de un mundo que es pequeño, occidental en diáspora, ante la magnitud del mundo actual, que es Multipolar y que está construyendo un nuevo orden internacional de paz, que nos repercute a nosotros, frente a un Gobierno nacional claudicante, cipayo y sumiso a un Imperio en decadencia: EEUU.

Salir por arriba significa, estar compenetrado de las prioridades que nos plantea la hora actual, que nunca se compadecen con el discurso y la agenda del Gobierno que repite un relato sesgado y mentiroso, destinado a la entrega de la soberanía, la claudicación nacional y la acumulación de riquezas a costa de la exclusión de las mayorías populares, cada vez más arrinconadas, por lo tanto más manipulables por medios y redes, que desde la frivolidad y el engaño logran la adhesión hacia el Síndrome de Estocolmo o sea la relación sumisa del esclavo con el torturador.

Esos debates necesarios nos llevan a pensar en una Etapa Fundacional, que pueda resignificar la historia, que no se puede modificar pero si actualizarse a los nuevos tiempos, como lo hizo México desde el PRI de Lázaro Cardenas a Cauthemoc Cárdenas con el PRD al MORENA de López Obrador y ahora Sheilbaum, que rscatando la historia, lograron superar 70 años de Gobiernos seguidos del PRI y su degradación, que dio lugar a su reformulación sobre las mismas bases doctrinarias, ampliando la convocatoria al patriotismo y abandonando viejos vicios y corruptelas, que lo llevaron a la derrota.

Será dura una etapa fundacional, siempre dolorosa, traumática, dispuesta a perder o ganar pero sin bajar banderas y valores necesarios a la construcción de un nuevo tiempo. La fortaleza en asumir esas responsabilidades será sin dudas un nuevo parto de la historia.

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