Es sorprendente como la mass media en sus diferentes formas como la radio, la televisión, las redes sociales, entre tantos, encargados de divulgar una información no se detienen en utilizar mentiras para complacer a los dueños de las grandes corporaciones, es decir, a quienes pagan. Así mismo, actúan de manera similar para recompensar a ciertos presidentes o primeros ministros cuyo interés es destruir a sus rivales políticos. Además de las falsedades a las que nos tienen acostumbrados, aquellos medios de desinformación no se detienen en usar calificativos para desprestigiar a un líder o un presidente que no siga las directrices o las órdenes de quien tiene el poder absoluto en cierto período. Me estoy refiriendo al caso del aciago uso de diferentes epítetos habituales que manipulan los medios de comunicación, tales como dictador, tirano, narco, narcotraficante, terrorista, narcoterrorista, malvado entre tantos, todo con la intención de desacreditar a un presidente o líder ante la comunidad nacional o internacional.
Recién vemos como algunos medios de desinformación internacionales tratan de tiranos o dictadores, o narcotraficantes, terroristas y narcoterroristas a los presidentes de Cuba, Venezuela, Colombia, la Federación Rusa, Nicaragua e Irán, simplemente porque es el mismo calificativo que utiliza el anaranjado y gordinflón Trump, para los jefes de estado negados a recibir órdenes de agentes extranjeros, es decir de la Casa Blanca. Para el caso de este artículo me voy a detener en el adjetivo dictador, el apelativo que utiliza la más media mercenaria, pagada por la derecha internacional para referirse al presidente Nicolás Maduro.
Es conocido que una dictadura es un régimen político en el que el poder se concentra en una sola persona o en un grupo reducido, sin seguir los principios democráticos. Este sistema se caracteriza por la ausencia de libertades políticas y civiles, la represión de la oposición, la suspensión de garantías constitucionales (como la libertad de expresión, prensa y asociación) y el uso de la fuerza o violencia para mantenerse en el poder. De este sustantivo se deriva el calificativo dictador, como la persona que asume el poder de un estado y lo ejerce sin limitaciones, generalmente mediante la fuerza, la coacción o la represión. Debo aclarar que nada de esto tiene que ver con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.
Algunas veces se afirma que no es bueno hacer comparaciones, pero en oportunidades es prudente hacerlas, como en el caso del anaranjado Trump y Nicolás Maduro, ambos elegidos por el voto popular. En el caso de Donald, es notorio y por todos conocido las imputaciones por genocida, por su complicidad con Netanyahu en la muerte de miles de palestinos en la franja de Gaza y por pederasta, por su presencia en las orgías infantiles, según la lista de Epstein, acusado este último de tráfico sexual de menores. Aparte de las anteriores acusaciones debo agregar:
La culpabilidad de 34 cargos por falsificación de registros comerciales, vinculados a una conspiración para encubrir un pago de 135.000 $ antes de las elecciones del 2016; acusado de manejos de documentos clasificados tras dejar la Casa Blanca, aunque el caso fue desestimado dejó preguntas sin respuestas y mermó su credibilidad; el anaranjado fue investigado por sus presuntos intentos para revertir los resultados de las elecciones del 2020, incluyendo acusaciones de conspiración (asalto al Capitolio) para obstruir la certificación de los votos y presiones indebidas a funcionarios, esto siguen sin resolverse por completo. Así mismo, el nombrado fue condenado por violar las leyes de registro comerciales del estado de Nueva York en el caso del pago de 130.000 $ a una actriz de cine para adultos Stormy Daniels, para evitar que se revelara un supuesto encuentro sexual en los días previos a las elecciones presidenciales del 2016. Debo añadir la de abuso sexual e intimidación, en una sentencia de culpabilidad dada por un tribunal de Manhattan a favor de la escritora E. Jean Carrol; además de las acusaciones que Trump ha enfrentado sobre manejo de documentos clasificados después de abandonar la Casa Blanca. Según la acusación inicial de junio de 2023, se le imputó siete cargos, entre estos la retención deliberada de información de defensa nacional, obstrucción a la justicia y destrucción de registro. En eso de comisión de delitos parece que el anaranjado es toda una enciclopedia jurídica, por tal razón debo resaltar que el 14 de agosto el anaranjado Trump también fue investigado en Atlanta, junto con otras 14 personas, en su intento de revertir los resultados de las elecciones d 2020 en Georgia, estado clave en la victoria de Joe Biden. En ese mismo estado fue imputado con un total de 13 cargos, acusado de solicitar violación de juramento a funcionarios, conspirar para presentar documentos falsos y hacer declaraciones fraudulentas.
Según el párrafo anterior el presidente anaranjado no es un modelo de "ciudadano", yo pensaría en el contraejemplo de lo que no debería ser una persona que se desempeñe dentro de una democracia, donde el respeto a la ley es lo más trascendental. Pero a todo lo anterior debe agregar las reiteradas violaciones a la Constitución de los EE UU en su desempeño como Jefe de Estado.
Actuaciones racistas al perseguir, maltratar y encarcelar, sin fórmula de juicio a migrantes que laboran en EE UU.
Secuestrar y torturar en una prisión extranjera (en El Salvador) a miles de migrantes de Centro y Sudamérica sin ninguna acusación y sin derecho a la defensa.
Aplicar medidas coercitivas e ilegales en varios países de América, Asia y África. Estas sanciones han ocasionado graves daños a los residentes en los territorios sancionados, tales como la muerte de algunos enfermos por no adquirir las medicinas, dado la imposibilidad de conseguirlas.
Aumentar los aranceles sin consultar al congreso, trayendo graves consecuencias a los estadounidenses, como la inflación, desempleo, quiebra de empresas y la escasez de productos. Además de violar tratados internacionales de comercio.
Bloqueo militar de las aguas del mar Caribe y del cielo que impide el comercio por dichas zonas, en una clara violación del derecho internacional en materia comercial. Para tal efecto desplegó hacia la zona más de 15.000 soldados, un portaaviones y múltiples buques en dicha zona, así como ataque a embarcaciones bajo la excusa de "lucha contra el narcotráfico", la cual se pueden considerar como acciones extrajudiciales que también violan el derecho internacional. El resultado de tales operaciones ilegales: más de 150 pescadores asesinados.
Violación de la Constitución de EEUU al ordenar un ataque militar contra Venezuela sin autorización de Congreso, incluyendo el secuestro del presidente Nicolás Maduro, con el único objetivo de apoderarse del petróleo venezolano. Este aciago y criminal bombardeo dejó un saldo de más de 100 personas asesinadas, destrucción de hogares, colegios y universidades, así mismo, la ruina de un centro de investigación científica.
Uso ilegal y desproporcionado de la fuerza militar (ICE) en el uso la persecución y arresto de migrantes y ciudadanos estadounidenses. A dichos agresores el anaranjado Trump les concedió impunidad para cometer cualquier delito sin posibilidad de ser juzgado.
Desacato a órdenes judiciales en procesos penales.
Obtención de dinero y favores de gobierno extranjeros. Este dinero se obtiene mediante "huéspedes y eventos en hoteles de su propiedad, arrendamientos de edificios y valiosas ofertas de bienes y raíces en el extranjero" en países como China, India, Indonesia y Filipinas.
Violador de la libertad de expresión al agredir a los periodistas durante las conferencias de prensa, además de las reiteradas amenazas de cerrar medios de comunicación cuyos corresponsales le hacen preguntas incómodas.
Violador de los derechos humanos en las agresiones de los agentes enmascarados de ICE contra los migrantes y ciudadanos estadounidenses, hasta el colmo de ocasionar la muerte de una ciudadana de Minnesota y numerosos heridos como consecuencia de los maltratos.
El presidente quien dice defender la democracia en todo el mundo, quien pregona luchar contra el terrorismo y difunde el enfrentamiento contra el narcotráfico, sin embargo, tiene comportamiento algo extraño: indulta a más de mil sujetos que asaltaron el capitolio, así mismo, aplica la misma gracia a Ahmed al-Sharaa, el presidente de Siria acusado de terrorista en años anteriores, quien fue recibido con honores por el anaranjado Trump en la Casa Blanca. Por un procedimiento similar al anterior condona la pena al expresidente de Honduras J. Orlando Hernández, quien cumplía una condena por 45 años en una prisión de seguridad en Virginia occidental por introducir a EE UU 400 toneladas de cocaína. La hipocresía del anaranjado.
Lo anterior no es el libro de vida de un ciudadano estadounidense sino el prontuario de un delincuente, del dictador anaranjado Donald Trump quien pretende dominar el mundo desde la Sala Oval. Como se puede destacar no hay comparación del gobierno de Nicolás Maduro con los delitos cometidos por el inquilino de la Casa Blanca, a pesar de que la mass media lo tilda, sin ninguna prueba, de autócrata y narcotraficante. Por todo lo anterior les entrego los lectores un escrito del escritor ruso Dostoievski tomado de su novela "La casa de los muertos":
"Quien ha realizado la experiencia del poder, de la capacidad irrestricta de humillar a otro ser humano…automáticamente pierde el poder sobre sus propias sensaciones. La tiranía es una costumbre, tiene su propia vida orgánica y se convierte finalmente en enfermedad. La costumbre puede destruir y embrutecer al mejor hombre, reduciéndolo al nivel de una bestia. La sangre y el poder embriagan…el hombre y el ciudadano perecen definitivamente con el tirano, el retorno a la dignidad humana, el arrepentimiento, a la regeneración llega a ser casi imposible". Lee que algo queda.