La Fundación Heritage es una organización de la derecha estadounidense creada en 1973, con sede en Washington. Ha trabajado para el Partido Republicano. El objetivo nominal, de la Fundación Heritage es promover la difusión de los principios de libertad individual, libre empresa, defensa nacional y valores tradicionales estadounidenses. El objetivo real es el terrorismo en todas sus manifestaciones.
Posee una influencia significativa en la política interna de los Estados Unidos. Desempeña un papel central en la configuración de la estrategia de la actual administración de Donald Trump hacia Venezuela a través del Proyecto 2025.
La relación entre la Fundación Heritage y la política estadounidense hacia Venezuela se ha convertido en un eje central de la dinámica agresiva en el Caribe y Sudamérica. En este sentido en los últimos años ha tenido una participación activa y preponderante en la estrategia de la administración de Donald Trump hacia Venezuela, particularmente a través del llamado Proyecto 2025, un manual de casi mil páginas que funciona como guía ideológica y operativa para consolidar lo que ellos denominan la institucionalización del trumpismo. Con ese ego primitivo y desbordado de Trump, le ofrece por lo tanto todo su apoyo.
En el caso venezolano, Heritage fue quien delineo el marco ideológico que justifica la presión máxima contra el gobierno de Nicolás Maduro. Las propuestas del Proyecto 2025 se han traducido en sanciones económicas, bloqueos petroleros y medidas diplomáticas que buscan asfixiar al Estado venezolano y forzar un cambio de régimen, todas ampliamente conocidas por nuestro gobierno y población, por sus fatídicas consecuencias.
Aunque la campaña de Trump ha presentado el proyecto como un conjunto de sugerencias, la realidad a esta altura de los eventos muestra que muchas de esas recomendaciones se han convertido en acciones concretas, desde el bloqueo naval en el Caribe hasta la incautación de buques sancionados. La influencia de Heritage en el gabinete estadounidense es evidente: varios de sus colaboradores ocupan puestos estratégicos en el gobierno, lo que facilita la implementación de sus lineamientos.
Entre los principales actores vinculados a Heritage destacan Kevin Roberts, presidente de la fundación y arquitecto del Proyecto 2025, mantiene comunicación directa con el entorno de Trump para coordinar la estrategia hacia Venezuela. Christopher Miller, exsecretario de Defensa interino, respalda el uso del poder militar y el despliegue de una armada masiva en el Caribe para interceptar embarcaciones petroleras. James Carafano, ha defendido una postura fuerte para eliminar la influencia de China y Rusia en la región, mientras que Susie Wiles, jefa de gabinete de Trump, es el puente operativo entre las recomendaciones de Heritage y la Casa Blanca.
Estos perfiles han transformado las teorías del manual en acciones palpables, como sanciones individuales contra funcionarios venezolanos y operaciones de presión militar selectiva. Así que, la influencia de Heritage es ideológica y estratégica.
La estrategia de Heritage no se limita al plano estadounidense. La fundación ha tejido vínculos con sectores de la oposición venezolana y con medios independientes que operan desde el exterior. En este entramado, María C. Machado ocupa un lugar central. Considerada por Heritage como un eje, Machado ha enviado con el diseño de Heritage, a la administración Trump una hoja de ruta detallada para los primeros cien días de una eventual transición pos-Maduro.
Su actuación es respaldada abiertamente por la fundación, que la ve como la figura capaz de articular un cambio político en Venezuela. A su lado, otros actores como Edmundo González, mantienen comunicación con Heritage y con diplomáticos estadounidenses para coordinar esfuerzos.
Gran parte de la narrativa de la derecha se difunde a través de medios digitales independientes con financiamiento internacional, como NTN24 y El Pitazo, que funcionan como plataformas de proyección terrorista. Heritage interactúa con estas redes, así como con think tanks regionales como la Coalición por Venezuela, que monitorean la migración y la agenda de EEUU. Los informes generados por estas organizaciones son insumos para sanciones y medidas terroristas, como la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida en 2025 por la captura de Nicolás Maduro.
El papel de Heritage en la crisis venezolana refleja una estrategia más amplia de Estados Unidos en la región. No se trata únicamente de presionar a un gobierno llamándolo ilegítimo, sino reconfigurar el equilibrio geopolítico en el Caribe y Sudamérica. La presencia de Rusia y China en Venezuela, a través de inversiones energéticas y acuerdos militares, la considera Heritage como una amenaza directa a la seguridad nacional estadounidense. De allí que las medidas propuestas no solo busquen debilitar al chavismo, sino también reducir la influencia de potencias rivales en el hemisferio occidental.
La cercanía de Machado con Heritage y con elementos de la administración Trump la convierte en un instrumento de intereses externos que podrían subordinar la política venezolana a agendas internacionales. Lo cierto es que su presencia apoyada por Heritage le ha permitido permanecer entre los actores de la crisis venezolana.
La invasión actual muestra que Heritage, con su Proyecto 2025, ha logrado trasladar su visión ideológica a la práctica, influyendo directamente en las decisiones de la Casa Blanca y en la dinámica venezolana. La historia aún está en desarrollo, pero lo que resulta evidente es que su ha configurado un escenario de sometimiento que marcará el rumbo del país en los próximos años.
Una conclusión importante es que Venezuela no tiene una organización con estas características, pensando y planeando políticas socialistas y ejecutándolas; tampoco, China, ni Rusia. Estamos todos desarmados y por eso nos derrotan. Actuamos sobre la marcha.