Entre gallos y medianoche se presentan ajustes de cuentas impositivas por quienes tienen poder atómico e intentan instaurar el Nuevo Orden Global, sin siquiera detenerse a pensar por un instante que están perdidos, que ya no va más esa apuesta por acabar con los muchos que son pobres por parte de los pocos que son ricos, como pretende Donald Monroe al cruzar la raya roja, poniendo en peligro la paz y la estabilidad de la región, el hemisferio y al mundo entero. Esto sería el principio del fin, y todo apunta a que la cosa pudiera empeorar si no detienen a esta bestia desatada, a este ser inmundo, implicado en más de 34 delitos, muchos de ellos graves, sobre quien se centran todas las atenciones de los organismos internacionales, de los países y sus pueblos, es la desesperación de quien se sabe acabado y no acepta rendición ni redimirse, con su propia moral le basta y le sobra, pese a no tener ética. Se atisba un panorama de tensiones global por ajustes de todo orden entre el mundo multipolar que está gestándose y los supremacistas obtusos que se niegan a solventar sus problemas con respeto y consideración sin egolatrías ni megalomanías absurdas. Antes de la tormenta viene la calma, antes de los tsunamis se retiran las aguas, todo indica que la posible extinción de la especie humana está cerca, el mundo convulso y la escalada de tensiones como distracciones para evadir la realidad, bajo la paranoia como punto de inflexión, erosionando la credibilidad en los líderes negativos, que no se transan, y sugieren que los imperios son eternos, pero a un costo que pone en peligro al 99% de la población del planeta.
Hoy son tres las principales potencias en que se fragmenta el mundo, en cada región de influencia se han creado entornos inciertos, competitivos, donde las reglas con que se negocian caso por caso, tienen altos costos humanos, y disparan la inflación que atormenta las vidas de multitudes. El 3E26 en la madrugada, se cruzó un portal que puede traer mayor desestabilización en el mediano plazo por las agresivas y sin fundamentos jurídicos y menos legales por parte de la política exterior unilateral de los Estados Unidos de Norteamérica, pues el efecto dominó y alianzas neocolonialistas llaman a armar nuevos conflictos, abiertos por las operaciones extraterritoriales contra Venezuela por apropiarse de sus recursos, independientemente de que la política interna del país Caribeño esté siendo cuestionada por sus propios compatriotas a quienes les corresponde cambiar esa situación problemática. En un escenario mundial que es tripolar, al cual se irán anexando paulatinamente nuevos polos, no sin tensión por los ajustes necesarios que se requieren en los procesos de parto de una nueva disputa y redefinición disruptiva de liderazgos, cuyo rasgo central es la disputa entre las preferencias por acuerdos bilaterales con presión arancelaria y desprecio por los marcos multilaterales, desde una doctrina hemisférica renovada que prioriza a la América hispana y Latina, que se dilucida por los efectos del vacío de poder de la Comunidad Europea, la recalibración de dependencias estratégicas, y las operaciones militares y policiales, con tendencia a actuar extraterritorialmente, lo que tensan la soberanía de terceros países. Pero no se pueden rebasar los diques de contención como China, que se expande desde la segunda década del siglo, con prudentes ventajas frente a la fragmentación que pone en riego las relaciones entre sus pares.
Se trata de consolidar la económica y tecnológica con preferencia de estabilidad comercial y acuerdos pragmáticos, frente al desgaste en Occidente de los capitales en riesgo por los costos bélicos directos asumidos. Mientras que como efecto de tales medidas pesan tales influencias en la región que fatiga el orden atlántico, donde se amplían los márgenes de maniobra en el tablero multipolar. Sin obviar que es Rusia ante la persistencia bélica del desgaste controlado en su conflicto en Ucrania con estancamiento operativo mientras hay una presión sostenida hacia el este y el sur, con fractura del apoyo a normalizar las demás guerras de desgaste, ocupación y control. La prolongada crisis en Europa y la presión ejercida por EE.UU. sobre la OTAN, su ventana de alianzas tácticas con actores que son occidentales, pone el foco crítico en distractores como Ucrania–Rusia donde no pareciera haber una solución clara; los alto mediáticos oculta reconfiguraciones tácticas con alto costo humanitarios que crece cada vez más. Asistimos entonces a continuos ciclos con escaladas como en el Israel nazisionista contra Palestina, queriéndose aplicar un reordenamiento de prioridades desde actores diplomáticos que consumen el capital político, mientras la atención se desplaza hacia Argentina por ejemplo donde Milei está cediendo la Patagonia a sus socios israelíes, con una devastadora crisis interna. Más hacia el Caribe las operaciones de EE.UU. que atacó militarmente a Venezuela y secuestró a dos venezolanos, a los quienes no se les ha respetado sus inmunidades siendo funcionarios del Estado, presidente de facto, pero jefe del régimen y su esposa, la primera combatiente; esto es parte de la nueva Doctrina Donald Monroe Trump que ha polarizado la región, generando una condena a priori pisoteando la soberanía, bajo subterfugios amañados, con apoyos internos e internacionales para ponerle fin a la dictadura, cuando en realidad, como lo indica la narrativa que se oculta detrás es de legitimar por medio de la violencia cambios políticos, con el fin de lograr acuerdos bilaterales por los recursos que Venezuela posee y que Trump aspira hacer suyos. Por otra parte, pero más hacia Oriente Medio son persistentes las insurgencias yihadistas, poco visibles mediáticamente, con erosión de los Estados, atractivas para intervenciones selectivas, con efectos perniciosos puesto que con ellas arrastran las migraciones y la seguridad de la región. Estos parecieran ser algunos de los escenarios en el año que recién arranca y que con probabilidad desencadenarán los nuevos conflictos cuyas señales tempranas estamos analizando pausadamente en el complejo mundo actual, con impactos sobre las áreas de intereses de las potencias multilaterales y de los globalistas a ultranza. Podrían ocurrir entonces micro escaladas con alto impacto simbólico con nuevas operaciones puntuales, quirúrgicas, sanciones y golpes de efecto mediático que reordenan percepciones sin resolver conflictos de fondo.