Diplomacia Bolivariana vs Diplomacia Cañonera

Martes, 13/01/2026 05:30 AM

Hoy, Venezuela se encuentra en el centro de una confrontación que desnuda las contradicciones del poder estadounidense, que ha pasado de la retórica diplomática a la violencia abierta, con el secuestro de la pareja presidencial, el asesinato de más de cien ciudadanos y sigue la amenaza militar desde el Mar Caribe. 

Todo ello bajo la exigencia de entregar el petróleo y permitir la reapertura de su embajada en Caracas, convertida en símbolo de tutelaje sobre nuestras riquezas naturales. La llamada diplomacia cañonera es la expresión más cruda del imperialismo: sustituir el diálogo por la fuerza, la negociación por la amenaza, y el respeto por la imposición. 

Estados Unidos, al recurrir a operaciones militares y coercitivas, revive prácticas coloniales que violan de manera flagrante el derecho internacional. La Carta de las Naciones Unidas prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de los Estados, y el secuestro de un jefe de Estado constituye un crimen de agresión que erosiona cualquier legitimidad política.

Frente a ello, Venezuela reivindica la diplomacia bolivariana: una doctrina que se fundamenta en la soberanía, la autodeterminación y la solidaridad entre los pueblos. Inspirada en el pensamiento de Simón Bolívar, esta diplomacia no se limita a defender fronteras, sino que busca construir un orden internacional justo, donde las relaciones se basen en el respeto mutuo y la cooperación.

La resistencia venezolana no es solo militar o política, sino también ética y jurídica. Al denunciar las violaciones de Estados Unidos en foros internacionales, al fortalecer alianzas regionales y al reafirmar su derecho a decidir sobre sus recursos naturales, Venezuela se convierte en un referente de dignidad frente a la agresión imperial.

El verdadero trasfondo de esta agresión militar contra Venezuela es el petróleo. La exigencia de entregar todo el crudo y permitir la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas no es más que un intento de reinstalar un tutelaje imperial sobre nuestras riquezas. 

La diplomacia bolivariana convierte el petróleo en un instrumento de desarrollo nacional y cooperación regional, no en un botín para intereses extranjeros.

La confrontación entre la diplomacia bolivariana y la diplomacia cañonera estadounidense es, en esencia, la confrontación entre dos modelos de mundo: uno basado en la soberanía y la justicia, y otro en la imposición y el saqueo. 

La batalla no es solo por el petróleo, sino por el derecho de los pueblos a existir libres, soberanos y solidarios. La diplomacia bolivariana, frente a la cañonera, es hoy la voz de la resistencia y la esperanza en América Latina.

 

 

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