¿Si el primer ataque fue una operación quirúrgica, el segundo ataque imperial es postoperatorio?

Sábado, 10/01/2026 05:22 AM

El lenguaje bélico del imperio suele disfrazarse de tecnicismo médico: llaman “operación quirúrgica” a lo que en realidad es un acto de violencia planificada contra pueblos soberanos. El 3 de enero de 2026, Venezuela fue escenario de un ataque que dejó más de 100 asesinatos (entre ellos la ejecución de 32 ciudadanos cubanos), más de un centenar de heridos, la destrucción del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), viviendas familiares reducidas a escombros y subestaciones eléctricas devastadas. Y, sin embargo, la narrativa imperial insiste en calificarlo como “una operación militar perfecta”.

La metáfora médica y la perversión del lenguaje

Operación quirúrgica: se presenta como un acto preciso, limpio, sin daños colaterales. Realidad: asesinatos masivos, destrucción de infraestructura científica y social, afectación de la vida cotidiana de miles de familias.

Postoperatorio: si el primer ataque fue la supuesta “cirugía”, el segundo constituye la fase de recuperación impuesta por la fuerza: un escenario de dolor, dependencia y sometimiento, donde el paciente (la nación) queda debilitado y bajo vigilancia constante.

Consecuencias del ataque imperial

Humanas: más de 100 vidas segadas, familias mutiladas en su tejido social, comunidades enteras traumatizadas. Científicas: la destrucción del IVIC no es casual; es un golpe directo contra la soberanía del conocimiento, contra la capacidad de producir ciencia autónoma en Venezuela.

Sociales: viviendas arrasadas, familias desplazadas, un mensaje de terror que busca quebrar la moral colectiva. Energéticas: la demolición de subestaciones eléctricas apunta a paralizar la vida cotidiana, generar caos y dependencia.

El imperio no se conforma con el ataque inicial. El “postoperatorio” es la fase de control: Administrar el dolor: mantener a la nación en estado de vulnerabilidad. Imponer dependencia: condicionar la recuperación a la aceptación de tutelas externas. Neutralizar la resistencia: desarticular la capacidad de respuesta autónoma, tanto en lo militar como en lo científico y social.

Desde la perspectiva del derecho internacional, este ataque constituye: Violación flagrante de la soberanía nacional. Crimen de lesa humanidad, por la ejecución sumaria de ciudadanos cubanos y venezolanos. Agresión prohibida por la Carta de las Naciones Unidas, que consagra el principio de no intervención y la autodeterminación de los pueblos.

El imperio llama “quirúrgico” a lo que es mutilación, y “perfecto” a lo que es barbarie. El segundo ataque, el “postoperatorio”, no es más que la prolongación del crimen: la administración del sufrimiento como estrategia de dominación. Frente a ello, la respuesta no puede ser la resignación, sino la afirmación de la soberanía, la defensa del derecho internacional y la reconstrucción colectiva de la dignidad nacional.

 

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