8 de enero de 2026
Por María Alejandra Díaz y Leo Col
Hace días atrás un buen amigo me señaló que releyera a Hanna Arendt. Allí encontré una explicación desde la ciencia política -estamos haciendo otros análisis desde lo constitucional y geopolítico que publicaremos luego- y encontramos lo siguiente:
Hanna Arendt analizó con bisturí la Alemania post guerra y notó el divorcio del alemán común con la política que es la responsabilidad moral, y el error de que éste se abocó a la técnica para suplir sus fallas psicológicas creadas en 12 años de cruenta dictadura nazi.
Para Arendt, el vínculo entre la administración técnica y la "banalidad del mal" es una de las advertencias más oscuras del siglo XX.
Esta conexión surge precisamente cuando la eficiencia técnica se divorcia de la responsabilidad moral.
Arendt afirmó que en países devastados -cómo es el caso de Venezuela- "la administración técnica es la única vía para que los ciudadanos vuelvan a tener una vida normal".
Siguiendo esta tesis, pareciera que las medidas que está tomando la potencia hegemónica encuentran una explicación pragmática - advertimos: no estamos de acuerdo con una "interdiccion civil" hablando en términos eufemísticos, en lo real es el establecimiento de un "protectorado"-
Por lo menos en su primera fase hacia el cambio político que prometieron como gendarmes y "sheriff global".
La figura de la interdicción civil tradicionalmente se aplicaba a las personas con enfermedades mentales severas que afectaban su capacidad, hoy está siendo utilizada -bombas de por medio- para designar autoridades provisionales con la venia del gendarme para formalizar lo que llamamos "asistencia/intervencion" del país como si fuésemos minusvalidos mentales, sin capacidad jurídica de administrar nuestros recursos, y de paso anuncian que lo hacen para "asegurar que los venezolanos puedan ejercer sus derechos con la ayuda necesaria".
Es un modelo que ya señalaba Carl Schmitt de "protectorado y tutelaje total" qué según él surge "cuando un Estado débil requiere protección externa, entrando en un Estado de Excepción donde un poder mayor (el supuesto protector) ejerce una autoridad decisiva".
Un modelo de custodia que frente a los ojos del derecho internacional y desde nuestros principios soberanistas y en respeto a nuestra tradición libertaria y la propia CRBV resulta INACEPTABLE.
Continuando con nuestra explicación teórica, Hanna Arendt en la idea de restaurar el pluralismo político en países devastados distinguía 3 fases fundamentales para la reconstrucción:
1- La distinción entre "Labor" y "Acción" pues en la acción política la vida humana se divide en diferentes esferas y agrega que "en países devastados, la labor (atender las necesidades biológicas) y la obra (construir el mundo físico), deben estabilizarse antes de que la acción (la política real) pueda florecer".
Así, la administración técnica se encarga de que el "escenario" del mundo vuelva a estar en pie.
2- La administración como "pre-política":
Arendt sostenía que en situaciones de colapso total, la gestión técnica (servicios públicos, reconstrucción de infraestructura, logística de suministros) actúa como una fase de transición.
No es que la técnica deba sustituir a la política para siempre, sino que es la herramienta necesaria para restaurar la "predictibilidad" de la vida diaria. Sin un orden técnico mínimo, el caos impide el surgimiento de una esfera pública saludable.
3- Advertia Arnent que el peligro era la prolongación de la "burocracia eterna" y temía que, una vez establecida la administración técnica, los gobiernos olvidaran devolverle el poder a la política.
Ella advertía que:
"La administración técnica trata con cosas y procesos mecánicos. La política trata con personas y la libertad de disentir."
En conclusión:
Para Arendt, la técnica es el "primer auxilio" que permite que el ciudadano deje de ser una víctima de las circunstancias y vuelva a ser un actor de su propia historia.
EEUU está implementando un "protectorado" en su primera fase de control de los recursos de Venezuela -asunto que es en contrario a la CRBV y a sus propios criterios y precedentes legales respecto a la Inmunidad de Soberanía de los Estados- y estaría actuando en consecuencia a lo que nos señala la filósofa.
Por ello, advertimos que debemos estar vigilantes y rechazar las pretensiones de los autócratas de uno y de otro lado en pervertir la oportunidad de alcanzar lo que deseamos todos: el retorno de la política cómo acción posible para reconstruir el país, el tejido social y devolverle a Venezuela su soberanía económica, territorial, política y juridica pues sin ello, no tardará en aparecer la explosión social, la venganza, el odio irracional, el peligro de una guerra civil y el caos que han logrado contener hasta ahora.
En cuanto al proceso de elecciones libres en Venezuela advierto que deben hacerse en un corto plazo, pues la sostenibilidad de todo el proceso hacia la "normalidad" en Venezuela, es inviable a punta de bombas.
De manera que debemos estar muy alertas ante el peligro inminente que alegando incapavidas en el msnejo del país perdamos la casa por llamar al duablo e invurarlo a pasar. Reoetimos existe un peligro real de que "la burocracia se eternice una vez establecida la administración técnica".
No podemos permitir cambiar con bombas a un régimen autoritario por una "dictadura de las élites" como piensa el ala neoreaccionaria del gobierno de Trump debe implementarse donde la democracia y la soberanía estorban y el Estado debe manejarse cono una "Corporación" a cargo de un "buen gerente obediente y eficiente".
Debemos insistir en la entrega del control de nuestros recursos y del poder a la política.
Esta "transición pactada o impuesta con bombas" constitucionalmente no debe durar más de 90 días -prorrogables por 90 días más ya que sí la ausencia temporal dura más de 180 días, la ausencia temporal se convierte en ausencia absoluta y "deberán convocarse elecciones porque la ausencia absoluta se habría producido dentro de los primeros 4 años de la gestión presidencial" y entrar en un proceso de elecciones libres y transparentes para que la sociedad venezolana comience a curar sus heridas en una armonía de justicia y libertad de disentir.
MADM y Leo Col
8 01 2026