Cuando hablamos de edad generalmente nos referimos a la edad cronológica, es decir al lapso de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta el fallecimiento, sin embargo debemos decir que éste concepto solo está basado en la mera temporalidad, existen otros parámetros que marcan la edad como hecho biológico, tales como la edad epi genética, y la edad inmunológica, Los seres vivos somos sistemas biológicos dinámicos —y aquí nos referiremos exclusivamente a los seres humanos, por ser el propósito de este artículo—, por lo que se producen cambios constantes en la edad, concibiendo ésta en términos dinámicos y holístico, en ningún caso estáticos, los cambios ocurren de manera espontánea y natural, pero también de manera volitiva y consciente, como cuando fortalecemos nuestras defensas celulares, por ejemplo, al eliminar procesos inflamatorios e infecciosos, y así logramos disminuir factores que inciden en la senescencia celular, ralentizando el envejecimiento (el desgaste orgánico natural), y con ello favorecemos la longevidad.
Digamos, entonces, que existen varios relojes biológicos, todos ellos dinámicos, y con diferentes marcadores, los cuales no deberíamos asumirlos de manera determinista, el tiempo de vida de una persona como dijimos antes, no es solo una temporalidad cronológica, la trasciende otras dimensiones, y tal como señaló Albert Einstein, el tiempo no es absoluto ni uniforme.
En sentido práctico, se trata de "ponerle vida a tus años, y no años a tu vida", como dice la canción "señora" interpretada por el cantante Ricardo Arjona, pues el tiempo lo manejas tú mediante tú filosofía y tú estilo de vida, el cuál es notablemente influido por tu salud donde juega importante papel: la nutrición, el descanso (la calidad del sueño), el manejo del estrés, una adecuada vida sexual, y el equilibrio dinámico de la salud física, mental, social y espiritual, los cuales serán las verdaderas claves de la edad, además les digo a mis contemporáneos, que ya cruzamos la fronteras de los 70' años calendarios, y queremos extender nuestro tiempo, que sí podemos, y para ello entre otras cosas debemos disminuir el consumo de sal, de azúcares y de harinas, también controlar el estrés, y entonces con todo esto estaremos construyendo los pilares de una longevidad sana y satisfactoria.