En momentos de incertidumbre histórica, la supervivencia biológica suele imponerse como la única prioridad. Sin embargo, el pensamiento de George Orwell nos lanza un desafío que invierte nuestras prioridades: "Lo importante no es mantenerse vivo, sino mantenerse humano". Pero, ¿cómo se aterriza esa "humanidad" en la realidad tangible de un pueblo?
La respuesta la encontramos en la praxis de Kléber Ramírez Rojas, quien nos legó una metáfora transformadora sobre las tareas de la construcción social: la necesidad imperativa de producir alimentos, producir ciencia y producir dignidad.
La Red de la Vida: Más allá de la supervivencia
Si visualizamos la humanidad como una red de vínculos, las tareas de Kléber Ramírez actúan como los hilos que le dan fuerza y propósito. No basta con existir; hay que producir las condiciones para que esa existencia sea plena y soberana.
1. Producir Alimentos: La base de la autonomía
Para Orwell, el hambre y el racionamiento eran herramientas de control totalitario. Para Kléber, producir alimentos es el primer acto de soberanía. Un pueblo que no puede alimentarse a sí mismo es un pueblo cuya red de humanidad es frágil y dependiente. La comida es el sustento material que permite que el espíritu permanezca libre y el cuerpo resista.
2. Producir Ciencia: El hilo de la verdad
Desde la bioquímica y el rigor académico, entendemos que la ciencia es la búsqueda de la verdad objetiva. Orwell decía que la libertad es la capacidad de decir que dos más dos son cuatro. Al producir ciencia, fortalecemos el hilo de la razón. Sin conocimiento propio, somos vulnerables a la manipulación externa. La ciencia es la herramienta para que lo humano no sea solo instinto, sino entendimiento y desarrollo.
3. Producir Dignidad: El nudo que nos hace humanos
Este es el punto de encuentro definitivo. Para Kléber, la dignidad no es un concepto abstracto, es algo que se produce a través del trabajo honesto, la educación y el respeto mutuo. Mantenerse humano es el acto de producir dignidad en medio del caos; es la decisión firme de no traicionar los principios propios por seguridad personal o comodidad.
Conclusión
Mantenerse vivo es un éxito biológico; mantenerse humano es una victoria del espíritu y de la voluntad colectiva. Como herederos de estas ideas, nuestra labor es ser tejedores de esa red donde el saber técnico y el compromiso ético se encuentran. Al final del día, no nos define cuánto tiempo logramos durar, sino cuánta dignidad fuimos capaces de producir para nosotros y para los demás.