En un encuentro de alto nivel en el Palacio de Planalto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se reunió con la cúpula militar de Brasil, con el fin de evaluar las capacidades defensivas del país ante el nuevo escenario geopolítico regional.
Esta consulta, la primera tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela ocurrida el pasado 3 de enero, sirvió para que los comandantes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el ministro de Defensa, José Múcio, expusieran las vulnerabilidades críticas que enfrenta el gigante sudamericano frente a posibles conflictos a gran escala.
Durante la sesión de trabajo, el comandante del Ejército, Tomás Paiva, fue enfático en la necesidad urgente de robustecer el sistema de defensa antiaérea. También, de adquirir una flota moderna de drones y actualizar los helicópteros de combate.
Por su parte, el jefe de la Armada, Marcos Olsen, señaló la importancia estratégica de modernizar la aviación naval y la flota de submarinos. Advirtiendo que la nueva realidad en el continente exige una actualización tecnológica inmediata de los equipos navales.
Las autoridades de defensa coincidieron en que el reciente ataque a Venezuela ha transformado las prioridades de seguridad nacional.