La tensión entre Lula y Milei subió con Venezuela

Martes, 13/01/2026 10:26 AM

Lula y Milei.

Desde Brasilia

El enfrentamiento entre Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei llegó a un punto de no retorno. Estamos ante la coyuntura más álgida en dos años y un mes de relaciones inamistosas iniciadas con la toma de posesión del argentino a la que Lula no participó.

Para Brasilia la adhesión del presidente argentino al bombardeo estadounidense sobre Venezuela y posterior rapto de Nicolás Maduro reviste una gravedad mayúscula. Inédita.

La posición adoptada por el político libertario excede sus actings en alguna de las verbenas extremistas por él frecuentadas en Miami, Madrid o en el muy bolsonarista Balneario Camboriú.

El ataque ordenado por Donald Trump contra Venezuela (celebrado por el gobernante argentino) es también una amenaza a la soberanía brasileña, país que comparte más de dos mil kilómetros de frontera con el país caribeño, alertan desde el gobierno del Partido de los Trabajadores.

Embajada en Caracas

La respuesta concreta a esa adhesión mileísta a las fuerzas invasoras fue el anuncio del fin de la custodia de la embajada argentina en Caracas iniciado en agosto de 2024.

En el mar de informaciones falsas, propias de toda guerra, la cadena CNN, atribuyó la decisión de abandonar la embajada argentina al enojo de Lula frente a declaraciones de Milei y un video en el que el brasileño aparece junto a Maduro.

Esa versión de los hechos presenta a un Lula mercurial reaccionando ante su homólogo rioplatense sin medir las consecuencias de una medida tan importante en el vínculo de Brasil con Argentina, con repercusiones seguras en las relaciones con Venezuela y Estados Unidos.

Sin embargo los hechos, según informaron fuentes del gobierno brasileño, no ocurrieron tal como los contó CNN y, haciéndose eco de esa cadena, otros medios sudamericanos.

Lula y su equipo evaluaron durante días las consecuencias de salir de la embajada argentina en Caracas, decisión que sólo fue notificada a Buenos Aires entre el 8 y 9 de enero, es decir, casi una semana después de la invasión estadounidense.

Una fuente del PT comentó ante este diario que "conociendo a Lula, el jamás iría a salir de la embajada argentina por una simple calentura. Él siempre fue cerebral, desde que era sindicalista".

Consultado sobre el mismo tema un miembro del servicio exterior respondió al portal Carta Capital que abandonar la misión argentina en ningún caso fue en respuesta a las "provocaciones" de Milei y sí una señal sobre la "reorganización" la política hacia Venezuela.

El diplomático reconoció, hablando bajo anonimato, que el resguardo de la embajada argentina donde se escondieron asesores de la opositora Corina Machado, afectó la relación entre Lula y Maduro.

Delcy Rodríguez

Si la retirada de la Embajada argentina, al frente de la cual posiblemente quedará el gobierno italiano a partir del jueves, se anunció luego de varios días de análisis, la decisión de hablar con las autoridades venezolanas fue mucho menos demorada. Lula telefoneó a la entonces vicepresidente Delcy Rodríguez, el mismo mismo sábado 3 de enero, horas después de los bombardeos.

Lo hizo, según él mismo comentó a sus colaboradores, para conocer de primera mano qué había ocurrido y sabiendo que alrededor de este tipo de ofensivas se montan versiones falsas.

La ofensiva norteamericana comporta una "flagrante violación de la soberanía venezolana" e instala un "precedente" grave para toda la región, planteó aquel sábado desde Rio de Janeiro mientras conducía, a distancia, reuniones de ministros convocadas en Brasilia.

¿Sheinbaum en Brasil?

Mientras hacía la transición entre sus vacaciones cariocas y el reinicio de sus compromisos en Brasilia Lula y sus diplomáticos no dejaron de realizar consultas reservadas con gobiernos latinoamericanos y europeos.

Días después esa agenda abarcó conversaciones telefónicas con los presidentes Claudia Sheinbaum, de México, y el mandatario colombiano Gustavo Petro. Ambos amenazados de forma más o menos explícita por Donald Trump en su deriva de la Doctrina Monroe.

Lula coincidió con los líderes de México y Colombia en la necesidad de contener la desmesura imperial a través de acciones comunes, que comenzaron a ser esbozadas.

Se busca, palabras más , palabras menos, una coalición soberanista regional, para antagonizar con el la administración republicana y, al mismo tiempo , hacer frente a la alianza de gobiernos extremistas latinoamericanos propuesta por Milei.

Un paso importante para materializar esa coalición sería una cumbre entre las dos mayores potencias regionales, Brasil y México, más Colombia. Lo cual comenzó a insinuarse con la invitación de Lula para que Sheinbaum lo visite en Brasil.

Encuentro que de ocurrir, tendría un peso considerable en esta guerra asimétrica de la cual el ataque contra Venezuela sólo sería la primera batalla.

Medicamentos

Antes de comunicarle a Milei que Brasil dejará de representar los intereses argentinos ante el gobierno bolivariano, Lula envió a su embajadora en Caracas a la ceremonia de toma de posesión de Delcy Rodríguez, como presidenta interina.

Luego la mandataria le concedió una audiencia privada a la embajadora Gilvana Maria de Oliveira. En el encuentro, y como gesto de deshielo, Oliveira habría puesto en conocimiento de la presidenta el fin de la tutela de la embajada argentina y la donación de cuarenta toneladas de medicamentos para reparar las pérdidas causada por la destrucción. durante el bombardeo norteamericano, de un depósito de insumos para diálisis.

Otros cargamentos deben ser enviados próximamente por el Ministerio de Salud, donde se mencionó que hace seis años, y a pesar del boicot del entonces presidente Jair Bolsonaro, Venezuela socorrió con tanques de oxígeno a hospitales brasileños desbordados por los pacientes infectados con coronavirus.

Brasil en la mira

El diputado petista Rogério Correa, posiblemente el legislador mejor informado sobre el golpe lanzado tres años atrás por Jair Bolsonaro con el fin de establecer un régimen militar, situó a la ofensiva contra Venezuela como el movimiento de alcance regional del cual Brasil puede ser una de las víctimas.

No se considera probable, según este razonamiento, la invasión de un territorio como el de Brasil, por sus dimensiones continentales, pero sí la desestabilización del gobierno Lula a través de una ultraderecha envalentonada a partir del putch contra Venezuela y siempre vinculada al trumpismo.

Injerencia

El apoyo de Buenos Aires a la invasión del territorio venezolano estuvo en línea con las declaraciones de los hermanos Flavio y Eduardo Bolsonaro, realizadas los Estados Unidos.

El senador Flavio y el diputado exonerado, Eduardo, son los voceros y principales operadores políticos de Jair Bolsonaro, preso desde noviembre, purgando una condena de 27 años como jefe del alzamiento golpista. Ellos no dudan, y así lo escribieron después de la operación armada norteamericana, en que lo ocurrido el 3 de enero fue el "primer paso" hacia la recuperación del poder que ellos aseguran ocurrirá en las elecciones brasileñas de octubre de este año.

Si bien todo análisis racional descarta una intervención extranjera en Brasil, no está de más recordar, mucho más en tiempos en que lo impensado acaba por ocurrir, que meses atrás Flavio Bolsonaro manifestó su apoyo al desembarque de marines en Río de Janeiro para combatir el "narcoterrorismo". El legislador dijo estar admirado de las incursiones norteamericanas en aguas venezolanas y denostó al régimen "narcoterrorista" de Maduro.

Recordemos: Flavio fue escogido por su padre como precandidato para enfrentar a Lula en las elecciones de octubre, postulación que ya cuenta con el apoyo de Javier Milei.

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