Este domingo alrededor de 156 millones de brasileños están convocados a participar en la segunda vuelta electoral para elegir al próximo mandatario del país entre el expresidente y candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva y el actual presidente, el derechista Jair Bolsonaro.
La apertura de los centros de votación en las 5.570 ciudades del país está pautado, para las 08H00 locales y el cierre será a las 17H00. La votación también tendrá lugar en 181 localidades del extranjero.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil habilitó para esta nueva jornada electoral 472.0 75 colegios electorales en todo el país.
El sistema de votación en el gigante suramericano es electrónico y los resultados del balotaje se darán a conocer pocas horas después de haber culminado el proceso electoral.
De acuerdo con el TSE, siete misiones de observación electoral internacionales supervisarán el desarrollo de este segundo turno de comicios.
Tales comitivas pertenecen al Parlamento del Mercado Común del Sur, la Organización de Estados Americanos, la Red de Órganos Jurisdiccionales y de Administración Electoral de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa.
Asimismo, estarán presentes el Centro Carter (Estados Unidos), la Unión Interamericana de Organismos Electorales, la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales y Transparencia Electoral.
Lula da Silva y Jair Bolsonaro han dividido al electorado como no se había visto en la historia reciente de Brasil, apuraron hasta el último instante del sábado para cerrar una campaña que se prolongo por dos meses y medio.
El favoritismo de Lula, que recuperó sus derechos políticos en el 2021 después de pasar 580 días en prisión por procesos de corrupción que fueron posteriormente anulados, se ha mantenido al frente de la intención de voto.
Un exobrero y un exmilitar
Lula, de 77 años, es un exobrero metalúrgico que gobernó exitosamente Brasil entre 2003 y 2010, con sus programas sociales reconocidos internacionalmente por sacar a decenas de millones de personas de la pobreza gracias al boom de las materias primas.
Figura central de la política brasileña del último medio siglo, el patriarca de la izquierda, del Partido de los Trabajadores (PT), ingresó en 2018 en la cárcel tras ser condenado por corrupción, lo que le inhabilitó para presentarse a las elecciones que ganó Bolsonaro. Pero un año y medio después renació políticamente al ser liberado porque su condena quedó anulada por una cuestión procesal (los casi 20 casos abiertos en su contra o bien fueron anulados o el exmandatario fue absuelto).
Si este domingo gana, se convertirá en el primer brasileño en ser electo en tres ocasiones y en el más veterano en asumir el cargo.
Bolsonaro, de 67 años y afiliado al Partido Liberal (PL), es un abierto nostálgico de la dictadura militar que ejerció durante 27 años como diputado en Brasilia. En 2018 llegó por sorpresa a la presidencia como 'outsider' de la política y paladín de la lucha anticorrupción, aupado por una heterogénea coalición de evangélicos, ruralistas y militares con el lema 'Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos'.
Dueño de una retórica incendiaria contra la izquierda y la ideología de género y a favor de armar a los brasileños, ha encadenado varias crisis en su primer mandato.
Entre ellas su enfrentamiento con parte de la comunidad internacional por los disparados índices de deforestación e incendios en la Amazonía derivados, según los ambientalistas, de su política a favor del avance del agronegocio o su cuestionada gestión de la pandemia del coronavirus, que dejó casi 700.000 muertos, en la que hizo campaña contra las medidas de cuarentena y demoró en comprar vacunas.
Lula favorito
Lula da Silva parte como favorito, al contar con una ventaja de entre cuatro y siete puntos porcentuales, según las últimas encuestas.
El expresidente cuenta con el apoyo de los más vulnerables y de quienes se resintieron de las políticas del ultraderechista, como los jóvenes, las mujeres y las minorías.
Quien resulte vencedor de la segunda vuelta electoral, asumirá formalmente las riendas de Brasil el próximo 1 de enero.
Este domingo, los brasileños escogerán también a los gobernadores de 12 estados que no lograron decidir en primera vuelta, entre ellos Sao Paulo, motor económico de Brasil, que vivirá un choque a pequeña escala entre el candidato bolsonarista, el exministro de Infraestructura Tarcísio de Freitas, y el lulista Fernando Haddad, exministro de Educación y exalcalde paulista.
Con información de Telesur / ActualidadRT.
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